Posts Tagged ‘mujeres’

Madre nuestra, que estás en la tierra

Liberar a la Diosa, luego de milenios de opresión, cuesta tanto como encontrar una brecha en el muro contra el cual nos precipitamos a la velocidad irresponsable del consumo de nuestros recursos.

Soy atea del dios macho, de ese dios odioso, invisible, único, celoso, omnisciente y prepotente! Ese dios de la guerra santa y de la sumisión de la sexualidad. El dios de la predación y del consumo.

Pero creo en la Diosa pagana de las brujas, de los mitos matriarcales, del sincretismo y de la libertad de culto.

No creo que haya creado nada, ni que decida nada. Porque la creación es un acto de separación entre el caos y el orden, entre la vida y la muerte. La Diosa trasciende en el presente, en todo lo que vive y en lo que le da sentido la vida sin prohibir y sin castigar.

Una espiritualidad pagana, pragmática, material que nos permita amarnos como somos y no como a alguien extraño y lejano se le ocurrió que deberíamos ser.

Bajo la carpa roja

Me inivitó una entrañable amiga a una « carpa roja ». Extrañísima reunión de mujeres para hablar de sus cosas, bajo una carpa roja, recuerdo de una institución amerindia que instauraba un refugio (o lugar de aislamiento?) para las mujeres durante la regla.
Increíble espacio de ritualidad y de paz : aprovechamos para explorar nuestras preocupaciones, para darnos cuenta de que compartimos tantas cosas y para medir también la infinita diversidad que las vidas humanas y sus visiones, las que permiten encontrarse solo en lugares en donde la palabra fluye libre y en seguridad, en secreto…
El concepto se basa en la idea de que hay una esencia femenina… y pese a que no comparto esa forme de ver la diferencia de género, pues debo admitir que la complicidad de la reunión tenía algo de eso : una forma de comunión fácil, porque estábamos « entre nosotras ».
Quiénes somos « nosotras »?
Pude verbalizar cosas que llevaba escondidas en el alma, encontré orejas y corazones capaces de escuchar sin juzgar. Somos eso nostras al no encontrarnos sumergidas en la lógica competitiva del patriarcado?
Gracias, F. por tu carpa roja.
Gracias por escuchar lo indecible.
Ahora basta con descubrir qué fue lo que lo hizo posble…
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Maternidad, enemigo principal?

Hace unas unas cuantas décadas, el feminismo resurgió como respuesta a miles de años de opresión y de represión de las mujeres. Las pioneras de la segunda ola del feminismo arremetieron contra la maternidad y vieron en ella el origen de esta opresión que debíamos combatir.

Tenían razón : la maternidad impuesta, debió ser una verdadera pesadilla. El no saber si en unos meses o años una se vería embarazada, o a cargo de uno o varios bebés resultaba incompatible con el desarrollo de cualquier proyecto personal que no fuere el dedicarse a la crianza. Sin contracepción segura ni acceso al aborto, el único modo de construír un proyecto personal eran la castidad y el celibato, pero muy pocas se atrevían a escoger deliberadamente esta vía.

Pero, por qué, una vez que la contracepción se volvió accesible, se siguió considerando a la maternidad como algo anti-feminista? Por qué, a pesar de la accesibilidad del aborto, en los pasíses en donde es accesible, no se puede pensar en la maternidad como en un acto libre y capaz de ofrecer un tipo de realización personal? Por qué, en lugar de evacuar la maternidad, no se pensó en cambiar la paternidad?

Me imagino que aquellas feministas de los primeros años de lucha tuvieron bastante ya con las críticas de los hombres con respecto a sus revindicaciones… Pensar en exigir un cambio de su parte debió resultar completamente descabellado. Sin embargo, embarcarse en una revolución del ser femenino sin interrogar la masculinidad nos ha conducido a una situación imposible : doble jornada de trabajo, explotación de mujeres pobres para solventar el modo de vida imposible que resulta de la integración masiva de las mujeres ricas a la « vida activa », vulnerabilidad de las familias monoparentales, etc…

El feminismo -al menos un cierto tipo de feminismo, liberal, republicano y universalista-, es víctima de su incapacidad de considerar al ser humano en su dimensión relacional : no basta con definir un ideal del ser, es necesario observar como es la vida cotidiana. Nuestra vida cotidiana está hecha de encuentros y relaciones con otros seres : hombres, mujeres, padres, hijos, ancianos, bebés, gentes autónomas, gentes dependientes… Tambien está hecha de efectos e influencias en el medio ambiente y por parte de él. Pensar en un feminismo que libere estos contactos y nos ofrezca felicidad o al menos satisfacción en lo cotidiano y en los sueños y proyectos que tenemos, nos obliga a pensar en la igualdad y en la libertad en un contexto relacional.

La pregunta no es « quién es el enemigo principal? » La pregunta es « cómo vivir y ser felices sin enemigos? ».

El machismo disfrazado de piropo

Me llegó una de esas cadenas con un texto supuestamente escrito por Gabriel García Márquez… Pobre Gabo! Le hacen decir cada barbaridad.

Ahora resulta que el premio Nóbel se dedica a darnos consejos de « exquisitez ». Mejor les pongo el dicho texto:

EL DULCE SABOR DE UNA MUJER EXQUISITA

‘Una mujer exquisita no es aquella que más hombres tiene a sus pies, sino aquella que tiene uno solo que la hace realmente feliz. Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo, es aquella que con tan sólo una franca y abierta sonrisa y un buen consejo puede alegrarte la vida. Una mujer valiosa no es aquella que tiene más títulos, ni más cargos académicos, es aquella que sacrifica su sueño temporalmente por hacer felices a los demás. Una mujer exquisita no es la más ardiente sino la que vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama. Una mujer interesante no es aquella que se siente halagada al ser admirada por su belleza y elegancia, es aquella mujer firme de carácter qué puede decir NO.’

Auxilio! Y no es que GGM sea famoso por su feminismo o por su pluma emancipadora en cualquier sentido… Pero nunca escribiría semejante idotez, no creen?

Qué es eso de medir mi valor, como ser humano, en función del « sacrificio de mis sueños » ?

Y qué es eso de medir mi « exquisitez » en función de con quien hago el amor? Y si quiero simplemente gozar de mi cuerpo? Con mi amante, sola o con el amor de mi vida… y si quiero solamente sexo? No soy exquisita? Dejo de ser una mujer dulce y me pongo agria… o amarga?

Es una mujer (una mujer inteligente!) quien me mandó esta cadena. Qué puede haber en estas líneas que seduzca a una mujer inteligente? Ser fiel, ser reservada, ser discreta es más fácil y lleno de mérito que ser espontánea, libre y agresiva?

Qué nos han hecho? Qué nos han quitado? Cómo recuperar el raciocinio que nos permita ver de frente al enemigo?

En Perú: se puede parir en una casa de partos!

Un artículo interesante sobre alternativas al parto medicalizado en latinoamérica! fuente : el comercio de perú

« Me gusta la palabra parir »

Por Carmen Escobar

¿Por qué decidió hacer una casa de nacimiento?
Tiene que ver con un cambio en la sociedad. Creo que nuestros hijos pueden hacer las cosas mejor que nosotros. Ellos son el futuro. Y es durante el embarazo en que los padres tienen las antenas paradas para escuchar. Pueden entender que los niños son el futuro y hay que ayudarlos a crecer bien. La idea es trabajar con la pareja que espera un hijo, acompañarla durante el primer año del niño, que es el cimiento de la crianza, y darle la oportunidad de tener un buen parto.

¿Usted tuvo un buen parto?
Mis partos fueron extraordinarios, porque me había empapado de la filosofía del parto natural, en casa y en agua antes de tener a mis hijos. Cuando llegué a Lima (de Alemania, hace 30 años) a dar a luz me enteré de que un 60% de mujeres daba a luz por cesárea y me dio terror. Quería tener un parto en casa y la gente me decía que buscara una partera. Yo soy de la cultura occidental y quería alguien que hubiese estudiado (medicina) y finalmente conseguí un médico que me atendió en una clínica chiquita, como una casa de nacimiento. Así tuve a mis hijos, en un espacio íntimo, con mi marido presente, pero escuchaba a las mujeres hablar de sus partos y contaban experiencias traumáticas.

¿Que haya un parto natural implica que hay un parto artificial?
Así es. En las clínicas no se dan partos naturales, aunque sean vaginales. No es natural desde que no se le da libertad a la mujer de elegir la posición de parto. Les rasuran el vello púbico, le ponen suero, enema, una cantidad de cosas. Si les das a escoger, las mujeres eligen una posición vertical: sentada, parada, en cuclillas, porque la gravedad es el aliado número uno en un parto. Existen estudios científicos que demuestran que el parto en casa es una buena opción para una mujer que se siente segura, que tiene una pareja o una familia que la apoyan en su decisión. Ella debe tener una contención emocional y psicológica y un profesional presente.

¿Esta visión está en contra de las clínicas?
No estamos en contra de nada ni nadie. Defendemos el parto natural porque en el mundo occidental no se sabe que esto implica volver a un estilo de vida natural.

Si atiende un parto en casa y las cosas se ponen difíciles, ¿qué hace?
La llevo (a la mujer) a la clínica. Hay un plan A y un plan B. Más vale prevenir que lamentar.

¿Este tipo de parto requiere una preparación especial?
En nuestra sociedad occidental sí, porque la mujer tiene tanta porquería metida en la cabeza y al ser el parto una experiencia límite, la porquería la bloquea. En cambio, la mujer de la sierra está muy bien preparada.

¿Qué es una experiencia límite?
Es la experiencia del dolor. Todo el mundo le tiene miedo. El dolor de parto no tiene que ver con Eva y Adán. Eso ya pasó a la historia. Vivimos en la sociedad de la aspirina y no queremos sentir dolor. Este no está hecho para jodernos la vida, sino para que digamos: (si me duele) tengo una herida, debo cuidarla para que se sane. El parto está hecho para eso, si no tuviéramos dolor de parto daríamos a luz en cualquier lugar. Cruzando la calle se nos caería el hijo. Las hembras del mundo animal tienen dolor de parto e instinto maternal. Cuando les toca el parto, van a donde tienen que ir, paren, crían a sus hijos y ya. El dolor de parto tiene un sentido y se puede lidiar con él. Ningún dolor es la muerte, pero la sensación de las mujeres de la ciudad de lidiar con este es muy fuerte, por eso es una experiencia límite.

¿Los ruidos y gritos que una mujer emite en el parto no se deben al dolor?
En el parto, la mujer llega a una especie de trance. A mí me gusta compararlo con las bailarinas que están en una presentación. Hay un instante en el que sienten que están llegando al límite, que el cuerpo no les da más, pero la voluntad puede más y siguen y llegan a un momento en el que pareciera que volaran. Como espectador, te admiras y te coges de la silla. La mujer en el parto llega a ese punto y hay que quitarle reloj, el celular, para que se conecten con el hecho de parir. La palabra parir me gusta mucho, porque se asocia con el lado animal, ancestral, de origen.

Ni reloj ni celulares, ¿tampoco la cámara fotográfica del esposo?
Eso es terrible. Cuando el esposo comienza con la camarita, la mujer lanza un grito de esos (como animal). Aunque depende. Hay algunas que saben desconectarse. El parto es como hacer el amor. Si estás viendo la hora, pensando que tienes que llegar a tal lugar, nunca llegas (ríe). Y es que los sonidos del parto pueden ser muy parecidos a los que se emiten cuando se hace el amor.

Sepa más
4 Pakarii es una palabra quechua que tiene varias acepciones como amanecer, empezar desde cero y también nacimiento.
4 Los padres que participan de la experiencia del parto natural mantienen contacto con la casa Pakarii un año más, hasta que el niño camina. Se les brinda pautas de crianza.
4 Página web de la casa de nacimiento: http://www.pakarii.org/pakarii/partos.html Teléfono: 422-6764

Feliz día a las madres sospechosas

Encontré este artículo aquí. Es de Liliana Mizrahi*. Me encantó. Es la mejor lectura, a mi parecer, para el día de la madre!

FELIZ DIA A TODAS!!!!!

« Cumplo 40 años de maternidad. Como tantas mujeres sentí siempre que mi destino (más allá de mi propio deseo) era ser madre. Es el mandato más poderoso de las mujeres. Creí que la maternidad era natural, fácil y obligatoria. Natural es, la anatomía ayuda. Me llevó tiempo darme cuenta de que no es obligatorio ser madre, ni es fácil amar a los hijos adultos con la misma candidez con que se ama a los niños pequeños. Escribo desde un cuerpo de mujer con estrías y episiotomías.

He gestado, abortado, parido, amamantado y criado. Un dramático escándalo se desató en mi corazón cuando mis hijos crecidos y maduros se fueron a hacer su vida y me dejaron a solas con la mía. El asombro me tuvo desconcertada un tiempo. La casa permanecía ordenada, nada se movía de su lugar. Luego el silencio, el teléfono sonaba, pocas veces y sólo para mí, la ausencia de zapatillas embarradas y de su olor característico. La ausencia de ropa sucia y de toallas tiradas, los gastos que disminuían sensiblemente, pasaban los días y la comida sin tocar en la heladera, la música y el volumen a mi gusto, la liberación (¡por fin!) del fútbol por TV… y otros deportes. Comencé a sentirme deprimida. Mis amigas me felicitaban por la autonomía que yo misma les había enseñado a mis hijos desde chicos, pero nunca imaginé que se la iban a tomar tan en serio. Hasta ese momento yo era Rita Hayworth en la vida de ellos y ahora no figuraba en el casting de sus historias ni como extra. Me sentí súbitamente desempleada, con un oficio que había perfeccionado hasta la excelencia durante años y que ahora nadie necesitaba.

Estaba jubilada “de prepo” de un rol ejercido desde la primera muñeca. ¿Qué hacer?, ¿qué hacer?, me repetía desconsolada. Tengo mi profesión, mi placer por la literatura, soy adicta al cine, amo la música, puedo viajar, tengo amigos, si quiero puedo volver a tener un gato, amo las plantas, tuve una tortuga. ¡En fin! Una vida llena de estímulos, pero el rol colgado en el ropero, y yo sin saber de qué disfrazarme. Tengo que escribir. Garabateo ideas: – La maternidad es un rol y una identidad que absorbe nuestra personalidad hasta neutralizarnos como personas. También nosotras absorbemos a nuestros hijos/as, en muchos casos hasta neutralizarlos. – Existe una contradicción básica entre los mandatos y sanciones creadas para mantener a las mujeres impotentes y las atribuciones sobrehumanas que se exigen a las madres. –

La maternidad y la paternidad, ¿no deberían ser materias obligatorias en las escuelas primarias y secundarias?, ¿no merecería este tema una reflexión desde la adolescencia, impulsada por profesores críticos, con información adecuada, y que además integre la interrogación acerca de su propia condición de hijos?Aunque todo esto fuera cierto –y lo es– ninguno de estos conceptos me alivia. – ¿Acaso las madres somos conscientes de nuestro aporte a las tasas de natalidad / a los relevos generacionales / a las guerras / y a los malditos ejércitos?, ¿nos damos cuenta de que creamos y entregamos materia gris, sangre joven, carne de cañón o de diván, mano de obra, fuerza de trabajo, tiempo-vida, esperanza, futuro…? – No tenemos capacidad de decisión sobre el porvenir de la población que generamos. La ley religiosa y civil pretende convencernos de que no podemos elegir. – ¿Qué nos hacen las leyes?, ¿por qué no podemos decidir sobre nuestros cuerpos?, ¿por qué el aborto todavía está penalizado?, ¿por qué hay tantos padres ausentes?- Las leyes no dan a las madres más que un poder vacío de sustancia. ¿Es la ley del padre la que se impone todavía en lo social y en lo político? ¿Y si el padre no fuera más que un amo?, ¿un amo que no ama?, ¿amo a mi amo?Las preguntas surgen a borbotones.Han pasado 40 años. Mis hijos ya tienen hijos y yo les pregunto “¿qué hacés viviendo con otra madre que no soy yo?”. No contestan.

Escribo encerrada en el baño. La maternidad es un tema prohibido de interrogar o pensar críticamente. No se puede ser ambivalente con los hijos. Todo el mundo se asusta y nos morimos de culpa. ¿Qué hacer?Los hijos crecen o no crecen, pueden gustarnos o no como personas, pueden ser nuestros amigos o bien no los elegiríamos, podemos convertirlos en nuestros padres o creer que son nuestros hermanos, dejar que nos tengan de hija o permitirles seguir siendo hijos ad infinitum. Pueden convertirse en eso que soñamos para ellos, o bien nunca serán lo que hubiéramos querido que fueran.La maternidad es un enredo infernal e interminable.Mi abuelo rabino desde el cielo me mira atentamente y me señala con el dedo, él es uno de los consejeros de Dios pero no me importa, seguiré pensando.¿Me condenarán al infierno de las malas mujeres, junto con las madrastras, las suegras, las consuegras, las cuñadas y otras brujas?Pienso: ser madre es el compromiso de ayudar a crecer y cuidar a otro. No se trata de parir, sino de criar y sostener.Otra pregunta: ¿Por qué nos hacen creer que somos vacas sagradas y nos tratan como ganado?La maternidad está idealizada/envuelta en un halo de misterio y sacralidad, al mismo tiempo, directa o larvadamente se la ataca. Esa es “la mistificación de la maternidad”. La idealización del rol, hablar de la Madre con mayúscula, es el caballo de Troya donde están encerrados los mandatos y las sanciones, más toda la culpa que nos mata a las madres. Escribí un libro, Madres en desuso, ése fue mi intento de aportar con humor algo a la comprensión de estas vivencias. Ahí digo:Una cosa es ser la madre de un hijo/a, en concreto, y otra cosa es pensar la maternidad como institución política, atravesada por ideologías e intereses económicos, valores religiosos y culturales. ¡Ah! Bueno, bueno. Yo no soy la única que no puede alcanzar el ideal de amor incondicional y de perfección que se pretende de las madres, no soy la única madre que se siente cansada, frustrada, ambivalente o confusa. ¿Seré una madre sospechosa?Yo sola me digo: no, no, me parece que no. La maternidad es una de las grandes tareas existenciales de las mujeres y solamente nosotras podemos decir, desde adentro, de qué se trata. ¿Y de qué se trata la maternidad, al fin de cuentas? De la maraña emocional más complicada que puede llegar a conocer una mujer. Un enredo amoroso gratificante-frustrante y reparador. Somos madres con el sello que traemos como hijas… y también con lo que somos capaces de hacer con ese sello y esa historia. Ser madre requiere coraje, porque el otro siempre es un riesgo. Y la otra que somos nosotras, también. Espero que hayan pasado un buen Día de la Madre. »

* Licenciada en Psicología, ensayista y poeta, autora, entre otros libros, de Mujeres en plena revuelta y La mujer transgresora.

Partera indígena en Ecuador


Mercedes Buenala

(Encontré este artículo de María de Varese hace unos meses. Por más búsqueda, no logro encontrar más datos acerca de esta maravillosa partera… Si alguien sabe algo… gracias por pasarme el dato!)

Dar a luz a un niño de manera natural es algo que casi ya no se escucha.

Con los adelantos de la medicina y la mejora en la salud pública, muchas mujeres prefieren ir a dar a luz a un hospital.

A pesar de eso, todavía existen muchos lugares, sobre todo en comunidades alejadas de las grandes ciudades, donde las mujeres se ponen a manos de una partera para cuando van a dar a luz.

Las parteras son mujeres que aprenden este milenario oficio de sus madres o abuelas y de acuerdo a sus creencias cumplen ciertos ritos antes, durante y después del alumbramiento.

Mercedes Buenala, de la localidad de Gualapuro en Ecuador, es una de ellas. Además de ser partera en su comunidad es enfermera, y viene trabajando en un proyecto para que se reconozca el parto tradicional y que en los hospitales haya gente capacitada para atender a un paciente utilizando los métodos tradicionales.

La colaboradora de BBC Mundo en Ecuador, María de Varese, fue a conocer a Mercedes Buenala, quien le explicó cómo es su trabajo de partera.

fuente : BBC

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