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Parto y Derechos Humanos

El 31 de mayo y el  et 1° de junio del 2012, el  Bynkershoek Institute organizó, en la Facultad de Ciencias Aplicadas de la Universidad de la Haya (Holanda), la Conferencia Interancional sobre Parto y Derechos Humanos.

Entre los conferencistas, pudimos encontrar a figuras emblemáticas de la atención respetuosa del parto como Ina May Gaskin, Jennie Joseph, Michel Odent… ; a antropólogas y sociologos como Robbie-Davies Floyd, Barbara Katz Rodham, Raymond de Vries y a militantes de los derechos sexuales y reproductivos como Farah Díaz Tello (National Advocates for Pregnant Women), Gunilla Kleiverda (Women on Waves).

Es posible ver videos realizados durante la conferencia en la página del proyecto One World Birth, de la doula y cineasta Debra Pascali-Bonaro.

Contamos con poca cobertura por parte de medios y participantes hispanohablantes.

Se trata de la primera vez que el parto es analizado seriamente desde el punto de vista legal y en el contexto de los Derchos Humanos Universales. Esto se debe a un contexto particularmente injteresante en Europa : en diciembre 2010, la Corte Europea de Derechos Humanos se pronunció favorablemente ante un recurso de Ana Ternovszky, ciudadana húngara quien apeló a dicha corte cuando, embarazada de su segundo hijo, no podía acceder a un parto en casa.

La partera de Ana Ternovszky, Agnes Gereb, se encontraba entonces enfrentado cargos debido al fallecimiento de un bebé durante un parto en casa. La juez encargada de su caso declaró que ella era alguien « de quién se debía proteger a las mujeres ». Sin embargo, ningún médico en los hospitales húngaros es objeto de juicios si un bebé muere durante su trabajo.

Agnes no podía ejercer su trabajo de partera cuando Ana Ternovszky la necesitaba. Dos años después, esta partera (y también médica gineco-obstetra) sigue en prisión.

En diciembre del 2010, la Corte Europea de Derechos Humanos se pronunció acerca de dos aspectos de suma importancia para las mujeres húngaras y europeas. Según la Corte, al prohibir el parto en casa y perseguir a las parteras/obstetrices/médicas que lo practican,

 –             El estado húngaro violaba el derecho a la intimidad de las mujeres

–              El estado húngaro violaba el derecho a la no-discrimincación.

« El 14 de diciembre de 2010, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictaminó que … establece el derecho a que se respete la vida privada y familiar (Ternovszky/Hungría). El Tribunal declaró que la «vida privada» incluía aspectos de la identidad física y social de la persona, como el derecho a que se respete su decisión de tener hijos o no, del que se deriva el derecho a elegir las circunstancias para ello. »

Gracias a este fallo, la legislación húngara cambió y actualmente el parto en casa ya es explícitamente permitido. Sin embargo, que sea permitido no significa que sea accesible : existen muchos frenos y limitaciones para que pueda ser una opción real para las mujeres.

« Un hijo si yo quiero, cuando yo quiero…. Y dónde quiero ? » Quién decide las circunstancias y el lugar del parto?

Comunmente se acepta sin ninguna dificultad que las madres sean quiénes deciden acerca de la crianza de sus hijos hasta al rededor de los 18 años. Es raro que instituciones exteriores a la familia intervengan en estas decisiones. Con el parto es otra cosa : desde mediados del siglo XX, la norma es le parto hospitalario.

Los sitemas de salud, la facultades de medicina, las compañías de seguros y los medios de comunicación consideran al parto en el hospital como la única posibilidad sensata.

En algunos países como Inglaterra, Bélgica, Holanda, los partos fuera del hospital son permitidos e integrados en el sistema de salud. Sin embargo, se los presenta como una opción marginal y limitada a ciertos casos. La mayoría de veces   es el médico quién decide si es una opción aceptable, en los mejores casos es la partera/obstetriz… rara vez se considera a la mujer como la autoridad definitiva con respecto al lugar en dónde se da el parto. Por qué ?

El paradigma del riesgo como referencia en los sistemas de salud

Istvan Marton, gineco-obstetra húngaro explica la lógica de la atención obstétrica en Hungría (que es la misma que en cualquier país del mundo). Se trata de una obstetricia defensiva : la responsabilidad legal del parto es del hospital y nunca se considera que la mujer, la parturienta, sea el sujeto que posee el poder definitivo de decidir las circunstancias de su parto.

Esta situación se vuelve dramática en ciertas ocasiones, ya que segun una ley de 1997, en Hungría, a partir de las 24 semanas de embarazo, el personal médico es considerado responsable de la supervivencia del feto y debe tomar decisiones en función de sus intereses, en detrimento de los deseos e intereses de la madre : articular la atención obstétrica al rededor del feto es un enfoque que opone los intereses de la mujer a los del feto, limitando la libertad de las futuras madres.

Sin embargo, otro enfoque es posible : si se considera a la mujer como a un individuo responsable de sus decisiones, se puede pasar de un enfoque centrado en los riesgos a otro basado en las capacidades y habilidades (« skills ») :

–              capacidad de la mujer de decidir qué es lo mejor para ella y su hijo/a

–              habilidad de la partera/obstetriz de responder a las situaciones que se presentan en un parto y de diferenciar las situaciones fisiológicas (que son de su margen de acción) de las patologías (que requieren de un cirujano)

–              habilidad del médico de responder a una urgencia

Actuelmente, sólo se toman en consideración los riesgos del parto a domicilio y siempre con el objetivo de limitarlo o de impedirlo. Se omite el hecho que estos riesgos son construidos en un contexto social, legal y médico precisos. Ningún riesgo es absoluto.

Algunas preguntas para (no)concluir

Quién tiene acceso al parto en casa en cada país ? Quién no tiene acceso ? Las mujeres que no tienen información suficiente, qué acceso tienen ? Y qué pensar de los sistemas de salud organizados únicamente al rededor del parto hospitalario ? Qué papel juegan los seguros médicos y planes de medicina pre-pagada en el acceso al parto en casa ?

Quién se beneficia de la falta de acceso al parto en casa ? Y si todos los partos sin complicaciones estuviesen gestionados por parteras/obstetrices, qué haríamos con los gineco-obstetras excedentarios ?

Qué intereses limitan el parto en casa ? Son económicos ? Es tan difícil el reconocer que las mujeres tienen la capacidad de tomar decisiones por su propia cuenta ?

Cuál es el objetivo de limitar el parto en casa ?

Quién se esconde detrás del interés del feto ? El estado ? La iglesia ? El poder médico

El parto natural es anti-feminista?

Si el feminismo es una cuestión de emancipación, entonces todo lo que signifique un alivio de las cargas ligadas al hecho de ser mujer es bienvenido.

Santa epidural, bendita seas, amén? Será así de fácil? Cómo se puede justificar, desde un punto de vista feminista, el renunciar a la anestesia durante el parto ? Parir naturalmente y sin (hiper)medicalización es forzosamente sinónimo de sometimiento al patriarcado? Dar a luz en casa o fuera de la asepsia material y emocional del hospital es compatible con una concepción constructivista (no-esencialista) y emancipadora de la feminidad?

Responder a estas preguntas es, más que un intento de teorización feminista, una tentativa de posicionamiento personal. Y es que entre mis muchas contradicciones, esta me resulta cada vez más interesante : a medida de que el recuerdo de mis partos se aleja y se desvanece, los argumentos que me ayudaron a elegir el parir en casa, sin anestesia, sin intervenciones médicas, se vuelven argumentos sin la enorme carga emocional ligada al proceso de traer a mis hijos al mundo.

Tal vez sirva recordarlos:

Las intervenciones médicas innecesarias son iatrogénicas durante el parto
El proceso del parto es delicado porque nuestras psiquis son complejas y nuestro cuerpo no funciona respondiendo simplemente a los reflejos, a la programación genética y muchos factores externos pueden literalmente sabotear el parto.

El respeto de nuestras necesidades fisiológicas es fundamental y, en la gran mayoría de los casos, incompatible con las lógicas hospitalarias.

Una mínima e insignificante influencia en ese momento de tanta vulnerabilidad basta para bloquear el flujo de ciertas hormonas, o impedir que el cuerpo encuentre una posición antálgica. Cuántos partos se alargan indefinidamente por falta de eficacia de las contracciones? Ineficacia que resulta del bloqueo de la producción de la occitocina, debido a que la parturienta está sometida a situaciones estresantes, a presiones diversas a protocolos humillantes…

Parto largo + lógica hospitalaria = necesidad de inyectar occitocina! Además, con varias parturientas dilantando a ritmos diferentes y aleatorios resulta muy difícil gestionar el trabajo del servicio de obstetricia. O sea que, mejor controlarlo todo… el someter a la parturienta a dolores más intensos que los naturales es un mal menor.

Y es que, en ese caso, la epidural es indispensable!

Conclusion n°1 : la epidural es una excelente invención para paliar los dolores artificialmente intensos de la ocitocina sintética

El dolor del parto es relativo
No quiero decir que sea insignificante. Lo que quiero decir, es que duele más o menos, según diversos factores. Uno de ellos es el miedo! Mientras más miedo se tiene, más duele.

Y cómo no tenerle miedo al parto, si en los medios de comunicación, en la cultura popular, en la literatura, en el cine, en todo lado se presenta a las parturientas como si se estuvieran muriendo del dolor… Sin embargo no a todas les duele tanto y en ciertos casos (raros, pero reales) parir no duele! Y si fuera cierto que el dolor es debido a la postura que adoptamos las mujeres modernas : simpre sentadas, con nuestro peso reposando en nuestro coxis y ya nunca de cunclillas, en una posición que abra las caderas…

Es más, en mi segundo parto, cuando estaba llena de confianza en mí misma y sabía que podía hacerlo, que podía parir, no expresaba mi dolor como un dolor de muerte. Mis gemidos, gritos y mi actitud eran actitudes poderosas, empoderadas, llenas de ira, de fuerza, de vida. Sí, dolía. Pero el dolor duró muy poco, a penas una hora y lo viví en la única paz que me es posible : una paz agitada! Pura cuestión de personalidad!

Tal vez, si creciéramos amando nuestros cuerpos de mujer. Nuestros cuerpos palpitantes, crecientes y menguantes, nuestros cuerpos y sus cavidades, sus procesos y la exacta anatomía de sus partes, tal vez no tendríamos tanto miedo.

A nadie se le ha ocurrido preguntarse porqué hay tantas mujeres que se creen frígidas… y que creen que el placer femenino es indisociable y exclusivamente producto de la penetración! (gracias Sigmund!) Qué saben de sus cuerpos ?… No, la excisión no solo es física. Es mental! Y moral!

Creo que le echamos la culpa del dolor del parto a una fuerza exterior a nosotras, cuando la clave para vivir ese dolor sea precisamente el aceptarnos mejor y amarnos más.

Apropiarse el conocimiento sobre nuestros cuerpos

El parir en casa, reusándome a la posibilidad de aliviar mis dolores de parto con anestesia, me precipitó en un viaje iniciático.

Antes no sabía. Luego supe y entendí. El viaje no fue tanto el parto en sí mismo, si no más bien el descubrimiento de los procesos del cuerpo que viví preparándome a vivir un parto conciente.

Y es que durante años tomé la píldora, evité explorar in extenso ciertas zonas de mi cuerpo, ignoré los conocimientos actuales sobre las funciones reproductivas (para qué me servían si todo estaba bajo control…hormonal) y sobre las hormonas que rigen los procesos como el parto, las reglas, …

Fué descubrir que, a pesar del avance de la ciencia, los conocimientos acerca de mi propio cuerpo me estaban casi prohibidos. Debí hacer un verdadero trabajo de detective para enterarme de la delicada alquimia hormonal que rige mi cuerpo. Para qué? Para defender mi elección ante la prepotencia de esta nueva religión que es la tecno-ciencia médica.

Es allí en donde está el patriarcado : en el poder cada vez más grande de la medicina sobre el cuerpo femenino. Desde los ensayos de ciertas vacunas en adolescentes, hasta el uso indiscriminado de hormonas para alejar la manopausia, pasando por la posibilidad de programar la fecha exacta de sus partos… todo pasa por ellos. Y no es que todo lo que la medicina aporta esté mal. Solo que la medicina astá allí para lo patológico, lo anormal.

Por eso la figura de la matrona es casi invisible o deformada actualmente. Por eso hay tan pocos matrones! Por ello en las sociedades más machistas las comadronas no son si no sirvientas del obstetra y a pesar de que, debidamente formadas, son completamente capaces de acompañar un embarazo y un parto normales.

Pues creo que vamos entendiéndolo… y que cada vez somos más! Y las cosas van cambiando, poco a poco pero en todos lados!

Yo doy a luz : mi cuerpo, vi vida, mi parto!

La desinformación sobre el « peligro » de parir en casa

Cuán grande y grata fue mi sorpresa al descubrir que el Diario HOY de Ecuador publicó un pequeño artículo sobre el parto en casa!!!
Lo cito a continuación :
Dar a luz en casa es tan seguro como hacerlo en un hospital

Publicado el 17/Abril/2009 | 00:05

Investigación científica en Holanda

La Haya. Los partos de bajo riesgo en Holanda, que tienen lugar en casa, son tan seguros como aquellos que se realizan en los hospitales, según una investigación médica que niega que esta práctica sea la causa de la elevada mortalidad perinatal que existe en ese país.

Según datos de 2004 del departamento de Salud Pública de la Unión Europea, el índice de mortandad de bebés recién nacidos en Holanda, donde el 30% de los partos se hacen en casa, es del 10 por 1 000, el doble que en España.

No obstante, para los dos hospitales universitarios holandeses (AMC, MUMC) y el centro de estudios científico (TNO) autores del estudio, el riesgo para un recién nacido es « igual de pequeño » si el parto se realiza en casa con la asistencia de la matrona que en un centro hospitalario.

Algunos sectores en España, uno de los países occidentales con menor número de fallecimientos perinatales, empiezan a reivindicar un parto menos medicalizado que contemple la posibilidad de alumbrar en casa. (EFE)

El enlace : http://www.hoy.com.ec/noticias-ecuador/dar-a-luz-en-casa-es-tan-seguro-como-hacerlo-en-un-hospital-343838.html

En los comentarios sucitados en otro post (« Dar a luz en casa : un parto seguro y lleno de amor« ), habían hecho referencia a esta « inquietante » aumentación de la mortalidad en Holanda incriminando el parto en casa. Sin emabrgo, la práctica del parto domiciliario no tiene NADA QUE VER con la aumentación de la mortalidad perinatal. Las causas de ella son el aumento de partos prematuros, el aumento de embarazos/procreación asistidos y el aumento de la edad de las madres.

La SEGO (sociedad española de ginecología), en un portal aliado (« para saber« ), aumentó la confusión decretando también que era la práctica del parto domiciliario lo que explicaba el aumento de la mortalidad perinatal en holanda… felicitándose de paso por la superioridad de las estadísticas españolas (menos mortalidad).

En fín… es imperativo el tener acceso a información clara al respecto y una lectura crítica de noticias que, como en el caso de los panfletos de la SEGO en « para saber », desinforman y utilizan los miedos de las futuras madres para mantener el poder del patriarcado médico…

Parto en casa vs. parto en hospital: el mito de la seguridad.

Parece que todas las sociedades están construídas sobre las bases de una violencia multiple, institucionalizada y al parecer generalizada : la dominación de los más viejos sobre los más jóvenes, la de los hombre sobre las mujeres, la de los sabios sobre los profanos, la de los ricos sobre los pobres, etc.

Pocos eventos encarnan tanto esta múltiple dominación como el nacimiento de los seres humanos. Lo cual es normal. Desde que el bebé aparece, la sociedad desea imprimirle su marca, domesticarlo, separarlo de la fusión con el cuerpo materno. Ordenar el caos.

En las sociedades « tradicionales », los ritos apuntan a inscribir al nuevo miembro en su filiación, a ahuyentar a los malos espíritus, a protegerlo de fuerzas sobrenaturales y a muchas otras cosas más, según la cosmogonía propia de la sociedad en cuestión.

En nuestras sociedades, los bebés nacen en el altar de la ciencia. Se nos consagra, desde antes que respiremos, al dios de la tencnología. Ecografías para detectar malformaciones y enfermedades, exámenes y diagnósticos, medidas y análisis. Los ritos del nacimiento en los hospitales reconfortan nuestra creencia en que podemos controlarlo todo y que este control es bueno para nosotros.

Sin negar los beneficios innegables de los avances técnicos para detectar y curar patologías ligadas a la gestación, al parto y al post parto, cabe preguntarse cuál es su lugar. Es necesario hacer un test de glucosa a todas las embarazadas? Es necesario aplicar hormonas sintéticas a todas las parturientas que se demoran en dilatar? El monitorear constantemente y durante horas produce información realmente indispensable o aumenta los riesgos de sufrimiento fetal?

Estas son preguntas que la institución hospitalaria no se puede plantear hasta sus últimas consecuencias. El hospital es una institución totalizante, uniformizante, homogenizante. La prácticas en instituciones con una lógica de rentabilidad, de eficacidad y destinadas a atender en serie a sus usuarios, como son los hospitales, deben ser así. El humano debe adaptarse a la técnica, la técnica no puede adaptarse a la infinita diversidad humana.

Gestión de personal, gestión de material, gestión de los espacios, gestión de los riesgos, administración de los costos… estas son las lógicas hospitalarias.

Esta es la lógica de la sociedad post-industrial. Esta es la violencia que el hospital inscribe en nuestros cuerpos de mujeres que damos a luz y en las primeras horas de vida de nuestros hijos. Esta violencia es necesaria si un peligro mayor nos obliga a necesitar la ciencia y la técnica para enfrentarnos a un problema suficientemente grande, ante el cual se justifique el someternos a sus lógicas. Acudir a la ciencia cuando la vida necesita una verdadera ayuda y no abandonarle nuestro cuerpo y nuestros afectos.

Quedarse en casa mientras la vida baste nos garantiza la seguridad de ser respetadas y no violentadas. Partir al hospital cuando la vida se tuerce para buscar lo que se le perdió… y, sobre todo, apropiarnos del poder de saber cuando se ha pasado la línea entre las dos (o delegarle el poder a una persona que posea las herramientas para saber si ha atravesado esa línea, matrona, médico-a-o u otra-o, pero que lo haga respetando nuestra humanidad).

« Quien acepta el sacrificar un poco de su libertad para tener más seguridad no merece ni la una ni la otra. Y termina perdiendo las dos »

T Jefferson

Dar a luz en casa : un parto seguro y lleno de amor

Rito iniciático de la mujer o nacimiento de una familia, el parto está rodeado de mitos y ritos. Desde « el parirás con dolor » bíblico hasta las prácticas tecnológicas actuales, la historia del nacimiento de los humanos ha evolucionado paralelamente a las creencias y saberes de cada época.

Actualmente, nuestra sociedad, obsesionada por la seguridad, considera el parto como un evento crítico, durante el cual se deben gestionar riesgos.

Cómo definir un parto seguro?
Según Michel Odent, los partos son más seguros si se respetan las necesidades fisiológicas de las parturientas..
El tener que llegar a tiempo al hospital, el ser examinadas por extraños, desconocer lo que le está pasando a nuestros cuerpos, estar conectadas a aparatos y ser sometidas a diversos protocolos que violan nuestra intimidad son situaciones estresantes. Por ello, muchos partos se bloquean y exigen que el personal médico tome decisiones que palíen la falta de progresión natural del trabajo : por lo general inyectar hormonas sintéticas o, más fácil, practicar una cesárea.
Por esto, la prioriad de las personas que rodean a la parturienta es el garantizar su tranquilidad y, por ende, dar a luz sería más seguro en un lugar en donde la mujer tiene seguridad e íntimidad. Este lugar es, sin lugar a dudas, su propia casa y, en su defecto, un lugar que se le parezca.
Según la Organización Mundial de la Salud, dar a luz a domicilio es seguro, simpre y cuando el seguimiento del embarazo permita detectar cualquier contra-indicación. Esta institución ha elaborado una lista de procedimientos que deben proscribirse durante el parto, entre ellos están : el parto hospitalario universal, rasurado, enema, episiotomía sistemática, monitoreo constante, separación de la madre de su bebé.

En Holanda, el 40% de los partos son planificados para ocurrir en el hogar y aproximadamente el 30% de los niños nacen allí. En algunos casos, el parto empieza en casa y un traslado al hospital se revela necesario. Este se hace, en la gran mayoría de los casos, en el auto de la comadrona. La leyendas que corren, según las cuales los partos a domicilio requieren una ambulacia en la « puerta de la casa » son totalmente falsas! Además, según estudios comparativos, la opción holandesa es la más económica para el sistema de seguridad social.

Cómo ocurre un parto en casa?

Pues, para empezar, no todos los embarazos pueden culminar así. Como decíamos antes, hay contra-indicaciones : pre-eclamsia, diabetes gestacional, gemelos, posición de nalgas del bebé, presencia de estreptococo B entre otras. El seguimiento del embarazo debe ser minucioso, pero no son requeridas técnicas sofisticadas.
El médico o la comadrona acuden a casa de la madre en cuanto ella identifica los síntomas del comienzo del trabajo. En este caso, en lugar de tener que correr al hospital, ella puede concentrarse en practicar sus ejercicios de respiración u otro tipo de técnica profiláctica.
Al llegar el profesional sanitario para un acompañamiento continuo, éste puede descartar cualquier complicación que demandara un translado al hospital. En casa, las condiciones son óptimas para que el cuerpo de las mujeres haga su trabajo sin obstáculos y las complicaciones derivadas de la intervención abusiva no existen.
Cuando la fase de trabajo activo es inminente el médico o la comadrona llaman a un asistente (otro médico o comadrona) que estará presente cuando el bebé nazca y podrá, en caso de problemas, ocuparse de realizar los procedimientos de urgencia de reanimación del bebé. Normalmente el equipo de los profesionales que atienden partos en casa consiste en un doppler portátil (para escuchar con relativa frecuencia el latido del bebé mientras está aún en el vientre materno), oxígeno y máscara (en caso de reanimación), material quirúrjico de base (suturar una eventual episiotomía o desgarro). Dicho sea de paso, al respetar la libertad de la madre en cuanto a la posición que decide adoptar durante la expulsión, hay muy pocos desgarros durante los partos a domicilio y la práctica de la episiotomía es realmente excepcional. Según una comadrona experimentada –que ha practicado partos domiciliarios durante más de 20 años en Holanda y Bélgica- en toda su carrera, ha hecho dos episiotomías y una sola vez ha tenido que re-amimar al bebé en casa.

Por fin, cuando el bebé ha nacido, entra en contacto directo con la piel de la madre, se espera que el cordón deje de latir para cortarlo y así la familia puede descubrir, en la paz de su hogar al nuevo miembro.
El personal sanitario no parte antes de que la placenta haya sido expulsada y que hayan verificado que la madre y el bebé están bien. Generalmente, dos horas después del nacimiento del bebé. En caso de problemas en la expusión de la placenta, no se dudará en transferir a la madre y a su bebé al hospital.
Los días siguientes, el profesional de la salud o su asistente volverá a monitorear la recuperación de la madre y la evolución del bebé.
Un nacimiento en casa es una experiencia maravillosa. Es una manera segura de venir al mundo y una práctica cada vez mas común en algunos países de Europa. Por qué no pensar seriamente en ello?
Recursos y documentación :
http://www.elpartoesnuestro.es/
http://www.birthworks.org/
Michel Odent,
El nacimiento renacido, ED Errepar SA 1992
El bebé es un mamífero, Ed Mandala Ediciones, Madrid 1990

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