Accouchement à domicile vs. accouchement à l’hôpital : le mythe de la sécurité

On dirait que toutes les sociétés sont construites sur base de violences multiples, institutionnalisées et apparemment généralisées : la domination des plus vieux sur les plus jeunes, des homme sur les femmes, des experts sur les profanes, les riches sur les pauvres, etc.

Peu d’événements incarnent si bien cette multiple domination comme la naissance des êtres humains. Ce qui pourrait sembler normal puisque dès que le bébé apparaît, la société souhaite lui imprimer sa marque, le domestiquer, le séparer de la fusion avec le corps maternel. Ordonner le chaos.

Dans les sociétés « traditionnelles », les rites visent à inscrire le nouveau membre dans leur filiation, à chasser les mauvais esprits, à le protéger des forces surnaturelles et d’autres agents morbides, selon la cosmogonie propre de la société en question.

Dans nos sociétés, les bébés naissent sur l’autel de la science. On nous consacre, avant même que nous respirions, au dieu de la technologie. Échographies pour détecter des malformations et maladies, examens et diagnostics, mesures et analyse. Les rites de la naissance dans les hôpitaux nous confortent dans la croyance que nous pouvons tout contrôler et que ce contrôle est bon pour nous.

Sans ignorer les bénéfices indéniables des avances scientifiques pour détecter et traiter des pathologies liées à la gestation, à l’accouchement et au postpartum, il convient de se demander quelle est leur place. Est-il indispensable de faire un test de glucose à toutes les femmes enceintes ? D’appliquer des hormones synthétiques à toutes les parturientes qui tardent à dilater ? Utiliser un monitoring continu pendant des heures apporte-il une information réellement indispensable ou augmente seulement les risques de souffrance fœtale ?

Voilà les questions que l’institution hospitalière ne peut pas se poser jusqu’aux dernières conséquences. L’hôpital est une institution totalisante, uniformisante, homogénéisante. Les institutions comme les hôpitaux ont une logique de rentabilité et d’efficacité. Elles sont destinées à une prise en charge industrielle. L’homme doit s’adapter à la technique, la technique ne peut pas s’adapter à la infinie diversité humaine.

Gestion du personnel, gestion du matériel, gestion des espaces, gestion des risques, administration des coûts… voilà les logiques hospitalières.

Voici la logique de la société post-industrielle. Voici la logique violente que l’hôpital inscrit dans nos corps de femmes donnant la vie et dans les premières heures de vie de nos enfants. Cette violence est nécessaire quand un danger plus grand nous oblige à avoir recours à la science et à la technique pour faire face à un problème suffisamment grand, qui justifie de nous soumettre à ces logiques déshumanisantes. Recourir à la science quand la vie a besoin d’une véritable aide et ne pas lui abandonner notre corps et nos affects.

Rester à la maison tant que la vie se suffit à elle même nous garantit la sécurité qui découle du fait d’être respectées. Partir à l’hôpital quand la vie se gâte pour chercher ce qu’elle a perdu et, surtout,… s’approprier le pouvoir de savoir quand la ligne entre les deux a été traversée (ou déléguer le pouvoir à une personne qui possède les outils pour savoir si on a traversé cette ligne, sage-femme, doula, médecin ou un/e autre qui le fait en respectant notre humanité).

“Si tu es prêt à sacrifier un peu de liberté pour te sentir en sécurité, tu ne mérites ni l’une ni l’autre… et tu finiras par perdre les deux!” T Jefferson

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El parto natural es anti-feminista?

Si el feminismo es una cuestión de emancipación, entonces todo lo que signifique un alivio de las cargas ligadas al hecho de ser mujer es bienvenido.

Santa epidural, bendita seas, amén? Será así de fácil? Cómo se puede justificar, desde un punto de vista feminista, el renunciar a la anestesia durante el parto ? Parir naturalmente y sin (hiper)medicalización es forzosamente sinónimo de sometimiento al patriarcado? Dar a luz en casa o fuera de la asepsia material y emocional del hospital es compatible con una concepción constructivista (no-esencialista) y emancipadora de la feminidad?

Responder a estas preguntas es, más que un intento de teorización feminista, una tentativa de posicionamiento personal. Y es que entre mis muchas contradicciones, esta me resulta cada vez más interesante : a medida de que el recuerdo de mis partos se aleja y se desvanece, los argumentos que me ayudaron a elegir el parir en casa, sin anestesia, sin intervenciones médicas, se vuelven argumentos sin la enorme carga emocional ligada al proceso de traer a mis hijos al mundo.

Tal vez sirva recordarlos:

Las intervenciones médicas innecesarias son iatrogénicas durante el parto
El proceso del parto es delicado porque nuestras psiquis son complejas y nuestro cuerpo no funciona respondiendo simplemente a los reflejos, a la programación genética y muchos factores externos pueden literalmente sabotear el parto.

El respeto de nuestras necesidades fisiológicas es fundamental y, en la gran mayoría de los casos, incompatible con las lógicas hospitalarias.

Una mínima e insignificante influencia en ese momento de tanta vulnerabilidad basta para bloquear el flujo de ciertas hormonas, o impedir que el cuerpo encuentre una posición antálgica. Cuántos partos se alargan indefinidamente por falta de eficacia de las contracciones? Ineficacia que resulta del bloqueo de la producción de la occitocina, debido a que la parturienta está sometida a situaciones estresantes, a presiones diversas a protocolos humillantes…

Parto largo + lógica hospitalaria = necesidad de inyectar occitocina! Además, con varias parturientas dilantando a ritmos diferentes y aleatorios resulta muy difícil gestionar el trabajo del servicio de obstetricia. O sea que, mejor controlarlo todo… el someter a la parturienta a dolores más intensos que los naturales es un mal menor.

Y es que, en ese caso, la epidural es indispensable!

Conclusion n°1 : la epidural es una excelente invención para paliar los dolores artificialmente intensos de la ocitocina sintética

El dolor del parto es relativo
No quiero decir que sea insignificante. Lo que quiero decir, es que duele más o menos, según diversos factores. Uno de ellos es el miedo! Mientras más miedo se tiene, más duele.

Y cómo no tenerle miedo al parto, si en los medios de comunicación, en la cultura popular, en la literatura, en el cine, en todo lado se presenta a las parturientas como si se estuvieran muriendo del dolor… Sin embargo no a todas les duele tanto y en ciertos casos (raros, pero reales) parir no duele! Y si fuera cierto que el dolor es debido a la postura que adoptamos las mujeres modernas : simpre sentadas, con nuestro peso reposando en nuestro coxis y ya nunca de cunclillas, en una posición que abra las caderas…

Es más, en mi segundo parto, cuando estaba llena de confianza en mí misma y sabía que podía hacerlo, que podía parir, no expresaba mi dolor como un dolor de muerte. Mis gemidos, gritos y mi actitud eran actitudes poderosas, empoderadas, llenas de ira, de fuerza, de vida. Sí, dolía. Pero el dolor duró muy poco, a penas una hora y lo viví en la única paz que me es posible : una paz agitada! Pura cuestión de personalidad!

Tal vez, si creciéramos amando nuestros cuerpos de mujer. Nuestros cuerpos palpitantes, crecientes y menguantes, nuestros cuerpos y sus cavidades, sus procesos y la exacta anatomía de sus partes, tal vez no tendríamos tanto miedo.

A nadie se le ha ocurrido preguntarse porqué hay tantas mujeres que se creen frígidas… y que creen que el placer femenino es indisociable y exclusivamente producto de la penetración! (gracias Sigmund!) Qué saben de sus cuerpos ?… No, la excisión no solo es física. Es mental! Y moral!

Creo que le echamos la culpa del dolor del parto a una fuerza exterior a nosotras, cuando la clave para vivir ese dolor sea precisamente el aceptarnos mejor y amarnos más.

Apropiarse el conocimiento sobre nuestros cuerpos

El parir en casa, reusándome a la posibilidad de aliviar mis dolores de parto con anestesia, me precipitó en un viaje iniciático.

Antes no sabía. Luego supe y entendí. El viaje no fue tanto el parto en sí mismo, si no más bien el descubrimiento de los procesos del cuerpo que viví preparándome a vivir un parto conciente.

Y es que durante años tomé la píldora, evité explorar in extenso ciertas zonas de mi cuerpo, ignoré los conocimientos actuales sobre las funciones reproductivas (para qué me servían si todo estaba bajo control…hormonal) y sobre las hormonas que rigen los procesos como el parto, las reglas, …

Fué descubrir que, a pesar del avance de la ciencia, los conocimientos acerca de mi propio cuerpo me estaban casi prohibidos. Debí hacer un verdadero trabajo de detective para enterarme de la delicada alquimia hormonal que rige mi cuerpo. Para qué? Para defender mi elección ante la prepotencia de esta nueva religión que es la tecno-ciencia médica.

Es allí en donde está el patriarcado : en el poder cada vez más grande de la medicina sobre el cuerpo femenino. Desde los ensayos de ciertas vacunas en adolescentes, hasta el uso indiscriminado de hormonas para alejar la manopausia, pasando por la posibilidad de programar la fecha exacta de sus partos… todo pasa por ellos. Y no es que todo lo que la medicina aporta esté mal. Solo que la medicina astá allí para lo patológico, lo anormal.

Por eso la figura de la matrona es casi invisible o deformada actualmente. Por eso hay tan pocos matrones! Por ello en las sociedades más machistas las comadronas no son si no sirvientas del obstetra y a pesar de que, debidamente formadas, son completamente capaces de acompañar un embarazo y un parto normales.

Pues creo que vamos entendiéndolo… y que cada vez somos más! Y las cosas van cambiando, poco a poco pero en todos lados!

Yo doy a luz : mi cuerpo, vi vida, mi parto!

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Les méga-pousettes : sorte de 4X4 pour bébés!

Voici un coup-de-gueule urbain d’une utilisatrice des transports publics, mère porteuse (du style de mère porteuse qui porte ses bébés, pas qui loue son utérus!) et écolo éxigente !
J’ai assisté il y a quelque temps à une scène tragi-comique : je suis montée dans un tram avec 3 pousettes sur-dimensionnées, des porte-avions énormes qui transportaient des petites créatures. Il n’y avait pas assez d’espace pour passer, les autres utilisateurs avons dû faire des miracles pour entrer et sortir. Une véritable torture pour tous…
Même pas 3 minutes après m’être installée, un petit dans une des méga-pousettes s’est mis à pleurer… il avait seulement quelques semaines… La mère a commencé à être nerveuse, elle a essayé de le bercer … mais sans succès!… Ce qu’il voulait, probablement, c’était têter ou être dans des bras de sa mère… Ses appels au secours n’ont servi à rien. La mère a fini par descendre (pour y arriver, elle a du se faire aider par 2 messieurs… impossible à manoeuvrer pareil machin toute seule !)…

Dans la même station est monté un papa avec un bébé dans un porte-bébé :) Le petit était tranquille, le père n’a pas eu besoin d’aide pour monter dans le tram. Il n’a bousculé personne et n’a pas non plus obstrué le passage des autres utilisateurs. Les deux mères avec les poussettes énormes ont vu la scène comme les vaches qui regardent passer les trains … et j’ai dû faire des efforts pour ne pas crier : “vous voyez??? ce n’est pas si difficile de faciliter la vie de tout le monde!!!”

Devenir parents est affaire de gros sous!!! Un affaire très lucrative pour les marchands de matériel de puériculture : plus c’est compliqué, spectaculaire, grand et puissant…. mieux c’est… sauf pour les principaux intéressés : les bébés!

Un bébé peut être transporté dans quelques mètres de tissu… Cependant, on préfère payer pour un modèle de poussette ultra-luxueux avec des accessoires, des roues énormes, des modèles qui prennent beaucoup de place!… C’est comme si, depuis tous-petits on voudrait leur apprendre l’idée de la puissance, comme si -dès le berceau- on leur inculquait le “besoin” d’occuper beaucoup d’espace…. Les bébés en méga-poussette me rappellent les conducteurs de 4×4 qui consomment des litres et litres d’essence, qui polluent et prennent beaucoup de place dans les routes…

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La desinformación sobre el “peligro” de parir en casa

Cuán grande y grata fue mi sorpresa al descubrir que el Diario HOY de Ecuador publicó un pequeño artículo sobre el parto en casa!!!
Lo cito a continuación :
Dar a luz en casa es tan seguro como hacerlo en un hospital

Publicado el 17/Abril/2009 | 00:05

Investigación científica en Holanda

La Haya. Los partos de bajo riesgo en Holanda, que tienen lugar en casa, son tan seguros como aquellos que se realizan en los hospitales, según una investigación médica que niega que esta práctica sea la causa de la elevada mortalidad perinatal que existe en ese país.

Según datos de 2004 del departamento de Salud Pública de la Unión Europea, el índice de mortandad de bebés recién nacidos en Holanda, donde el 30% de los partos se hacen en casa, es del 10 por 1 000, el doble que en España.

No obstante, para los dos hospitales universitarios holandeses (AMC, MUMC) y el centro de estudios científico (TNO) autores del estudio, el riesgo para un recién nacido es “igual de pequeño” si el parto se realiza en casa con la asistencia de la matrona que en un centro hospitalario.

Algunos sectores en España, uno de los países occidentales con menor número de fallecimientos perinatales, empiezan a reivindicar un parto menos medicalizado que contemple la posibilidad de alumbrar en casa. (EFE)

El enlace : http://www.hoy.com.ec/noticias-ecuador/dar-a-luz-en-casa-es-tan-seguro-como-hacerlo-en-un-hospital-343838.html

En los comentarios sucitados en otro post (”Dar a luz en casa : un parto seguro y lleno de amor“), habían hecho referencia a esta “inquietante” aumentación de la mortalidad en Holanda incriminando el parto en casa. Sin emabrgo, la práctica del parto domiciliario no tiene NADA QUE VER con la aumentación de la mortalidad perinatal. Las causas de ella son el aumento de partos prematuros, el aumento de embarazos/procreación asistidos y el aumento de la edad de las madres.

La SEGO (sociedad española de ginecología), en un portal aliado (”para saber“), aumentó la confusión decretando también que era la práctica del parto domiciliario lo que explicaba el aumento de la mortalidad perinatal en holanda… felicitándose de paso por la superioridad de las estadísticas españolas (menos mortalidad).

En fín… es imperativo el tener acceso a información clara al respecto y una lectura crítica de noticias que, como en el caso de los panfletos de la SEGO en “para saber”, desinforman y utilizan los miedos de las futuras madres para mantener el poder del patriarcado médico…

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Cesáreas innecesarias : la epidemia silenciosa.

Se considera que en menos de un 10% de partos la fisiología no basta para permitir que las cosas ocurran de manera segura para la madre y el bebé.

En estas excepciones, es necesaria una ayuda y, en muchos casos, esta ayuda toma la forma de una intervención quirúrgica : la cesárea.

Por qué entonces en algunos establecimientos la tasa de cesáreas sobrepasa el 80% de partos??? Por qué estas tasas elevadas ocurren en países en dónde precisamente los otros derechos sexuales y reproductivos de las mujeres son ignorados?

La cesárea es una cuestión de poder : es la encarnación del poder tecno-científico sobre el cuerpo de las mujeres. La materialización de las lógicas de una sociedad dehumanizada y concentrada en la eficacidad, en el control de los procesos biológicos y la lógica mercantil (un ginecólogo factura muchísmo más por una intervención quirúrgica que por la atención de un parto vaginal, fuera este natural o no).

En Holanda, el 30 % de los partos son en casa y la tasa de cesáreas es del 10% de los partos. El porcentaje de mujeres representantes en el parlamento holandés es de más del 40%.

En Brasil, la tasa de cesáreas rodeal el 30% y paralelamente, el porcentaje de mujeres presentes en el parlamento es de 9%.

Parir, una cuestión política? Sí señora!

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Seulement 4% d’accouchements ont lieu à domicile

Le CRIOC vient de publier une étude sur la maternité.

On y apprend, à travers un “échantillon aléatoire stratifié…” que la plupart de jeunes mamans est satisfaite de leur accouchement en maternité. Les critères?

- la disponibilité du personnel

- la modernité/propreté des locaux

- pouvoir recevoir des conseils pour nourrir son enfant

- conseils pratiques pour soigner bb

- possibilité de la présence du père lors de l’acc.

- conseils pour l’allaitement

- le confort des chambres

Il paraît que “seulement 4% d’entre elles, parmi les plus âgées, ont accouché à l’ancienne, à leur domicile.” Nous y voilà, l’amalgame est faite : “accouchement à domicile – plus âgées – à l’ancienne”.

A quand une étude COMPARATIVE???

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Cesáreas, vacaciones y lógica hospitalaria

Tiene 30 años y es su segundo hijo. El primero tiene un poco menos de 2 años y nació por cesárea programada a la semana 39 de gestación. Por qué? Su médico consideró que era demasiado grande : su peso estimado era de 4kg.

Durante su segundo embarazo, se planteó la posibilidad de que el nacimiento se haga por via vaginal… pero llegadas las 33 semanas el peso del bebé “obligó” a planificar una segunda cesárea.

“Cesárea una vez, cesárea para  siempre?” Tal vez… en todo caso, las dos fechas programadas para la cesárea coninciden con la víspera de  vacaciones…

Pero no es todo : me cuenta que en la primera cita en la cual evocó con el ginecólogo el deseo de tener un bebé en un futuro cercano, éste le urgió que tome un seguro de hospitalización específico (que cubre bastante bien los gastos por intervenciones quirúrgicas y la estancia prolongada en la maternidad en la cual el trabaja).

En lugar de abordar el deseo de ser madre, los aspectos ligados a su salud reproductiva y su bienestar general (alimentación, planificiación del embarazo…)  la lógica mercantil se impone, desde antes del embarazo!

La tasa de cesáreas debería rondar el 10% de nacimientos… en algunos establecimientos es de 80%!!! Los picos de cesáreas programadas ocurren antes de los feriados y los fines de semana… en establecimientos privados y entre las mujeres que suscriben a un “buen seguro” hospitalario… Lógico, no?

Y si la salud perinatal estuviese organizada al rededor de las lógicas del cuerpo? Se multiplicarían los lugares en donde es posible parir (en lugar de concentrarlos y obligar a que los equipos médicos creen una organizacion casi tayloriana de los partos), los seguros médicos considerarían el parto fisiológico como la norma y adaptarían sus primas en función del respetod de la fisología y no en función del balance comercial…

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Solidarité transfrontalière et naissances sans frontières

Une information importante reçue par mail (merci Véronique!):

“Eudes Geisler est mère de 3 enfants. Son 1er enfant est né à l’hôpital, et elle a voulu que ses 2ème et 3ème enfants naissent dans des conditions moins médicales, plus humaines. L’idéal pour elle était de rester à la maison, mais l’accouchement à domicile n’est pratiqué par aucune sage-femme dans sa région.

Habitant la Moselle, elle a trouvé ce qu’elle cherchait pas très loin de chez elle, à Sarrebruck en Allemagne dans une maison de naissance. Cette structure extra-hospitalière, qui n’existe pas en France, lui permet d’être suivie tout au long de sa grossesse, et d’accoucher accompagnée par une sage-femme choisie.

Elle a donc fait à la Caisse Primaire d’Assurance Maladie de Moselle une demande d’autorisation préalable qui lui a été refusée au motif que «les conditions d’accès et de mise en œuvre ne sont pas conformes à la législation française ».

Ayant épuisé les voies amiables, et sûre de son bon droit, elle entame une procédure judiciaire. Le Tribunal des Affaires de Sécurité Sociale la déboute le 7 janvier 2009 de son recours et la condamne à 100 euros d’amende pour « avoir voulu faire supporter par la communauté des assurés sociaux un choix de pure convenance personnelle. Un tel comportement n’est pas admissible ».

Les frais d’accouchement s’élèvent à 1046 euros alors qu’un accouchement à l’hôpital coûte en moyenne 3 fois plus à la collectivité. Ce montant étant faible, le jugement ne peut être contesté qu’en cassation.

A l’époque où la Commission des Communautés Européennes a adopté une proposition de directive visant à faciliter aux patients européens l’exercice de leurs droits en matière de soins de santé, la France peut-elle continuer à condamner une française qui demande le remboursement des soins qu’elle a reçus à 50 km de son domicile ?

Qu’en est-il du droit des femmes à disposer de leur corps et de l’enfantement comme elles veulent et là où elles le veulent, sans payer d’amende pour désobéissance ?

Qu’en est-il du droit des enfants à naître dans des conditions humaines, entourés de leur famille, à être accueillis par des gestes de tendresse, et non par des gestes médicaux de routine souvent inutiles et agressifs ?

Un collectif de personnes se sentant concernées par cette affaire s’organise, et des dons sont collectés. Grâce à la générosité de nombreux donateurs émus et souhaitant que l’action continue, une avocate est engagée, et le pourvoi en cassation est déposé dans les délais le 9 mars 2009.

Parallèlement à cette démarche, le CIANE écrit le 10 février 2009, pour lui soumettre le dossier, au directeur de la CNAMTS qui avait pris position en février 2008 pour le remboursement des soins obstétricaux des usagères des régions frontalières. Les lettres figurent aux adresses internet suivantes :

http://wiki.naissance.asso.fr/index.php/CianeLettreCNAMTSfev2008

http://wiki.naissance.asso.fr/index.php/CianeLettreCNAMTSfev2009

A ce jour, le directeur de la CNAMTS n’a pas encore répondu.

Dossier complet du collectif Naissance Sans Frontières à l’adresse internet :

http://wiki.naissance.asso.fr/index.php/NaissanceSansFrontieres”

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Informer, conseiller ou convaincre ? Les tribulations d’une activiste du libre choix maternel

Je suis née en tant que mère dans un certain état d’esprit. L’état d’esprit qui régnait en moi au moment où j’ai décidé d’avoir un enfant. Devenir mère a basculé ma vie, secoué mes certitudes et posé des dilemmes insolites dans ma vie. Ça a renforcé certaines tendances et nuancé d’autres. Devenir mère m’a radicalisé et m’a rendu plus ouverte.

Je suis devenue mère à la fin de ma vingtaine, à 28 ans exactement. J’ai tout de suite voulu « faire autrement »… par habitude. J’ai voulu accoucher autrement et élever mon enfant autrement… Autrement para rapport à quoi ? Et autrement pourquoi ?

Autrement par rapport à la « norme », parce que je me méfie énormément de la « norme ». Mais la « norme » reste une représentation par rapport à laquelle j’ai choisis de me positionner « autrement ». Cette norme, je pense qu’elle n’existe pas (et « si elle existait, il faudrait la détruire »), mais il y a bien un discours sur ce qui est normal. C’est face à ce discours sur ce qui est normal que j’ai me suis insurgée (mais déjà avant de vouloir un enfant…) et c’est par rapport à cette idée de la normalité que je me suis positionné « autrement ».

Mais, choisir de « sortir de la norme » oblige à faire des choix plus raisonnés et plus solidement argumentés (si cette sortie est un choix et ne découle pas d’une impossibilité de se plier). Ça oblige à s’informer d’avantage, à réfléchir d’avantage… ça permet de s’approprier d’une certaine connaissance, d’un certain savoir-faire et ça oblige aussi à produire un certain discours. Ça positionne d’une certaine manière, ça identifie.

Puis vient le moment où l’on s’identifie à d’autres comme soi et qu’on crée des liens avec ceux qui ont posé les mêmes actes, ceux qui se sont posés les mêmes questions… et puis vient le moment où l’on se sent dépositaire de quelque chose, acteur de quelque chose et que l’on voudrait partager avec ceux qu’on aime, avec ceux qu’on croit qui devraient nous suivre (puisque tout compte fait, on est d’accord sur d’autres points…)

Dans ce partage, la tentation d’adopter un discours normatif à partir de son point de vue est grande… La tentation de discréditer la norme l’est davantage… Comment partager sans tomber dans le prosélytisme ? Suis-je tombé dedans ? est-ce si mauvais que ça… ?

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Une année sans voiture

Tout a commencé sans péméditation. Un jour la voiture familiale est tombée en panne et s’est avérée irréparable. Nous nous sommes retrouvés face à un choix : soit on en achetait une d’occasion, soit on s’endettait pour acheter une neuve, moins polluante. On s’est dit  “Et si on essayait de s’en passer?”.

Nous avons décidé de rien décider et…. une semaine plus tard, tout se passait toujours bien! Puis un mois entier s’est passé sans que la voiture s’avère indispensable, puis le printemps est arrivé… A ce moment-là, nous avons reçu quelques centaines d’euros pour “l’épave” et nous avons acheté deux vélos, avec siège bébé…

Et nous voilà parents sans voiture…ou vélo-parents!

“Impossible” selon certains, “choix fanatique” selon d’autres… “irresponsable” d’après la plupart (c’est tellement dangereux et pluvieux dans la rue!!). Les préoccupations et questions les plus courantes sont “et comment vous faites pour les courses?” ou bien “mais ça ne vous fait pas peur de rouler avec les petits à vélo?”, “c’est pas dangereux?” ou le classique “mais vous êtes en train de respirer toute la pollution!!!” ou bien… “ah! si j’avais le temps!…”

Bien… les courses : c’est vrai, nous ne faisons pas des courses une fois tous les quinze jours au supermarché… (d’ailleurs, nous n’allons pas au supermarché en dehors de rares situations de dépannage). Nos légumes  sont déposés toutes les semaines à une école près de chez nous, avec un système se souscription à un “panier bio”. Les produits d’entretien et d’épicerie, nous les achetons au fur et à mesure au magasin (bio), en rentrant ou en allant au boulot, et les laitages et viandes une fois par semaine au marché. Et tout se tient : on participe à un mode de consommation en dehors du cycle de la grande distribution, avec tous ses avantages : plus solidaire, plus éthique, moins polluant, plus sain… Et c’est vrai que, en étant obligés de transporter ce qu’on achète avec l’élérgie de nos jambes… on achète le nécessaire et pas du superflu! Résultat : moins de gaspillage et moins de déchets!

Le temps : c’est vrai, il pleut (beaucoup) en Belgique… Mais il est possible de s’équiper en vêtements de pluie adaptés et le temps qu’on perd en s’habillant et en habillant les gosses (et oui, ça prens un temps fou!) on le gagane lorsque les embouteillages bloquent tout le monde… sauf les cyclistes!

Le danger : en 1 an le bilan est d’une chute toute à fait bénigne tout au début de l’aventure… Mais c’est vrai, le danger est là… et plus on évite le traffic mieux c’est!

La pollution : ça, ça me fait rire… quand on sait que l’endroit le plsu pollué est habitacle des voitures… No comment! Bon, ceci dit, mon homme vient de s’acheter un masque… pourquoi pas?

Donc, un an sans voiture, jour pour jour…. Bilan positif! On continue!

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