El dolor del parto : máquina patriarcal o fatalidad biológica?


La gran mayoría de relatos, descripciones y leyendas, ya sean estos científicos o de pura ‘tradición oral,’ nos presentan la experiencia del parto como indisociable del dolor. Éste parece omnipresente, una especie de sombra negra y de desgarrador puñal que desaparecen mágicamente al tener a su bebé en los brazos.

Quién no ha oido el relato de abuelas, tías, madres y amigas que pintan el dolor de las contracciones como EL dolor supremo…

Duele tanto? Cuánto duele? Por qué duele?

Los otros mamíferos parecen parir sin tanto sufrimiento. Por qué a nosotras nos pasa así? Hipótesis, hipótesis… barajar las más comunes nunca viene mal.

El precio del bipedismo

Los y las humanas andamos de pié, caminamos en dos piernas y, para ello, otras adaptaciones han sido necesarias : las caderas tienen una forma que permite soportar y sostener a todos nuestros órganos. Las caderas son nuestro centro de gravedad… A través de ellas tiene que pasar el enorme cerebro del pequeño humano, que nace inmaduro y protegido por un cráneo suave (que le da esa consistencia tan poco poética de huevo duro sin cáscara, al coronar) .

Parece que la posición de pié de nuestra raza provocó la adqusición del lenguaje y de otras habilidades sociales : el tener que nacer con nuestro cerebro inacabado -y así poder pasar a través de esas caderas extrañas y estrechas-, implica una dependencia prolongada, cuidados extensos y una necesidad inconmesurable de amor…

Pero… la nacer y tener que atravesar el bebé la pelvis de la madree implica trasformar una estructura normalmente rígida y estable en un túnel maleable y estirable. El parto es doloroso por ello?

Ningún otro mamífero vive permanentemente de pié. Parece que parir duele porque somos seres sociales y vamos por el mundo parados en dos piernas.

Neocórtex, malvado neocórtex…

Otra diferencia que nos distancia del resto de los otros mamíferos es el desarrollo de nuestro neocórtex. El neocórtex es esa parte del cerebro involucrada en las actividades « nobles » como la simbolización, la orientación espacial, el lenguaje… Esa parte hyper-desarrollada (ocupa 90% del total del córtex humano) deja poco espacio a las otras partes del cerebro que están a cargo de funciones como el sentido del olfato -muy importantes entre otras especies-, las emociones, o de la memoria a largo plazo… Según Michel Odent, el parto es un proceso que reposa en mecanismos manejados por el cerebro « pimitivo » (primitivo porque parecido a otras especies animales y porque, desde el punto de vista de la evolucion, apareció mucho antes…).

Durante el parto, nuestro neocortex es una barrera que impide el libre curso de esas partes del cerebro que se encargan de los procesos que nos recuerdan que somos también seres biológico, cuerpos vivientes.

Al ser seres culturales, seres de lenguaje y simbolización, nuestro neocórtex es capaz de inhibir al cerebro primitivo y durante el parto, el neo-córtex debe descansar, pasar el mando al cerebro primitivo, a la pituitaria que regula la producción de hormonas. Son precisamente las hormonas como la oxcitocina las que se encargan de gestionar la dilatación el reflejo de expulsión y otros procesos que ocurren durante el nacimiento.

En nuestra cultura es casi demasiado pedir el dejar descanzar a nuestro cerebro racional… cuando el parto está gestioando desde una perspectiva de control, de medida y de etapas y órganos que monitorear…

Las drogas y la feminidad profunda al rescate de la futura mamá

Las prácticas relacionadas con el parto, al ser completamente acaparadas por una lógica securitaria y tecno-médica, apuntan a maximizar el control, la capacidad de objetivizar los procesos del cuerpo, poderlos medir, comparar, esquematizar…

El dolor entra también en este esquema : se debe controlarlo, gestionarlo y… solucionarlo eficazmente.

Por ello, desde principios del siglo pasado, todos los métodos modernos de atención al parto apuntan a disminuír el dolor. Y aunque, desde un principio, se intuye que éste tiene una fuerte dimensión psicológica ( mientras más miedo tiene la madre, más le duele… ), la medicina (al no ser muy amiga de las experiencias íntimas y apuntando más bien a la estandarización de los síntomas y su tratamiento) apuntará a la solución del « problema » del dolor del parto con un arsenal de drogas contra el dolor.

Las alternativas a esta forma de gestión vinen de disciplinas paralelas a la medicina : la psicología, la fisioterapia, etc. que van a proponer métodos que apelan a movilizar otros recursos, internos a la mujer: Respiración, relajación, masajes, agua caliente, canto…. las técnicas difieren y parecen cada vez más numerosas.

Pero la propuesta más singular propone que el liberarnos de los esquemas culturales que nos han presentado la feminidad como algo sucio y pecaminoso bastará para poder liberarnos del dolor del parto… incluso nos prometen partos con placer…

La idea es seductora… pero, cómo se logra esta quimera?

Partos sin dolor y sin anestesia : leyenda urbana o realidad al alcance de todas?

He leído relatos de partos sin dolor, de madres que no se dan cuenta de que el bebé está saliendo sino hasta que sienten o ven el cuerpo de este salir de su vientre…

Pero, personalmente no he tenido el gusto de conocer a ninguna de estas afortunadas-supermujeres-liberadas-del-peso-de-milenios-de-patriarcado… Si existen de veras… cómo es posible que nadie haya estudiado el asunto, para poder vislumbrar una posibilidad de poner al alcance de todas esta capacidad?

En fin… si alguna de ellas lee este artículo… gracias por contame cómo hizo!

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3 responses to this post.

  1. Hola, te mando el enlace a la narración de uno de esos partos a los que apuntas en tu artículo. Está en la página de la asociación El Parto es Nuestro.

    http://www.elpartoesnuestro.es/index.php?option=com_content&task=view&id=592&Itemid=82

    Un saludo.

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  2. Posted by ecohumanist on 10 juin, 2009 at 10:05

    qué relato tan hermoso! gracias por compartirlo, de verdad! es conmovedor. y pensar que es así que deberían ser la mayoría de nuestros partos! tal vez nuestras hijas puedan parir, todas, así!

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  3. […] Frustración porque al lado de las afirmaciones simple y llanamente falsas, hay medias verdades o más bien, afirmaciones que sin ser falsas no son completamente verdaderas.  Según los médicos entrevistados, el sedentarismo de las mujeres urbanas sería la causa de mayores dificultades para parir. Hacen esta afirmación como si se tratara de la única explicación posible de un hecho que, efectivamente, parecer ser reconocido por estudios recientes (ver este artículo del antes citado American Journal of Obstetrics and Gynecology : http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0002937812002736). Sin embargo, para ser honestos y científicamente rigurosos, el sedentarismo como LA causa de las dificultades del parto puede ser considerado como una HIPÓTESIS, es decir, una proposición que debe ser demostrada para poder considerarla como científicamente válida. Dónde están las EVIDENCIAS -de cualquier disciplina cientifica- que demuestren que el sedentarismo es la causa de los partos más largos en ciertos contextos ? Como antropóloga soy sensible a la teoría del bipedismo como factor dificultante, pero la adqusición del mismo ocurrió hace 6 millones de años… no es suficiente para explicar las evoluciones actuales. También discutimos este asunto en el siguiente artículo. […]

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