Archive for octobre 2010

Cuando cumpla 80 años

Hoy es mi cumpleaños numero 80. Flora y Nela llegaron temprano para ayudarme aponer la mesa. Esperamos a muchos amigos.

Los muchachos van a llegar más tarde… Acaban de preparar la cena y salieron para conseguir el ingrediente secreto para su famosa ensalada…

Todo se ve delicioso. La fiesta promete estar a la altura de mi venerable edad.

Bueno, también hay inconvenientes : me han prohibido entrar a mi estudio porque parece que han escondido algo allí… Pues tendré que esperar para entrar y hacer lo que quería hacer… Pero ya nada es urgente!

Estoy tan contenta de estar rodeada de mi familia ahora… y tan feliz por conocer, en pocos días, a mis primera biznienta! Sí, nuestra Nela está embarazada de casi 40 semanas!

Viene a sentarse a mi lado. Siempre tuvimos una conexión muy especial.

Abuelita? Es cierto que naciste en un hospital? – Pregunta con una punta de incredulidad y de pudor…. Como si temiera molestarme.

– Sí, mi amor! Es cierto! Soy la única mujer de nuestra familia que nació fuera de su casa! Mi madre quiso que yo nazca en el lugar ms adecuado… según la creencias de esa época. Increíble, no es cierto?

– Sí, es increíble- continúa, y se atreve a hacer otra pregunta.

– Pero, por qué ella quizo dar a luz allí? Todo estaba bien… o tenías algún problema, tal vez su embarazo fue difícil… tal vez sabía que había algún riesgo…

– Sabes, en esas épocas dar a luz en un hospital era lo más común! Era prácticamente la única forma de nacer… No pienso que mi madre hubiese tenido la capacidad de elegir. Son errores de la historia… todo el mundo creía, en esa época, que era lo más seguro, que era lo mejor para la mamá y el bebé… Ella solo hizo lo que creyó mejor para mí!

– Pero, su mamá no le explicó…? Ella la tuvo en casa…

– Es cierto! Mi madre nació en casa, al igual que su hermana mayor… pero los hermanos menores de mi madre ya nacieron en el hospital. Ese cambio ya estaba en marcha. Se empezaba a creer que era necesario estar rodeada de medicamentos y aparatos para parir…

Flora se une a nosotras. Con una enorme jarra de limonada hecha en casa para Nela y dos copas de vino para nosotras, las viejas.

Pone la mano sobre el vientre de su hija. Espera sentir al bebé moverse… sonríe! Creo que ha sentido algo.

– Me da la impresión de que naciste ayer… Mírate! En unos días vas a volverte madre tú también! El tiempo pasa tan rápido… – dice Flora suspirando.

– A ver! Cuidadito! Prohibido hablar del tiempo que pasa el día de mis 80 años!!! – respondo, con aire falsamente ofendido.

El teléfono suena. Es mi hijo informándonos que aún no encuentran el ingrediente secreto. Se van a demorar un poco más.

– No lleguen después que los invitados, Emilio y  recuerden sacar la champaña del congelador…

La conversación sigue su curso. Evocamos nuestros partos por enésima vez para Nela. Los recuerdos más graciosos, más intensos… nuestras dificultades, los momentos de duda y la fuerza encontrada… mis recursos para vivir mejor los dolores…

–  En eso del dolor no te puedo ayudar, mi querida hija… Yo casi ni me dí cuenta de las contracciones… espero que tu parto sea tan placentero como fue tu nacimiento! – dice Flora, casualmente.

– Es lo que me cuenta Luisa, que cada vez más mujeres viven partos agradables e indoloros!

Luisa es la partera profesional de Nela. También es una excelente amiga de de Flora y la hija de une de las figuras más importantes de la historia moderna de la obstetricia : la Dra. Scott, célebre ginecóloga que revolucionó la atención del parto cuando, en 2015, fue nombrada ministra de salud e instauró una campaña se sensibilización masiva, que cambió a forma de ver la reproducción femenina y sus etapas.

Las medidas impuestas por la Dra Scott invirtieron la proporción entre parteras profesionales y ginecólogos-obstetras. Diez nuevas escuelas de obstetricia abrieron sus puertas y las atención de todas as mujeres embarazadas sin problemas particulares de salud fue dirigida a estas profesionaes. Incluso empezaron a popularizarse los parteros, la profesion se volvió mixta y cada vez más apreciada y valorada. Ya no eran los ginecólogos obstetras quienes atendían prioritariamente a las mujeres embarazadas en buena salud. Los partos domiciliarios se volvieron la norma y la tasa de cesáreas y episiotomías bajó de manera irreversible y constante. Las estadísticas perinatales mejoraron poniendo a nuestro país entre los mejores del mundo en este aspecto, comparables a las de Holanda.

El colegio de médicos se opuso acerbamente a estas reformas. Su campaña de oposición a estas medidas hizo correr mucha tienta. Pero el escándalo que salió a la uz en el 2019, que mostraba los lazos estrechos entre sus dirigentes y las compañías farmacéuticas, le quitó legitimidad a sus reivindicaciones.

Fue entonces cuando se desarrolló la campaña « conoce tu cuerpo », un paso importante en la educación a la vida afectiva y sexual de las chicas.

Se les alentó a descubrir y a explorar su cuerpo, à conocer mejor sus ciclos, su sexo y los cambios dados por el comienzo de su vida sexual. Empezaron los grupos de discusión transgeneracionales que les permitieron descubrir las verdades sobre la reproducción y su la sexualidad. Los embarazos no-deseados en adolescentes casi desaparecieron.

La generación de Flora fue la primera en beneficiarse de esta reformas. Tal vez por esta razón, los embarazos y partos de las chicas se han vuelto cada vez más fáciles y placenteros. Todavía me acuerdo cuando Flora me llamó el día del nacimiento de Nela.

-Mamá, ya es el momento! tengo unas buenas contracciones desde hace unas cuantas horas. Te llamo ahora porque siento que en poco tiempo ya no me será fácil hablar. Luisa está en camino. Te quiero mucho, piensa en nosotros!

Pensé intensamente en ella ese día. Las cuatro horas que siguieron las pasé llamando a todo el mundo para contarles, sumergida en emoción, que me estaban haciendo abuela… les dije que estaría muy poco disponible en los días que seguirían, pensaba estar presente, al lado de mi hija, para acompañarla en esta nueva etapa de su vida.

La gran ventaja del sistema impantado hace una generación es que las parteras nunca tienen que recorrer grandes distancias para llegar donde las futuras madres. A menudo son vecinas. Esto facilita mucho las cosas. No tiene nada que ver con la situación que se daba antes : una tenía que encontrar una partera o médico que considerara el parto como algo sano y bello al cabo de un trabajo detectivezco… y a menudo se tenía que recorrer muchos km para hacerse atender. Esa oscura época cuando las obstetrices eran meras empleadas de los ginecólogos, sin ninguna formación adecuada y sin reconocimiento social de ningún tipo.

Qué evolución tan maravillosa hemos presenciado!

Mi hija vivió el nacimiento de Nela en un ambiente tan tranquilo, feliz y relajado… su casa sumergida en una energía tan indescriptible… tranquila y llena de vida!

Ahora era su turno, iba a ser abuela. Sabía que esperaba este momento con real felicidad.

La puerta de entrada se abre : los muchachos están por fin de regreso con su ingrediente secreto. Haciéndose bromas, bulliciosos, felices…

Siento que será un cumpleaños memorable!

Elegir una cesárea no me parece tan malo!

No, no me siento en posición para juzgar a nadie. Aún menos para juzgar a madres que escogen y desean practicarse una cesárea electiva.

Personamente, me parece peor reaccionar en contra de las ideas defendidas en este blog (parto no-medicalizado, libertad para parir como a una le dé la gana…), o en contra de cualquier idea, a partir de una perspectiva parcial, exclusivamente afectiva y limitada a los miedos… que en muchos de los casos, son miedos ajenos.

Por qué entiendo a quienes eligen una cesárea?

Actualmente, la cesárea es una de las operaciones quirúrgicas más practicadas. Es una operación segura (en comparación a cuando era relizada con técnicas más invasivas y menos recursos tecnológicos). En algunos casos, la cesárea toma menos de media hora y está perfectamente adaptada a la percepción que los médicos tienen de su trabajo : evitar el dolor como sea, controlarlo todo y utilizar técnicas modernas y complejas, fármacos e instrumentos.

Pero no entiendo a quienes no son capaces de respetar la elección de un parto no-medicalizado…

…y niegan que la medicina esté actualemente organizada para impedir que las mujeres el vivan su parto de manera libre.

Es decir : defenderé hasta las últimas consecuencias el derecho de cada mujer de escoger la forma en la cual desea volverse madre. Si eso implica escoger y planificar una cesárea, pues lo defenderé también.

Lo que nunca aceptaré es los siguiente :

Que se imponga una visión exclusivamente medicalizada de cómo debe ser un parto a las futuras madres, privándoles de su poder para parir sin intervenciones.

Que quienes no han podido vivir un parto respetado y están frustradas por ello nos acusen a quienes defendemos la libertad de elección de influenciar o manipular la visión del parto, de poner en peligro las vidas y la salud de las futuras madres y de sus bebés.

En resumen : acepto y me identifico con la afirmación de una mujer que me dice « yo escogí una cesárea porque me daba demasiado miedo sufrir durante el parto ». Es una elección sensata y honesta.

Me parece inaceptable el discurso que defiende la medicalización de la reproducción femenina y la justifica con argumentos securitarios, peligros y miedos.

Espero que mi posición relativa a la ibertad de elección haya quedado explicitada para tod@s.

Por qué Elisabeth Badinter no entendió el conflicto.

El debate que ha suscitado el libro de Elisabeth Badinter “Le conflit, la femme et la mère” (El conflicto, la mujer y la madre) se ha calmado un poco.

Tal vez sea interesante repasar algunos de los puntos evocados en este libro ya con cabeza más fría y en vista de lo que hayamos podido aprender del debate.

Estoy de acuerdo en que se critique a Badinter siempre y cuando se critique su punto de vista individualista de la emancipación, el cual, según yo, se traduce así “no me puedo realizar, de otra forma que como mujer-individuo, por lo mismo las experiencias interpersonales y afectivas fuertes como la maternidad deben pasar a segundo plano”.

Nunca en su libre propone ella un sistema alternativo en el cual las soluciones sean aportadas por la sociedad en su conjunto : la mujer está en conflicto con la maternidad más por falta de apoyo y de valorización de tareas relativas al cuidado en general y no solo el de los niños…

Pero me adelanto!

Por esta visión limitada de la emancipación, ella ve como un retroceso que nuestra generación exija la posibilidad de gozar de la maternidad e interpreta como efecto de backlash que jóvenes profesionales dejen de buscar su realización en la carrera (también discutido en este post).

Más grave aún, denuncia a la lactancia, a los pañales de tela y al colecho como los culpables de que conquistas como el acceso al mundo laboral y a derechos sociales comparable a los de los hombres sean ahora cuestionados… cuando la experiencia de muchas madres jóvenes y profesionales que hemos escogido lactancia, colecho y pañales de tela prueban lo contrario.

Jamás criticaré a Badinter con una visión esencialista de la diferencia (ya sea esta sexual, de orientación sexual o de otro tipo) ya que es la puerta abierta a todo lo malo que presenció la Humanidad durante el siglo veinte.

Es más, me siento muy identificada con ciertas lecturas que Badinter propone de la exagerada valorización de cierto modelo de maternidad : tratar de ser la perfecta madre natural, guiada exclusivamente por sus instintos y obedeciendo a los deseos de sus hijos en todo momento me parece una insensatez: todos los seres humanos vivimos en constante interacción y debemos negociar constantemente nuestros deseos. No veo por qué en la relación madre-hijos debiera ser diferente. Ah! Si, porque los bebés son seres indefensos, totalmente vulnerables y dependientes…

Ante esto de la vulnerabilidad y la dependencia dos cosas (ambas evocadas y no desarrolladas con sinceridad por Badinter en su libro):

1.      La participación del padre y de la sociedad en las tareas de cuidado a los bebés. Quién dice que la dependencia del bebé deba ser asumida por la madre exclusivamente? No se puede imaginar que el colecho, la lactancia y los pañales sean una decisión de la pareja y que ambos participen, desde su especificidad (biológica u otra) pero de manera equitativa en ellas?

2.      La confusión entre maternidad y ética del cuidado, que discutimos e este post y que podríamos ampliar afirmando que todas la personas (y no solamente cuando son bebés) atraviesan por momentos en los cuales necesitande derechos y cuidados específicos. : la madres cuando están embarazadas o dan a luz, las personas de la tercera edad, los enfermos, los discapacitados, los niños, las víctimas de catástrofes naturales… Se trata menos de una cuestión ligada a la edad o al sexo, si no más bien una caracterísitca de nuestra condición humana : no somos casi nunca lo que E. Badinter quisiera que fuésemos, es decir individuos auto-suficientes, siempre buscando nuestra realización individual. Somos vulnerables y vivimos nuestra vulnerabilidad y nuestra dependecia sumergidos en afectos.

Ahora, el problema que Badinter no evoca en su libro, pero que me parece más grave que los conflictos entre nuestra experiencia de individuos-mujeres y de madres es que, cuando las mujeres se contentan con asumir solas la vulnerabilidad humana (como es el caso en gran parte de nuestras sociedades), la sociedad menosprecia el cuidado que ellas asumen y, más grave aún, les impide el participar en la toma de decisiones ligadas a la distribución de las responsabilidades relativas a los más vulnerables… que son responsabilidades sociales y no individuales.

Quien cuida a los viejos, a los enfermos, a los niños…? En gran parte son mujeres, aún más si son pobres.

Para ella, la maternidad está sobre-valorada.

Para mí, las experiencias afectivas fuertes que, como la maternidad, nos ayudan a sobrellevar nuestra vulnerabilidad y nos demuestran cuán dependientes somos, están desvalorizadas…

Valoricemos el cuidado y se acabarán este y muchos conflictos más.

« Es que tuvo que ser cesárea porque… »

Una reunión amena entre amigas. Sale a la luz el tema parto. Conversamos sobre nuestras experiencias… pero resulté ser la UNICA en haber parido.

Tuvimos un « score » increíble : de 8 mujeres presentes 7 habían tenido cesárea.

La razón invocada por los ginecólogos fue la misma en 5 casos. Me parece interesante explorar si es pura coincidencia o si en otros casos sucede igual.

Gracias por ayudarme en esta encuesta!

🙂

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