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Visitando la Maternidad de Quito

O más bien dicho, « visitando el banco de leche de la Maternidad de Quito »…

Lo primero que se me ocurre es « esperanza »… Al ver que iniciativas como esa sean posibles… Al ver a una abuela venir y dejar el excedente de su hija con una sonrisa y escuchando atentamente las indicaciones para las próximas veces.

Impresión positiva, aunque frustrante : no logro estar en paz con la promoción de la lactancia… Cuál es la mejor manera de hacerlo? Cuál es la frontera que separa la información, necesaria en estos tiempos de desinformación publicitaria, del respeto inalienable de cada mujer de decidir qué hace con su cuerpo y sus funciones?

Tal vez me pregunte demasiado y ese constante preguntar me impida apreciar lo inmediato… Tal vez sea frustración pura por no haber podido ver más allá de lo que puede ver alguien que cae « como un pelo en la sopa »… Tal vez, tal vez…

Los esfuerzos desplegados son considerables : gestionar la logística del banco y además informar a las madres sobre posiciones, duración y ventajas de la lactancia puede parecer mucho para una sola persona… Sin embargo las charlas siguen su programa, con explicaciones pacientes y explícitas… sin olvidar la ayuda y participación de las primerizas.

El resto de la visita me queda marcado por un sentimiento de paz y de ilusión : madres y sus pequeñuelos en cada piso, feliz de enterarme de las transformaciones de las antiguas salas de nursery en salas de acogida común : ya no se separa al recién nacido de la madre!

Me hablaron de clampeo oportuno del cordón, que tarda pero va llegando… de ampliación de las salas de terapia intensiva para los neo-natos… que disminuirá la capacidad de la Maternidad para los casos « normales ». Ni modo…

Una maternidad que acoge a madres de toda la provincia, creada en tiempos de otra demografía… Se necesitarían al menos 5 más así, en una ciudad como Quito… Y por qué no pensar en mini-maternidades o hasta casas de parto diseminadas en cada barrio? Y reservar el Hospital Obstétrico para los casos indispensables, casos de reales patologías y de necesidades de observar a la parturienta y a su hijo y de tener cerca un quirófano…?

No cuesta nada soñar… ojalá esté permitido…

Posiciones para un parto LIBRE

En cualquier telenovela, programa de televisión, película… presentan a la madre que da a luz en una posición completamente irracional : tumbada boca-arriba, con las piernas elevadas o, en el mejor de los casos, semi-sentada!

Una posición en la cual la futura madre se parece a esto :

Esta famosa « posición ginecológica » es la peor para dar a luz… no, perdón! hay una posición peor : dar a luz parada de cabeza :o)

Es imperativo preguntar con tiempo a su médico o al personal que va atender su parto si usted tendrá la posibilidad de adoptar CUALQUIER posición durante el trabajo de parto y la expulsión.

La libertad de movimiento es necesaria por varios motivos :

1. Durante la dilatación y las fases tempranas del trabajo de parto, los movimientos pueden ayudarle a gestionar el dolor. Nada peor que estar obligada a mantenerse acostada sobre la espalda, lo más probable es que sus contracciones sean más dolorosas en esta posición!

2. Hay posiciones que pueden permitir a su bebé el adoptar una posición que facilité su descenso por el canal de parto. En muchos casos, caminar, subir y bajar escaleras pueden ayudar.

3. Durante la expulsión, si las condiciones de intimidad, seguridad, calor y respeto de la mujer son aseguradas, lo más probable es que la madre explore varias posiciones y adopte alguna en función de las capacidades y necesidades de su cuerpo en ese momento. En la mayoría de los casos serán posiciones asimétricas, verticales, en las cuales la espalda está libre y las caderas también.

Si su parto es en una maternidad y su médico o el personal de la misma se niegan a discutir las diferentes posiciones que podrá adoptar durante el parto… pues tal vez sea necesario considerar orientarse a otro contexto (cambiar de maternidad o optar por un parto en casa de partos o en casa). La apertura y la acogida a este tipo de condiciones de libertad de movimiento y de posición son muy emblemáticas y significativas de la filosofía de la clínica, hospital o del ginecólogo u obstetriz.

Aquí tiene varios recursos e ideas de posiciones que puede adoptar para vivir un parto gratificante y seguro. No dude en imprimirlas y discutirlas con su médico!

http://www.lamaze.org/LinkClick.aspx?fileticket=SpYolBfPLnk=&tabid=792&mid=1751

http://afar.naissance.asso.fr/posters/positions/positions2-es-A4.pdf

El conflicto de Badinter : la visón minoritaria y la ética del cuidado.

Elisabeth Badinter acaba de publicar un libro que ha hecho correr mucha tinta en Francés : « Le conflit, la femme et la mère« .

Aún no he leído su libro y no me permitiré criticarlo. Además, me parece que tiene un poco de razón : se cometen muchos errores para desarrollar algunas iniciativas, como la promoción de la lactancia – hay un riesgo real de culpabilización que se podría evitar centrando la lactancia en torno a la experiencia de la madre y no en nombre del bienestar del niño (discutido aquí). Del mismo modo, experimento también un cierto malestar cuando se justifican algunas orientaciones a las cuales suscribo – como el parto no-medicalizado- exclusivamente a partir de una lectura fisiólogica (“ es necesario dejar trabajar a las hormonas porque lo más importante, es vivir su instinto… ”).

Por el contrario, las afirmaciones hechas en las entrevistas que dio recientemente ya dan materia para situar cuál  es el problema y, a mi juicio, está a dos niveles:

1. El rechazo de las corrientes minoritarias o diferentes en el feminismo

En los años 70, la segunda ola de la feminismo surge del cuestionamiento del pensamiento único, masculino, patriarcal. El objetivo de las feministas de este período (como S. Beauvoir), consistía en demostrar que lo que se presentaba como “universal” no era, realmente, más que la ocultación del punto de vista de las mujeres, para hacer valer los intereses de los hombres.

Pero, desde entoces el feminismo se institucionalizó, desarrollando él también una línea única de pensamiento, en lo que se podría llamar “su línea tradicional”.

Nos da la impresión que esta « línea » mayoritaria (sobre todo en los países francófonos) – a menudo reconocida por las autoridades académicas y políticas-, tiene pretenciones de trazar fronteras entre lo que sería o no feminista. Así pues, visiones minoritarias, como las de los feminismos llamados “diferencialistas” o incluso “maternalistas” son deslegitimados… ni hablar siquiera de las feminismos con connotación religiosa o étnica… ¡Una feminista no puede llevar velo islámico, ya sabemos!

¿Una corriente mayoritaria que se niega a reconocer la legitimidad de las otras? Eso apesta a dominación!… En un movimiento emancipador como el feminismo?… No lo veo bien! Sobre todo que quienes se reivindican portadoras de la “verdadera corriente feminista” sabrían mejor que otros lo que es bueno para estos últimos: “¡no, no debes llevar velo! es un signo de opresión. no nos importa si intentas hacernos creer que lo llevas para reivindicar tu pertenencia – o más bien tu no-pertenencia-, como una revocación del estigma de tu origen” o “sí, debes tener una carrera y éxito profesional cueste lo que cueste, aunque eso implique dejar tus bebés en una guardería de pésima calidad 10 horas al día, a partir de los 3 meses…. ¡y que eso te rompa el corazón  no es importante! ¡no te sientas culpable (ya que se trata de ley de culpabilidad y no de un sentimiento más simple como la frustración de no poder seguir acurrucándote algunos meses más contra el cuerpo de tu bebé)! ¡nosotras lo hicimos antes de ti! ”

2. La confusión entre la maternidad y la ética del cuidado

Al mismo tiempo, E. Badinter, denuncia las “derivas reaccionarias” de las otras corrientes que defenderían según ella “a la maternidad como modelo político”.

Esta afirmación es preocupante de parte de una feminista!

Confundir maternidad (esencialmente femenina) y capacidad para cuidad a los más vulnerables (niños, enfermos, viejos, minusválidos…) es sugerir que la aptitud al cuidado depende del sexo.

Ninguna mujer y ningún hombre se pregunta “estaré realizando una tarea femenina (y en consecuencia no valorizada)? »al dar (temporalmente) la prioridad al cuidado mis seres queridos, antes que a una carrera, al éxito material y la notoriedad-  “¿Al hacer eso, estoy sometiéndome al otro sexo? ” Los y las que cuidan al otro por elección personal lo hacen movidos por el deseo de dar a esos otros lo que ellos necesitan.

Se trata de una custión de solicitud, no de culpa ni de obligación moral como madres!

Como Fabienne Brugère sostiene en su obra “El sexo de la solicitud “, cuando la solicitud es impuesta (como en el caso de las madres que sólo son madres porque se LES IMPONE este papel), a menudo se feminiza. Es el caso actualmente en nuestras sociedades europeas (no es necesario ir a buscar ejemplos en el Tercer mundo, no, no) donde las tareas del cuidado (enfermeras, amas de casa, pericultoras…)  se efectúan en su gran mayoría por mujeres.

No, no hablamos de maternidad. Se trata de una cuestión ética mucho más amplia que el papel tradicional de dedicación y sacrificio atribuído tradicionalmente a las mujeres. Se trata más bien de solidaridad hacia los más vulnerables.

Solidaridad humana y no abnegación femenina. Lo que el feminismo puede aportar al género humano y no solo a las mujeres : mejorar nuestra capacidad para vivir en paz con nuestra fragilidad. Trascender el individualismo para descubir nuestra interdependencia.

Ahora, estoy de acuerdo con la Sra. Badinter si se trata de denunciar el hecho que el cuidado sea asimilado a un atributo femenino y que la solicitud sea cuestión de género. Sí, denuncio (con ella, si me acepta a su lado) la sexualización de la solicitud.

Pero me pregunto… ¿Acaso esta negación categórica de la maternidad como experiencia positiva molesta a algunas feministas porque les recuerda su vulnerabilidad? ¿El hecho de que hombres y mujeres tengan necesidad, un día u otro, de los otros? Cuándo son bebés, niños, viejos o enfermos. ¡En mi opinión sí! Para una feminista que cree que la la realización personal sólo es posible como individuo todopoderoso, el saberse vulnerable y suceptible de conmoverse por la vulnerabilidad del otro (bebé, anciano, enfermo…) debe ser difícil de aceptar!

¿Entonces, que hacer de nosotras, las mujeres que damos prioridad (de nuevo, tal vez solo temporalmente) al cuidado de quienes amamos (nuestros hijos y nuestro planeta Tierra, nuestra madre Tierra)… y que además, colmo de males, nos declaramos feministas? (Y que a menudo nos rodeamos de hombres en el mismo estado de ánimo que nosotros, quienes comparten las tareas domésticas de manera más justa que los hombres cuyas mujeres eligen biberones, pañales desechables, alimentos industrializados industriales y guarderías 10 horas al día…).

Sería la primera en denunciar el parto sin anestesia, la lactancia, los pañales de tela… como un peligro para la emancipación, si me pudieran garantizar o probar que si todas las mujeres del planeta tuvieran acceso gratuitamente y sin restricciones a la leche en polvo, pañales desechables, guarderías 24horas al día… se arreglarían los problemas de la igualdad hombre/mujer, la diferencia salarial, de la  falta de representación femenina en política, de la violencia intrafamiliar…

No lo creo. Ni un solo instante!

Creo que E Badinter se equivoca.

(Preo igual voy a leer su libro… aunque nunca se me ocurriría gastar ni un centavo en ello : me lo van a prestar 😉 )

La esencialización de la feminidad y sus peligros

(… o carta abierta a las defensoras del parto no medicalizado la lactacia y la maternidad intensiva.)

Discutiendo con otras madres en una lista electrónica me salió esta reflexión acerca de la esecialización de la feminidad.

Copio quí el texto :

Queridas amigas,
Este e-mail es muy difícil así que siento la necesidad de introducir ciertas precauciones. Espero no herir susceptibilidades con él. En todo caso esta no es mi intención. Sinceramente, lo escribo para aportar una piedra a nuestro edificio común : difundir una mejor y mayor atención de los partos domiciliarios.

Mis precauciones:
1. habiendo tenido a mis hijos en casa,
2. habiendo recorrido, como muchas de nosotras, el camino iniciático que me llevó a considerar de manera crítica al sistema médico y sus abusos,
3. habiendo descubierto que actualmente el patriarcado está también encarnado en la excesiva medicalización de los procesos reproductivos femeninos…
…me siento muy ligada a ustedes y a muchas de las preocupaciones de este grupo virtual.
Sin embargo, quisiera llamar su atención ante el peligro que conlleva la utilización de « las esencias » como fundamento de la decisión de parir en casa (y, desde mi punto de vista, el peligro es el mismo con respecto a cualquier posicionamiento político u acción colectiva).

La idea de esencia femenina nos ató, durante milenios, a la función reproductiva. Nos confinó a la esfera privada, privándonos de cualquier decisión e influencia en el campo político, en la vida social y hasta en lo más íntimo : nuestros cuerpos.

Durante la Edad Clásica el padre tenía todo el poder de decisión sobre el fruto del cuerpo femenino. Era él quien decidía si un recién nacido podía ser criado o no. En caso de no desearlo (si era una hija, en la mayoría de los casos), él impondría su abandono inmediato a la intemperie…

Durante la Edad Media, cuando el parto se presentaba mal, se decidía, bajo la influencia de la iglesia, el proceder a una cesarea para bautizar al recién nacido antes de que este muriera in útero, matando así a la madre…

Durante el Renacimiento, los padres firmaban contratos entre ellos para organizar al nodrizaje. La madre y la nodriza no decidían nunca los términos de este contrato. El padre pobre que empleaba a su mujer como nodriza decidía privar a su hijo del alimento materno y en muchos la criatura moría ; el padre rico, que contrataba a la nodriza lo hacía para garantizar la disponibilidad sexual y la fertilidad de su esposa.

Todos estos atropellos que hemos sufrido madres y recién nacidos durante la historia son fruto de la misma creencia : las mujeres estamos hechas para parir… pero sobre todo hachas SOLO para parir. Nuestro poder para dar la vida se ha vuelto la razón de nuestra oprésión.

Ya Françoise Héritier lo demostraba en su libro « Masculino/Femenino » : la valencia defenciada de los sexos es universal. En todas las culturas que estudió esta antropóloga, el sexo masculino vale más que el femenino. Los hombres VALEN más que las mujeres. Ella cree que esto es el fruto de la voluntad masculina para apropiarse de la reproducción, ya que ellos no poséen ese poder tan particular.

Por qué es esto posible ? Porque las mujeres son relegadas a la reproducción y asimiladas a la reproducción.

En su mismo libro, Françoise Héritier cita los casos de las viudas o mujeres viejas : las mujeres que tienen acceso al poder son las que (ya) no tienen el poder de procrear.

Qué condiciones nos permiten ahora el reivindicar la maternidad como fuente de realización personal, de placer, de felicidad ? Qué perspectiva nos permite el exigir que se nos deje gozar de nuestros partos, que se respeten nuestros derechos como mujeres, como individuos ? A partir de qué fundamentos decimos al poder tecno-médico que queremos poder decidir cómo y en qué condiciones parir ?

Si podemos plantearnos nuestra lucha por un parto libre y consciente es porque en nuestras sociedades ha sido posible la construcción de ciertos ideales de democracia, de libertad de elección y de libertad de auto-determinación.

Estos valores en el contexto de la reproducción humana y en el proceso de parir son posibles por que nos hemos liberado como mujeres y como miembros de la Humanidad de la obligación de parir, de procrear. Por que tenemos derecho a decidir cuando y cuántos hijos queremos tener. Por que la maternidad puede ser ahora una decisión conciente, gozosa y no un fatalidad biológica.

Decir que es nuestra esencia el parir nos desolidariza de todas esas mujeres que son tan mujeres como nosotras y que no quieren o no pueden parir. Las mujeres estériles y las muejeres que no quieren tener hijos porque desean construir su felicidad en otro contexto y que aportan tanto como nosotras a nuestra Humanidad son tan mujeres como nosotras. La esencia femenina no puede ser la parturición, la procreación, ni ningún otro proceso del cuerpo.

No hay esencia femenina, como no hay esencia aria o esencia española o esencia argentina o esencia católica o qué se yo.

Amin Maalouf dice en su libro “las identidades asesinas”, que toda identidad esencialista es mortífera ya que fijar la identidad es morir.. o matar.

La feminidad y la masculindad son construcciones sociales.

Nosotras estamos construyendo nuestra identidad femenina e integrando el proceso del parto de cierta manera en ella. Estamos pensando el parto como un proceso específico y potencialmente liberador…Me parece que nuestro enfoque es completamente compatible con la idea de que se pueda construir la feminidad de otras maneras y que por ello la feminidad y el parto pueden estar ligadas, pero no son sinónimos.

Tengamos la claividencia de reclamar hasta el fin la libertad… defender nuestra libertad y esclavizarnos en una esencia son actos contradictorios. Tengamos cuidado en no caer en las trampas del patriarcado…

Maternidad, enemigo principal?

Hace unas unas cuantas décadas, el feminismo resurgió como respuesta a miles de años de opresión y de represión de las mujeres. Las pioneras de la segunda ola del feminismo arremetieron contra la maternidad y vieron en ella el origen de esta opresión que debíamos combatir.

Tenían razón : la maternidad impuesta, debió ser una verdadera pesadilla. El no saber si en unos meses o años una se vería embarazada, o a cargo de uno o varios bebés resultaba incompatible con el desarrollo de cualquier proyecto personal que no fuere el dedicarse a la crianza. Sin contracepción segura ni acceso al aborto, el único modo de construír un proyecto personal eran la castidad y el celibato, pero muy pocas se atrevían a escoger deliberadamente esta vía.

Pero, por qué, una vez que la contracepción se volvió accesible, se siguió considerando a la maternidad como algo anti-feminista? Por qué, a pesar de la accesibilidad del aborto, en los pasíses en donde es accesible, no se puede pensar en la maternidad como en un acto libre y capaz de ofrecer un tipo de realización personal? Por qué, en lugar de evacuar la maternidad, no se pensó en cambiar la paternidad?

Me imagino que aquellas feministas de los primeros años de lucha tuvieron bastante ya con las críticas de los hombres con respecto a sus revindicaciones… Pensar en exigir un cambio de su parte debió resultar completamente descabellado. Sin embargo, embarcarse en una revolución del ser femenino sin interrogar la masculinidad nos ha conducido a una situación imposible : doble jornada de trabajo, explotación de mujeres pobres para solventar el modo de vida imposible que resulta de la integración masiva de las mujeres ricas a la « vida activa », vulnerabilidad de las familias monoparentales, etc…

El feminismo -al menos un cierto tipo de feminismo, liberal, republicano y universalista-, es víctima de su incapacidad de considerar al ser humano en su dimensión relacional : no basta con definir un ideal del ser, es necesario observar como es la vida cotidiana. Nuestra vida cotidiana está hecha de encuentros y relaciones con otros seres : hombres, mujeres, padres, hijos, ancianos, bebés, gentes autónomas, gentes dependientes… Tambien está hecha de efectos e influencias en el medio ambiente y por parte de él. Pensar en un feminismo que libere estos contactos y nos ofrezca felicidad o al menos satisfacción en lo cotidiano y en los sueños y proyectos que tenemos, nos obliga a pensar en la igualdad y en la libertad en un contexto relacional.

La pregunta no es « quién es el enemigo principal? » La pregunta es « cómo vivir y ser felices sin enemigos? ».

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