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La esencialización de la feminidad y sus peligros

(… o carta abierta a las defensoras del parto no medicalizado la lactacia y la maternidad intensiva.)

Discutiendo con otras madres en una lista electrónica me salió esta reflexión acerca de la esecialización de la feminidad.

Copio quí el texto :

Queridas amigas,
Este e-mail es muy difícil así que siento la necesidad de introducir ciertas precauciones. Espero no herir susceptibilidades con él. En todo caso esta no es mi intención. Sinceramente, lo escribo para aportar una piedra a nuestro edificio común : difundir una mejor y mayor atención de los partos domiciliarios.

Mis precauciones:
1. habiendo tenido a mis hijos en casa,
2. habiendo recorrido, como muchas de nosotras, el camino iniciático que me llevó a considerar de manera crítica al sistema médico y sus abusos,
3. habiendo descubierto que actualmente el patriarcado está también encarnado en la excesiva medicalización de los procesos reproductivos femeninos…
…me siento muy ligada a ustedes y a muchas de las preocupaciones de este grupo virtual.
Sin embargo, quisiera llamar su atención ante el peligro que conlleva la utilización de « las esencias » como fundamento de la decisión de parir en casa (y, desde mi punto de vista, el peligro es el mismo con respecto a cualquier posicionamiento político u acción colectiva).

La idea de esencia femenina nos ató, durante milenios, a la función reproductiva. Nos confinó a la esfera privada, privándonos de cualquier decisión e influencia en el campo político, en la vida social y hasta en lo más íntimo : nuestros cuerpos.

Durante la Edad Clásica el padre tenía todo el poder de decisión sobre el fruto del cuerpo femenino. Era él quien decidía si un recién nacido podía ser criado o no. En caso de no desearlo (si era una hija, en la mayoría de los casos), él impondría su abandono inmediato a la intemperie…

Durante la Edad Media, cuando el parto se presentaba mal, se decidía, bajo la influencia de la iglesia, el proceder a una cesarea para bautizar al recién nacido antes de que este muriera in útero, matando así a la madre…

Durante el Renacimiento, los padres firmaban contratos entre ellos para organizar al nodrizaje. La madre y la nodriza no decidían nunca los términos de este contrato. El padre pobre que empleaba a su mujer como nodriza decidía privar a su hijo del alimento materno y en muchos la criatura moría ; el padre rico, que contrataba a la nodriza lo hacía para garantizar la disponibilidad sexual y la fertilidad de su esposa.

Todos estos atropellos que hemos sufrido madres y recién nacidos durante la historia son fruto de la misma creencia : las mujeres estamos hechas para parir… pero sobre todo hachas SOLO para parir. Nuestro poder para dar la vida se ha vuelto la razón de nuestra oprésión.

Ya Françoise Héritier lo demostraba en su libro « Masculino/Femenino » : la valencia defenciada de los sexos es universal. En todas las culturas que estudió esta antropóloga, el sexo masculino vale más que el femenino. Los hombres VALEN más que las mujeres. Ella cree que esto es el fruto de la voluntad masculina para apropiarse de la reproducción, ya que ellos no poséen ese poder tan particular.

Por qué es esto posible ? Porque las mujeres son relegadas a la reproducción y asimiladas a la reproducción.

En su mismo libro, Françoise Héritier cita los casos de las viudas o mujeres viejas : las mujeres que tienen acceso al poder son las que (ya) no tienen el poder de procrear.

Qué condiciones nos permiten ahora el reivindicar la maternidad como fuente de realización personal, de placer, de felicidad ? Qué perspectiva nos permite el exigir que se nos deje gozar de nuestros partos, que se respeten nuestros derechos como mujeres, como individuos ? A partir de qué fundamentos decimos al poder tecno-médico que queremos poder decidir cómo y en qué condiciones parir ?

Si podemos plantearnos nuestra lucha por un parto libre y consciente es porque en nuestras sociedades ha sido posible la construcción de ciertos ideales de democracia, de libertad de elección y de libertad de auto-determinación.

Estos valores en el contexto de la reproducción humana y en el proceso de parir son posibles por que nos hemos liberado como mujeres y como miembros de la Humanidad de la obligación de parir, de procrear. Por que tenemos derecho a decidir cuando y cuántos hijos queremos tener. Por que la maternidad puede ser ahora una decisión conciente, gozosa y no un fatalidad biológica.

Decir que es nuestra esencia el parir nos desolidariza de todas esas mujeres que son tan mujeres como nosotras y que no quieren o no pueden parir. Las mujeres estériles y las muejeres que no quieren tener hijos porque desean construir su felicidad en otro contexto y que aportan tanto como nosotras a nuestra Humanidad son tan mujeres como nosotras. La esencia femenina no puede ser la parturición, la procreación, ni ningún otro proceso del cuerpo.

No hay esencia femenina, como no hay esencia aria o esencia española o esencia argentina o esencia católica o qué se yo.

Amin Maalouf dice en su libro “las identidades asesinas”, que toda identidad esencialista es mortífera ya que fijar la identidad es morir.. o matar.

La feminidad y la masculindad son construcciones sociales.

Nosotras estamos construyendo nuestra identidad femenina e integrando el proceso del parto de cierta manera en ella. Estamos pensando el parto como un proceso específico y potencialmente liberador…Me parece que nuestro enfoque es completamente compatible con la idea de que se pueda construir la feminidad de otras maneras y que por ello la feminidad y el parto pueden estar ligadas, pero no son sinónimos.

Tengamos la claividencia de reclamar hasta el fin la libertad… defender nuestra libertad y esclavizarnos en una esencia son actos contradictorios. Tengamos cuidado en no caer en las trampas del patriarcado…

Bajo la carpa roja

Me inivitó una entrañable amiga a una « carpa roja ». Extrañísima reunión de mujeres para hablar de sus cosas, bajo una carpa roja, recuerdo de una institución amerindia que instauraba un refugio (o lugar de aislamiento?) para las mujeres durante la regla.
Increíble espacio de ritualidad y de paz : aprovechamos para explorar nuestras preocupaciones, para darnos cuenta de que compartimos tantas cosas y para medir también la infinita diversidad que las vidas humanas y sus visiones, las que permiten encontrarse solo en lugares en donde la palabra fluye libre y en seguridad, en secreto…
El concepto se basa en la idea de que hay una esencia femenina… y pese a que no comparto esa forme de ver la diferencia de género, pues debo admitir que la complicidad de la reunión tenía algo de eso : una forma de comunión fácil, porque estábamos « entre nosotras ».
Quiénes somos « nosotras »?
Pude verbalizar cosas que llevaba escondidas en el alma, encontré orejas y corazones capaces de escuchar sin juzgar. Somos eso nostras al no encontrarnos sumergidas en la lógica competitiva del patriarcado?
Gracias, F. por tu carpa roja.
Gracias por escuchar lo indecible.
Ahora basta con descubrir qué fue lo que lo hizo posble…
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