Y si amamantar fuese solo una fuente de placer?


Descubrimiento (tardío) de un lindo libro en francés  sobre la puericultura o, más bien, sobre las  inevitables imposturas de esta “ciencia” (?) desde hace 100 años.

“L’art d’accommoder les bébés” de G Delaisi de Parseval et de Suzanne Lallemand es un libro agradable, lleno de humor e insolencia. Un respiro liberador cuando -como yo- se consume dosis patológicas de lecturas sobre el tema.

Lo más interesante, sin embargo, es el punto de vista de las autoras sobre la lactancia.

Para ser breve, me parece que han encontrado EL argumento feminista para abordar la lactancia (en al menos desde mi punto de vista) : ¿y si lo que impulsara (o podría impulsar) las madres a amamantar no fuera ni el instinto, ni un cálculo racional (“es lo mejor para el bebé”) si no el placer que procura ?

Porque dar el seno hace BIEN, no en el sentido moral del término, si no en el sentido de las sensaciones de voluptuosidad y bienestar que puede vivir la madre! Y no hablo solamente de los orgasmos que pueden acompañar algunas tomas… ¡No! Hablo también de los placeres menos espectaculares, como el reflejo de expulsión de la leche (es una sensación que no tiene palabras), como el simple contacto de la piel del bebé, la ligereza de los senos vacíos después de la toma…

Pero bueno. Amamantar no solo es placer. Grietas, mastitis, inflamaciones son muy corrientes y desalientan mucho a algunas de nosotras que quiseran amamantar.

De ahí la necesidad de apoyo para solucionar estos problemas que pueden ser banales y momentáneos sí solucionades a tiempo… Pero es necesario respetar a aquellas para quienes la experiencia no es satisfactoria. Es tan común oír “no tenía suficiente leche” o “tuve problemas”… Normal! Si se presenta la lactancia como un acto mecánico y exclusivamente alimenticio (exclusivamente desde el punto de vista del bb, en resumen!), como un acto de sacrificio « normal » de las madres En este caso, las que no quieren amamantar deben justificarse.

Sinceramente, me tranquilizaría si oyera de vez en cuando “yo dejé la lactancia porque no me gustó!”.

Por último, desde un punto de vista político: ¿y si se defendiera la lactancia como un derecho al goce de esta función del cuerpo?

Es difícil convencer a políticos (probablemente criados con leche industrial y, al parecer, suficientemente sanos para para liderar!) de la necesidad de la lactancia exclusiva hasta los 6 meses (y así exigir las medidas  que hagan posible esto desde un punto de vista de las leyes del trabajo ) alegando la salud de los bebés… porque… generalmente, los bebés alimentados con biberón gozan también de buena salud ! (es necesario dejar definitivamente atrás la culpabilización de las madres a quienes no les gusta amamantar!)

¿Y si se decidiera exigir la posibilidad de vivir la maternidad y la paternidad con placer y no con dolor y con frustración? Placer de amamantar, y también de compartir su tiempo con aquéllos y aquéllas que amamos ; placer de dar un biberón relajadamente y no deber confiar estas tareas a manos extrañas, por profesionales y competentes que sean.

¡A veces el infierno está empedrado de buenas intenciones… y los argumentos pro lactancia son a menudo muy moralizadores y requieren una lectura crítica!

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12 responses to this post.

  1. Muy interesante este enfoque.

    Y muy revolucionario. De hecho, colinda con el concepto de « deseo materno » que defiende Casilda Rodrígañez en su libro « La represión al deseo materno y la génesis de la sumisión inconsciente ».

    Pero más revolucionario me parece todavía defender la idea de placer para el bebé.

    Si es placentero para la madre, imagínate tú para el niño. Para el bebé toda su sensorialidad, toda su energía vital, toda su libido, está dirigida hacia ese pecho del que se alimenta.

    El desarrollo de su capacidad futura para el placer, bien podría venir de estos primera etapa de gozo.

    Y claro que no es lo mismo que la libido, y la necesidad de succión se dirija hacia otro humano, que que se dirija hacia un pedazo de plástico.

    Llevo tiempo dandole vueltas a un artículo sobre lactancia materna y sexualidad, y no me atrevo a meterle mano, porque hay que separar muy bien la paja del Edipo y el psicoanálisis, del verdadero « placer » materno. (Esto lo hace Casilda Rodrígañez de maravilla).

    Como dice también Isabel Fernández del CAstillo:

    « El bebé que mama experimenta unos niveles de placer y satisfacción no alcanzables de ninguna otra forma, y que de algún modo sienta las bases de lo que para él será un estado de “bienestar”. Es una experiencia que le permite vivir el estado de fusión y de ausencia de límites propio de esta etapa. Esa entrega confiada a algo más grande que le contiene, le ama y provee, y que además le proporciona tanto placer, es una experiencia que muchos místicos podrían fácilmente identificar. Visto de esta forma, la madre es la versión personalizada de la Madre Tierra. »

    Insisto en que lo verdaderamente revolucionario sería dejarnos de discusiones sobre lo que es bueno para los adultos, abandonar el enfoque adultocéntrico, e intentar averiguar, desde la ciencia, desde el instinto, desde la intuición, desde la espiritualidad y desde todas las formas de conocimiento humano, lo que es bueno para los bebés.

    Y eso es lo que los poderes públicos, y la sociedad en su conjunto, debería apoyar. Independientemente de que luego cada familia es libre de hacer lo que quiera, claro está.

    Un abrazo!!!

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  2. No creo para nada que nos niegue como sujetos!!!!

    ¿O sea, que es incompatible la defensa de los derechos del bebé con nuestros derechos como sujetos o « sujetas »?

    Mal va una sociedad donde defender lo mejor para el bebé niega como sujetos a los adultos.

    Creo que la sociedad será mejor en la medida en que lo mejor para el hombre, sea también lo mejor para la mujer, y viceversa. Y que lo mejor para los niños y para los bebés, sea lo mejor para los adultos y viceversa.

    Pensar un PROBLEMA DESDE EL PUNTO DE VISTA DEL OTRO, NO NOS PUEDE NEGAR COMO SUJETOS!!!

    Si pensar en los derechos y necesidades del bebé, niega tu derecho como sujeto; ENTONCES LA QUE ESTÁS NEGANDO SUS DERECHOS COMO SUJETO ERES TÚ AL BEBÉ.

    Tenemos que buscar la compatibilidad entre ambos. Todo lo demas es VIOLENCIA.

    Y me confirmo en que esa es la clave. Solo estás pensando en « tus derechos como sujeto ». No en los del bebé. Confirmo que ver la maternidad como un problema de « feminismo » o « antifeminismo » deja fuera al SUJETO PRINCIPAL: AL BEBÉ.

    Hasta que la humanidad no cambie el enfoque adultocéntrico, y piense en los NIÑOS Y BEBÉS, que serán todos los adultos del mañana, no podremos pasar de estadío, hacia sujetos mucho más plenos de lo que somos ahora.

    Un abrazo!!!

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    • Posted by ecohumanist on 29 novembre, 2009 at 6:52

      pues estamos de acuerdo con que lo ideal es buscar una solución que sea compatible para ambos : madre y bebé.

      estamos también de acuerdo en que la leche materna es desde el punto de vista biológico lo más adaptado para la alimentación del bébé.

      creo que tal vez estés de acuerdo conmigo en que amamantar puede ser placentero y que puede también ser desagradable.

      qué sería compatible para ambos, madre y bebé, en el caso de que amamantar resultara desagradable para la madre?

      este es el punto de vista que defiendo en mi artículo : la lactancia es una posibilidad, entre otras, de vivir la maternidad. puede ser gratificante para la madre y es muy probablemente gratificante para el bebé.

      pero si se vuelve una obligación moral (porque es « lo mejor para el bebé » y que una madre « debe siempre ofrecer lo mejor para el bebé ») caemos en la negación de la madre como sujeto.

      creo que es posible conciliar los intereses de los recién nacidos y de las mujeres que los paren. si no fuese así, la especie humana no hubiera llegado hasta aquí. es una evidencia!

      pero así como hemos logrado, como especie humana, vencer la fatalidad biológica (fatalidad en el sentido de que ocurre necesariamente, no en el que sea algo malo) de la procreación durante la unión sexual, también hemos desarrolado medios seguros para liberar a las madres que no gozan con el amamantamiento de la necesidad de someterse a éste « por el bien del bebé ».

      estos medios fueron, en otras épocas de la historia, las nodrizas. instaurando o traduciendo una desigualdad entre las mujeres (la nodriza y la madre biológica). o sea que antes hubieron también madres que no querían amamantar. si eran ricas y si lograban negociarlo con sus maridos (que en muchos casos veían muy bien el hecho de recuperar la disponibilidad de sus mujeres) podían pagarse una nodriza… si eran pobres, tal vez abandonaban a sus hijos? quién sabe… los infanticidios eran terriblemente comunes antes de la disponibilidad de medios contraceptivos y de acceso a abortos seguros, por ejemplo. incluso llegaron a ser tan numerosos que la iglesia obligó a los conventos a crear torres destinadas a recoger en el más total anonimato a los bebés no deseados.

      ahora, en nuestras sociedades democráticas y tecnológicas,los medios de los cuales se dispone son las leches de fórmula.

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  3. Si te fijas, las nodrizas era algo que usaban a lo largo de la historia sobre todo las clases altas.

    ¿Y si la privación de la « madre » fuera un recurso más del patriarcado para la reproducción de su estilo de vida, asociado a la necesidad de riquezas materiales?

    ¿Si lo que Nils Bergman llama « paradigma original de la maternidad »
    (básicamente no separar al bebé de la madre) trajera como consecuencia individuos tan plenos que no necesitaran del (excesivo) consumo material -y por tanto de la reproducción del patrimonio- para saciar sus necesidades individuales, que vendrían de las carencias afectivas primarias, como bien explica Laura Gutman en este fragmento: http://www.tenemostetas.com/2009/08/la-satisfaccion-de-necesidades-basicas.html ?

    Como bien dices, las necesidades de las madres y las de los bebés se han cotejado a lo largo de la historia, pero de muy diversas maneras, que van desde el infanticidio, hasta directamente la « crianza delegada » como han hecho la mayoría de las mujeres de clases altas, pasando por toda los estilos de crianza de las diferentes culturas y clases sociales.

    El biberón pertenece a la forma de crianza de la sociedad de consumo del siglo XX, pero no tiene por qué ser la única forma, ni creo que tenga que ser la única opción que tengan las madres trabajadoras. Creo que con una sociedad más comprometida con la crianza, se puede llegar a hacer compatibles el derecho y la libertad de las mujeres con la mejor crianza posible para los hijos.

    También creo que por supuesto que hay obligaciones, morales y legales, con los hijos. Todas las sociedades marcan una pauta, legal y cultural, de lo que se espera que las madres y padres ofrezcan a sus hijos. Y la lactancia nadie la impone como una obligación, ni moral, ni mucho menos legal, más bien veo lo contrario. Veo publicidad de leches de fórmula, de biberones, de porta-biberones, de recalienta-biberones… por todas partes… que es lo que le interesa a la sociedad de consumo. Pero quizás llegue el día en qeu también la sociedad occidental vea perfectamente compatible la liberación de la mujer y su incorporación al trabajo y a la vida pública, con la lactancia materna y con el derecho de los bebés a permanecer junto a sus padres los primeros años de vida.

    Nadie obliga a las madres a amamantar. La madre que no amamanta, si se siente mal por ello, es por su propio fuero interno, pero no por culpa de quien promociona la lactancia materna. La culpa no es del mensajero. Es como si tuviéramos que dejar de hacer campaña a favor de por ejemplo, practicar deportes, porque entonces los gordos y sedentarios, se sentirían mal. Está comprobado que la lactancia es la mejor opción para el bebé, tanto desde el punto de vista nutritivo como afectivo, y también que tiene beneficios para la madre. Quien lo crea, lo toma. Quien no, lo deja. Lo más lamentable son todas aquellas madres que sí quieren amamantar y se encuentran con miles de obstáculos para ello, algunos verdaderamente invisibles, porque van en lo más profundo de la lógica de la sociedad en que vivimos, y en la frágil autoestima y confianza de las mujeres en nuestros propios cuerpos.

    Y, por cierto, sí creo que haya formas « mejores » y « peores » de ser humanos. Son siempre mejores las formas que ofrecen más al otro, que ofrecen amor, que ofrecen contacto, que ofrecen sustento, que dan, que aportan a la sociedad en su conjunto, y sobre todo, a sus partes más débiles (bebés, ancianos, discapacitados, etc…). Y esas, hay que defenderlas, apoyarlas, estimularlas y propiciarlas.

    Voy a tomarle las palabras a una amiga. Parecemos los de la fábula aquella que intentan describir un elefante, y cada uno cuenta la parte que la toca. Para cada uno el elefante es una cosa distinta.

    Como mismo las religiones dividen, y la espiritualidad une; quizás, mira por dónde, resulte que como mismo los feminismos, machismos, antifeminismos, etc… dividen… quizás el paradigma de « los derechos del bebé » (que somos todos) serviría para unir, para ver todos al « elefante » en su totalidad, y de paso, mejorar la sociedad desde sus mismos inicios: la infancia.

    Un abrazo!!!

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  4. […] lactancia en torno a la experiencia de la madre y no en nombre del bienestar del niño (discutido aquí). Del mismo modo, experimento también un determinado malestar cuando se justifican algunas […]

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  5. Hola! Acabo de descubrir este blog, precisamente porque Ileana lo cita en una discusión/polémica que hemos tenido en torno a este tema. No le he echado un vistazo entero, pero este post me ha gustado mucho. Me daré otra vuelta por aquí.

    Un saludo

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    • Posted by ecohumanist on 7 juin, 2010 at 12:06

      Bienvenida mamaenalemania! espero que el debate sobre la maternidad siga tan interesante como hasta ahora! saludos!

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  6. […] Pero cuáles son los riesgos de su promoción desde la perspectiva del sistema de libre competencia? Oponer un modelo de alimentación a otro (lactancia materna, alimentación artificial) polariza y esencializa esta función corporal ya tan pesada cultural y hasta religiosamente… […]

    Réponse

  7. […] un comino. Pero al leer esto pensé que es un razonamiento aparentemente bien hecho. Me recordó a un debate anterior que mantuve con una mamá que se autodefine como eco-feminista, y pude entender mejor una frase que ella pronunció […]

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  8. Posted by Clara on 27 août, 2011 at 11:16

    Durante años se podia hablar de todo sobre la sexualidad, ecepto del tema de la lactancia, esto ha sido un tabú en casi todas las culturas.-
    No fue hasta que Master&Jhonson en su ensayo sobre la sexualidad se atrevió a hablar de ello , cuando relataban que algunas mujeres sentian una gran placer al amamantar, incluso podian llegar al orgasmo.

    Hay senos y senos , y yo he visto hombres quedarse con la mirada fija y las pupilas dilatadas delante de una mujer que amamantaba a su hijo, ellos tampoco son insensibles a este tema, a algunos les exita.- Pero sigue siendo tabú

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    • Posted by ecohumanist on 30 août, 2011 at 12:31

      pues no había pensado en ese punto de vista del placer: el placer de quién mira.

      personalmente, no me sentiría cómoda al encontrar ese tipo de mirada mientras amamanto.

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