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Guía critica del Plan de Parto – Parte Dos : Cómo hablarle a un@ ginecólog@?

Como prometido : la segunda parte de una serie de artículos sobre la concepción de un Plan de parto.

Habíamos discutido sobre la elección  (o cambio eventual) de un ginecólogo-obstetra en este post : « Quiero a est ginecólogo conmigo durante mi parto? »

En esta entrada encontrarán algunas reflexiones acerca de la comunicación con su ginecólogo ; pautas para defender su punto de vista y protegerse de eventuales manipulaciones… Sin pretenciones de eficacidad, pero con toda la sinceridad de mi experiencia personal y la de otras (futuras)madres. 🙂

« Estimad@ Dr/a, tengo algo que anunciarle… »

Antes de ser mamá, cuando oía las discusiones de mis amigas sobre sus embarazos, lo que más me impresionaba era el tono reverencioso con el cual citaban las sentencias de sus ginecólogos : « el bebé es muy pequeño para su edad », « tengo que hacerme tal examen », « me dijo que el bebé es muy grande y que seguro que no podrá pasar », « tengo muy poco líquido »… La confianza era lo más importante para ellas y hacían todo por preservarla. Creo que tenían razón. Qué puede ser más importante que sentirse en confianza con la persona que estará presente durante nuestro parto?

Cuando oí los primeros relatos de sus partos, me pareció evidente que en muchos casos estaban agradecidas, se sentían « salvadas » por la destreza que había hecho posible que vivan para contarlo. En otros, el recuerdo de la presencia del ginecólogo era muy efímero (« llegó justo a tiempo para hacerme la episiotomía » o « casi no llega, tuve que aguantarme para no empezar a pujar »)… En todos planeaba un sentimiento de « ya pasó, lo importante es que el bebé esté bien ».

Ante tal cuadro, lo único que yo quería era que, si algún día me embarazara, me hagan una cesárea con anestesia general… No podía creer que la especie humana no se haya extinguido si el alumbramiento era tan horrible… peligroso y necesitara de tanta teconología, tanto fármaco, tanta gente al rededor de la futura madre…

Me quedé embarazada cuando tenía 28 años… En ese entonces acudía a un centro de planificación familiar en el cual no había la posibilidad de hacer el seguimiento del embarazo. Al preguntar a la ginecóloga de turno cuáles eran las opciones me dijo que debía dirijirme a un hospital y que los más cercanos eran A y B.

No tenía ginecólog@! Embarazada y sin ginecólogo : cómo era posible???

Me dirijí, obviamente al Hospital A. Me recomendaron a una ginecóloga joven. El contacto fue agradable. Las consultas breves pero amenas.

Paralelamente, seguí mi camino, informándome acerca de las opciones que se presentaban y a medida que aprendía sobre el tema, el parto en casa me pareció ser la opción más adaptada en mi caso (no quería una medicalización excesiva… mis lecturas y conversaciones con amigas que tenían otra visión de la maternidad me ayudaron a perderle el miedo al parto, supe que podía ocurrir de otra manera, sin tantas intervenciones traumáticas siempre y cuando estuviera rodeada de alguien que creyera en mi capacidad en parir).

El día en el cual anuncié a mi ginecóloga que deseaba parir en casa. Ella me dijo « yo no lo haría ». Pero siguió su consulta de la misma manera. Me preguntó al final si debía darme otra cita para el mes siguiente y yo le respondí que sí, que deseaba mantener el seguimiento con ella en caso de que surgiesen contra-indicaciones para el parto en casa.

Nos despedimos cordialmente en esa cita… Y las próximas se desarrollaron sin grandes problemas.

Otras mujeres de mi entorno y a quienes he aconsejado y acompañado durante el proceso de elección de un parto fuera del hospital,  tuvieron otro tipo de reacciones : ginecólogos que hicieron comentarios negativos y hasta amenazas, exámenes suplementarios o incluso reproches.

De qué depende que el G-O (ginecologo-obstetra) respete nuestras decisiones y deseos relativos a nuestro parto? Cómo asegurarnos de que éste entienda y respete nuestras elecciones y se abstenga de tomar decisiones que en realidad nos pertencen?

No sólo es cuestión de partos en lugares alternativos

Introduzco esta entrada con el caso tal vez más extremo : anunciar a un médico que deseamos parir fuera de su « zona de influencia », probablemente con otro tipo de acompañante (partera, matrona…) y sin medicalización. Pero la comunicación eficaz de nuestros deseos no sólo se juega en estos casos.

Tal vez sea aún más importante saber cómo hablar con su gineco-obstetra cuando es él quién nos va a tender durante el parto, ya que será en gran parte el garante de que el miemso corresponda a lo que deseamos, a nuestro proyecto o « plan ».

Entonces, qué decir? qué registro utilizar? qué frases evitar? qué precauciones hay que tener en cuenta?

Sin recetas, pero con un poco de afirmación positiva… sí se puede!

Tampoco van a encontrar una guía a seguri paso a paso… ni ninguna « check-list »… lastimosamente no soy muy eficaz en ello.

Lo que puedo asegurar es que en cualquier caso hay dos elementos claves para que nuestro parto sea respetado :

1. Tener información crítica y rigurosa sobre las opciones existentes, de preferencia apoyadas en la medicina basada en evidencias (evidence base medicine)

2. Ser firme y clara en la expresión de sus deseos, no dejar preguntas/demandas sin respuestas satisfactorias, completas y precisas.

Preguntar y no cansarse de preguntar es muy importante… y si las respuestas no son lo suficientemente precisas, volver a preguntar. Esto requiere tiempo, antes de la consulta y durante ella. Supongo que si no obtiene respuestas satisfactoiras lo mejor será consultar con otro médico o con otro profesional de la salud (matrona/obstetriz/médico generalista…)

Con respecto a los puntos que parecen no ser suficientemente claros o levantar reticencia en su interlocutor, lo mejor es confirmar cuál será su actitud dándole un ejemplo hipotético (« y si tal situación se presenta, cómo reaccionaría? ») o pidiéndole que le cuente cómo ha reaccionado ante otro tipo de demandas/deseos similares.

Lo importante es hacerle entender que no vamos a dejar este punto de lado y que es importante para nosotros.

Frases que deben despertar nuestra atención (porque son signo de posible manipulación)

« No se preocupe, señora! Aún es demasiado pronto para discutir de eso. Ya lo hablaremos a su debido tiempo » – Mientras más avanzado está el embarazo, más dificultades tendremos de cambiar de G-O… Rechace siempre este tipo de respuesta huidiza. Si ud. tiene una pregunta, exija una respuesta sea o no sea « hora » de discutirla según su médico.

« Sólo realizo episiotomías/cesáreas en casos absolutamente necesarios » Pregunte cual es el porcentaje que practica, no se satisfaga con respuestas aproximativas. Exija respuestas concretas.

« Si tendrá la posibilidad de moverse durante la dilatación y la expulsión, siempre y cuando todo esté bien » Pregunte cómo va a evaluar « si todo está bien » : monitoreo continuo (significa imposibilidad de moverse)? Y no dude en preguntarle cuál es la posición más rara que ha tenido que adoptar él/ella durante la atención de un parto. Esto le dará una pauta de lo que está dispuesto a hacer para respetar las necesidades de las parturientas (y no para garantizar su comodidad). Le ha tocado entrar a una piscina de partos? Sostener a una madre? Ponerse de rodillas? A cuatro patas? Libertad de movimiento significa estar list@ -como acompañante del parto- a adoptar posiciones « raras » garantizando así que seamos nosotras quienes encontremos los mejores recursos para parir… es también una prueba de humildad.

Guía crítica del Plan de parto – Parte Uno : Quiero a es@ ginecólog@ conmigo durante mi parto?

No esperen encontrar una guía “paso a paso” para su redacción, ni tampoco ningún modelo de cualquier tipo.

Lo que encontrarán a través del siguiente tríptico (post en tres capítulos), son pistas de reflexión para :

1. Evaluar si su ginecólog@ es la persona ideal para acompañarla durante el parto

2. Establecer un diálogo constructivo con su ginecólogo

3. Cómo defender sus deseos durante el parto

Primera pregunta que una se debe hacer: est@ ginecólog@ sabrá respetar mis necesidades, mi dignidad y mis deseos durante el parto?

En muchas ocasiones, las visitas al ginecólogo están pensadas únicamente como la mejor manera de prevenir los peligros que rodean al embarazo y al parto. En nuestra mente, está instalada la idea de que él sabe más que nosotr@s sobre lo que pasa en nuestros cuerpos.

Esto es cierto… pero solo a medias. En el caso de situaciones patológicas, enfermedades, situaciones que se salen de lo fisiológico, es cierto. Recordemos que l@s médic@s tienen una formación que les predetermina a detectar la enfermedad, lo anormal, lo peligroso… su objetivo es disminuir los riesgos y su formación está, en muchos casos, limitada a manejar técnicas que otros médicos han decidido que son las más adecuadas.

Obviamente, cada médic@ va enriquecer estas expectativas con su experiencia personal, su filosofía y su calidad humana. Sin embargo, es necesario tener en cuenta una serie de informaciones básicas y necesarias para evaluar si él/ella va a garantizar una atención satisfactoria de su parto, desde el punto de vista de las recomendaciones de la OMS (Organización Mundial de la Salud), las mismas que están establecidas por medio de estudios realizados en todo el mundo, por las más altas autoridades científicas y en base a datos de la medicina basada en las evidencias.

Cabe destacar que, según la guía de atención del parto de la OMS, “Durante el periodo antenatal se debe hacer un plan, bajo una valoración documentada, que identifique claramente donde y por quién va a ser atendido el parto. Este plan debe ser preparado conjuntamente con la gestante y hacérselo saber a su marido/compañero.” (p5)

En este documento de la OMS, no solo que se recomienda la redacción de un plan de parto, si no que también se evalúa el aporte benéfico de la presencia de una doula y otros aspectos interesantes.

Entonces, qué preguntar para evaluar si est@ ginecólog@ va a permitirme vivir mi parto de manera respetuosa, humana y digna?

Es importantísimo saber cuál es la actitud que él/ella tendrá durante los exámenes durante el embarazo : me va a imponer todos los exámenes o me va a dar total libertad para someterme o no a ellos? Me va a informar de su utilidad, de lo que quieren decir? Me propondrá alternativas (por ejemplo, si en un examen de sangre para evaluar el riesgo de enfermedades genéticas hay resultados fuera de lo normal, me va a presionar para hacer una amniocéntesis o me va a proponer otras formas de evaluación (ecografías suplementarias, etc.)? Qué pasa si no quiero hacerme un examen como el de la glucosa, que no se practica en muchos lugares del mundo sin antecedentes de diabetes en la familia, de sobrepeso?

Y durante el trabajo de parto: en qué momento llega? Quién podrá acompañarme durante este trabajo? Mi marido, mi madre, una amiga, una doula? Qué podré hacer o no hacer? Me va a obligar a hacerme un monitoreo continuo, acostada en una camilla? Voy a poder comer y beber lo que quiera? Me voy a poder mover como quiera? Adoptar las posiciones que quiera? Me van a ayudar a aliviar el dolor con masajes? Con agua caliente? Me van poner una vía intravenosa?

Y durante el parto: cuál es el porcentaje de episiotomías que practica? (si no puede darle una cifra precisa, es muy mal signo. No debería practicar más de 2-3% de episiotomías) Cuál es su tasa de cesáreas (igual que por la episiotomía, si no sabe o no quiere decírselo con precisión, es dudoso)? Podré dar a luz en cunclillas? Parada? En cualquier posición que desee?

Cuando el bebé nace: me lo va a dejar piel-con-piel todo el tiempo o van a llevárselo lejos de mí? Van a cortar el cordón inmediatamente luego de su salida?

Todas estas preguntas son sugerencias, para nada exaustivas… Pistas para pensar en cuestiones concretas que son necesarias para evaluar el tipo de atención que tendrá.

Si su médic@ no quiere discutirlas, CUIDADO, significa que su concepción de la relación con sus pacientes está marcada por un deseo de controlar más que negociar, seguramente porque cree que es lo mejor… Pero no necesariamente está al tanto de que en la mayoría de casos, las mujeres pueden parir sin ningún tipo de intervención médica.

Lo que buscamos saber, para evaluar si el/la ginecólog@ que tenemos ante nosotros es aluien que va a respetarnos, es si para él/ella el parto es ante todo un proceso fisiológico: “No hay que confundir “fisiológico” y “normal”. Una actitud o un comportamemiento pueden ser considerados como normales en un país pero no en otro. El término fisiológico no implica tampoco “que deba necesariamente pasa de tal manera”. El término fisiológico califica una referencia de la cual conviene no alejarse demasiado” (Michel Odent en La cientificación del amor, traducción personal)

Si su ginecólog@ le sale con alguna fracesita de este tipo « Un parto solo se puede calificar como “normal” a posteriori” considere seriamente el consultar con otr@ profesional!

Posiciones para un parto LIBRE

En cualquier telenovela, programa de televisión, película… presentan a la madre que da a luz en una posición completamente irracional : tumbada boca-arriba, con las piernas elevadas o, en el mejor de los casos, semi-sentada!

Una posición en la cual la futura madre se parece a esto :

Esta famosa « posición ginecológica » es la peor para dar a luz… no, perdón! hay una posición peor : dar a luz parada de cabeza :o)

Es imperativo preguntar con tiempo a su médico o al personal que va atender su parto si usted tendrá la posibilidad de adoptar CUALQUIER posición durante el trabajo de parto y la expulsión.

La libertad de movimiento es necesaria por varios motivos :

1. Durante la dilatación y las fases tempranas del trabajo de parto, los movimientos pueden ayudarle a gestionar el dolor. Nada peor que estar obligada a mantenerse acostada sobre la espalda, lo más probable es que sus contracciones sean más dolorosas en esta posición!

2. Hay posiciones que pueden permitir a su bebé el adoptar una posición que facilité su descenso por el canal de parto. En muchos casos, caminar, subir y bajar escaleras pueden ayudar.

3. Durante la expulsión, si las condiciones de intimidad, seguridad, calor y respeto de la mujer son aseguradas, lo más probable es que la madre explore varias posiciones y adopte alguna en función de las capacidades y necesidades de su cuerpo en ese momento. En la mayoría de los casos serán posiciones asimétricas, verticales, en las cuales la espalda está libre y las caderas también.

Si su parto es en una maternidad y su médico o el personal de la misma se niegan a discutir las diferentes posiciones que podrá adoptar durante el parto… pues tal vez sea necesario considerar orientarse a otro contexto (cambiar de maternidad o optar por un parto en casa de partos o en casa). La apertura y la acogida a este tipo de condiciones de libertad de movimiento y de posición son muy emblemáticas y significativas de la filosofía de la clínica, hospital o del ginecólogo u obstetriz.

Aquí tiene varios recursos e ideas de posiciones que puede adoptar para vivir un parto gratificante y seguro. No dude en imprimirlas y discutirlas con su médico!

http://www.lamaze.org/LinkClick.aspx?fileticket=SpYolBfPLnk=&tabid=792&mid=1751

http://afar.naissance.asso.fr/posters/positions/positions2-es-A4.pdf

Proyectar su parto, planear el nacimiento : nociones fundamentales, de la teoría a la práctica

Un « plan de parto » es un documento contractual en el cual los futuros padres desciben el tipo de atención que desean durante el parto.

En la página de de referencia en español « El parto es nuestro », se lo define en estos términos : « manifestación de voluntad escrita, el ejercicio del derecho de cualquier usuario a decidir libremente, a consentir o no consentir sobre las intervenciones médicas que se le propongan ».

Acto voluntario que establece las bases de una comunicación concreta con el personal médico y las bases del trato que los futuros padres esperan recibir, el plan de parto no es un simple documento. Es el resultado de un proyecto, de un proceso de reflexión que ha madurado a veces desde antes de la gestación.

Sophie Gamelin, autora y animadora del sito http://www.projetdenaissance.com, define el proyecto de parto o de nacimiento de esta manera :

« El proyecto de parto permite a los futuros padres el proyectarse hacia el momento del parto y de la acogida del bebé. Para ellos es una oportunidad para reflexionar acerca de lo que desean, para expresar sus deseos, para clarificar el contrato de cuidado con el personal médico y para negociarlo (hasta el último minuto) y así ser actores de estos momentos. El mismo puede evolucionar durante el embarazo, ser oral o escrito. Se recomienda redactar una síntesis de algunos puntos esenciales para incluirlos en la historia clínica. » (traducción personal).

Es inegable que redactar un plan de parto puede ser una aventura rica en aprendizajes constructivos para la pareja, para la futura madre. Lanzarse en la concepción de dicho documento puede ser una oportunidad única para confrontarse con la realidad de lo que es un parto en el contexto de (hyper)medicalización actual, a condición de que la redacción sea fruto de une reflexión conciente y se haga acompañada de información y discusión acerca de cada posibilidad relativa al proceso (poder negarse a actos protocolarios inútiles como rasurado, enema, introducción de vía intravenosa, monitoreo contínuo, posición litotómica,…). No será así si la futura madre o la pareja se limitan a copiar-pegar un documento-tipo, como circulan miles en foros, blogs y páginas web. El intérés de estos documentos es innegable (es mejor que nada !), pero nunca podrá empoderar a los protagonistas de la misma manera que un proyecto construído a base de descubrimentos personales de lo que es necesario, verdaderamente necesario, durantel un parto : libertad, respeto e intimidad.

Sin embargo, qué pensar de la capacidad de un plan de parto para re-equilibrar las relaciones de poder entre paciente y personal médico ? Cómo conseguir que un contrato como este sea eficaz cuando no se realiza entre « iguales » ? Bastará con conseguir la firma del ginecólogo en el plan de parto para que la integridad física, emocional y social de la parturienta sean respetadas durante el parto ?

Dos obstáculos existen para este efecto:

Antes del parto : lograr que el plan de parto sea aceptado.

Imposible pensar siquiera en que un plan de parto figure en la historia clínica de la paciente si la institución en la cual se va a desarrolar el parto aplica protocolos rígidos, universales. Pero el interés de este tipo de acto es aún más grande en este contexto : proponer un diálogo con la institución acerca de cómo se desea parir nos puede revelar lo que la institución quiere esconder. Si el lugar en dónde voy a parir no acepta el diálogo, si el médico con el cual quiero parir no está dispuesto a discutir acerca de cómo debe ser mi parto, entonces tal vez sea necesario cambiar de proyecto, de contexto y de profesionales médicos.

Si la etapa previa a la redacción del plan de parto es imposible, si la negociación acerca de cómo se me va a tratar durante el parto se presenta difícil… el parto no se podrá desarrollar en las condiciones óptimas : le confiaría su auto a un mecánico que no acepta explicarle cómo va a componer la avería? la construccion de su casa a un arquitecto que no quiere aceptar sus sugerencias para el diseño de su futuro hogar?

Asimismo, descofíe de un médico que no está dispuesto a discutir en detalle cada acto que practica durante el parto y aún más si no es capaz de darle datos fiable y verificables acerca de cuántas episiotomías y cesáreas realiza por cada parto completamente natural.

La vulnerabilidad durante el parto : ‘señora, es por el bien del bebé’

Obtener la firma del médico en le plan de parto no es ninguna garantía. Llegado el día ‘D’, entre contracciones, hormonas, cambios de contexto (llegar a la maternidad) y la vulnerabilidad extrema que se vive como parturienta, cualquier palabra, cualquier acto pueden ser devastadores.

Cuántas madres han  manifestado su deseo por parir de una determinada manera, han recibido una respuesta positiva…. Para oirse decir en un momento dado « es necesario por el bien del bebé, el proceder a un monitoreo, una episiotomía, un fórceps… una cesárea… ». Qué madre encuentra el valor para oponerse a este tipo de sentencias cuando se ve sumergida el el torrente de sensaciones nuevas y poderosas que son un parto ? Tal vez el mayor desafío no reside en la obtención de la incorporación individual (o incluso sistemática) del plan de parto en la historia clínica si no en una EVALUACION colectiva de la aplicación de la voluntad de la madre y de la pareja.

Es que el concepto de plan de parto es el fruto de la ideología liberal : « cada individuo es capaz de construir su destino ». Pero ante el proceso de medicalización de la sexualidad femenina se requieren respuestas y medidas globales y sistémicas para garantizar que los cambios sean durables.

Un plan de parto por aquí y por allá no van a cambiar al mundo… La sistematización de la construcción de proyectos de parto tal vez resulten  ser un granito de arena en la maquinaria… a condición que se den los medios de evaluar su aplicación.

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