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Guía critica del Plan de Parto – Parte Dos : Cómo hablarle a un@ ginecólog@?

Como prometido : la segunda parte de una serie de artículos sobre la concepción de un Plan de parto.

Habíamos discutido sobre la elección  (o cambio eventual) de un ginecólogo-obstetra en este post : « Quiero a est ginecólogo conmigo durante mi parto? »

En esta entrada encontrarán algunas reflexiones acerca de la comunicación con su ginecólogo ; pautas para defender su punto de vista y protegerse de eventuales manipulaciones… Sin pretenciones de eficacidad, pero con toda la sinceridad de mi experiencia personal y la de otras (futuras)madres. 🙂

« Estimad@ Dr/a, tengo algo que anunciarle… »

Antes de ser mamá, cuando oía las discusiones de mis amigas sobre sus embarazos, lo que más me impresionaba era el tono reverencioso con el cual citaban las sentencias de sus ginecólogos : « el bebé es muy pequeño para su edad », « tengo que hacerme tal examen », « me dijo que el bebé es muy grande y que seguro que no podrá pasar », « tengo muy poco líquido »… La confianza era lo más importante para ellas y hacían todo por preservarla. Creo que tenían razón. Qué puede ser más importante que sentirse en confianza con la persona que estará presente durante nuestro parto?

Cuando oí los primeros relatos de sus partos, me pareció evidente que en muchos casos estaban agradecidas, se sentían « salvadas » por la destreza que había hecho posible que vivan para contarlo. En otros, el recuerdo de la presencia del ginecólogo era muy efímero (« llegó justo a tiempo para hacerme la episiotomía » o « casi no llega, tuve que aguantarme para no empezar a pujar »)… En todos planeaba un sentimiento de « ya pasó, lo importante es que el bebé esté bien ».

Ante tal cuadro, lo único que yo quería era que, si algún día me embarazara, me hagan una cesárea con anestesia general… No podía creer que la especie humana no se haya extinguido si el alumbramiento era tan horrible… peligroso y necesitara de tanta teconología, tanto fármaco, tanta gente al rededor de la futura madre…

Me quedé embarazada cuando tenía 28 años… En ese entonces acudía a un centro de planificación familiar en el cual no había la posibilidad de hacer el seguimiento del embarazo. Al preguntar a la ginecóloga de turno cuáles eran las opciones me dijo que debía dirijirme a un hospital y que los más cercanos eran A y B.

No tenía ginecólog@! Embarazada y sin ginecólogo : cómo era posible???

Me dirijí, obviamente al Hospital A. Me recomendaron a una ginecóloga joven. El contacto fue agradable. Las consultas breves pero amenas.

Paralelamente, seguí mi camino, informándome acerca de las opciones que se presentaban y a medida que aprendía sobre el tema, el parto en casa me pareció ser la opción más adaptada en mi caso (no quería una medicalización excesiva… mis lecturas y conversaciones con amigas que tenían otra visión de la maternidad me ayudaron a perderle el miedo al parto, supe que podía ocurrir de otra manera, sin tantas intervenciones traumáticas siempre y cuando estuviera rodeada de alguien que creyera en mi capacidad en parir).

El día en el cual anuncié a mi ginecóloga que deseaba parir en casa. Ella me dijo « yo no lo haría ». Pero siguió su consulta de la misma manera. Me preguntó al final si debía darme otra cita para el mes siguiente y yo le respondí que sí, que deseaba mantener el seguimiento con ella en caso de que surgiesen contra-indicaciones para el parto en casa.

Nos despedimos cordialmente en esa cita… Y las próximas se desarrollaron sin grandes problemas.

Otras mujeres de mi entorno y a quienes he aconsejado y acompañado durante el proceso de elección de un parto fuera del hospital,  tuvieron otro tipo de reacciones : ginecólogos que hicieron comentarios negativos y hasta amenazas, exámenes suplementarios o incluso reproches.

De qué depende que el G-O (ginecologo-obstetra) respete nuestras decisiones y deseos relativos a nuestro parto? Cómo asegurarnos de que éste entienda y respete nuestras elecciones y se abstenga de tomar decisiones que en realidad nos pertencen?

No sólo es cuestión de partos en lugares alternativos

Introduzco esta entrada con el caso tal vez más extremo : anunciar a un médico que deseamos parir fuera de su « zona de influencia », probablemente con otro tipo de acompañante (partera, matrona…) y sin medicalización. Pero la comunicación eficaz de nuestros deseos no sólo se juega en estos casos.

Tal vez sea aún más importante saber cómo hablar con su gineco-obstetra cuando es él quién nos va a tender durante el parto, ya que será en gran parte el garante de que el miemso corresponda a lo que deseamos, a nuestro proyecto o « plan ».

Entonces, qué decir? qué registro utilizar? qué frases evitar? qué precauciones hay que tener en cuenta?

Sin recetas, pero con un poco de afirmación positiva… sí se puede!

Tampoco van a encontrar una guía a seguri paso a paso… ni ninguna « check-list »… lastimosamente no soy muy eficaz en ello.

Lo que puedo asegurar es que en cualquier caso hay dos elementos claves para que nuestro parto sea respetado :

1. Tener información crítica y rigurosa sobre las opciones existentes, de preferencia apoyadas en la medicina basada en evidencias (evidence base medicine)

2. Ser firme y clara en la expresión de sus deseos, no dejar preguntas/demandas sin respuestas satisfactorias, completas y precisas.

Preguntar y no cansarse de preguntar es muy importante… y si las respuestas no son lo suficientemente precisas, volver a preguntar. Esto requiere tiempo, antes de la consulta y durante ella. Supongo que si no obtiene respuestas satisfactoiras lo mejor será consultar con otro médico o con otro profesional de la salud (matrona/obstetriz/médico generalista…)

Con respecto a los puntos que parecen no ser suficientemente claros o levantar reticencia en su interlocutor, lo mejor es confirmar cuál será su actitud dándole un ejemplo hipotético (« y si tal situación se presenta, cómo reaccionaría? ») o pidiéndole que le cuente cómo ha reaccionado ante otro tipo de demandas/deseos similares.

Lo importante es hacerle entender que no vamos a dejar este punto de lado y que es importante para nosotros.

Frases que deben despertar nuestra atención (porque son signo de posible manipulación)

« No se preocupe, señora! Aún es demasiado pronto para discutir de eso. Ya lo hablaremos a su debido tiempo » – Mientras más avanzado está el embarazo, más dificultades tendremos de cambiar de G-O… Rechace siempre este tipo de respuesta huidiza. Si ud. tiene una pregunta, exija una respuesta sea o no sea « hora » de discutirla según su médico.

« Sólo realizo episiotomías/cesáreas en casos absolutamente necesarios » Pregunte cual es el porcentaje que practica, no se satisfaga con respuestas aproximativas. Exija respuestas concretas.

« Si tendrá la posibilidad de moverse durante la dilatación y la expulsión, siempre y cuando todo esté bien » Pregunte cómo va a evaluar « si todo está bien » : monitoreo continuo (significa imposibilidad de moverse)? Y no dude en preguntarle cuál es la posición más rara que ha tenido que adoptar él/ella durante la atención de un parto. Esto le dará una pauta de lo que está dispuesto a hacer para respetar las necesidades de las parturientas (y no para garantizar su comodidad). Le ha tocado entrar a una piscina de partos? Sostener a una madre? Ponerse de rodillas? A cuatro patas? Libertad de movimiento significa estar list@ -como acompañante del parto- a adoptar posiciones « raras » garantizando así que seamos nosotras quienes encontremos los mejores recursos para parir… es también una prueba de humildad.

Receta para un parto gratificante!

Ingredientes :

  • Una mujer que conozca y ame su cuerpo y los procesos relativos a las diferentes etapas de la reproducción, que tenga acceso a medios contraceptivos fiables y derecho a la interrupción voluntaria del embarazo si los mismos han fallado, que haya escogido la maternidad libre y concientemente
  • Una atención respetuosa durante el embrazo, en la cual las decisiones relativas a los procedimientos y exámenes sean discutidas y evaluadas libremente y de manera crítica
  • Un(a) acompañante que respete las necesidades fisiológicas, afectivas, culturales y psicológicas de la mujer durante el embarazo y parto
  • Un entorno agradable que proporcione calidez, intimidad y libertad absoluta

Preparación :

Cuando se aproxime el momento del parto, viva su vida normalmente, reconozca los signos tempranos del trabajo e intégrelos en su vida cotidiana ya que esta etapa puede durar varias horas o varios días. Una vez que el trabajo alcance una cadencia activa, que perturbe su cotidianidad, acceda al entorno que haya escogido para su parto. Rodéese de calor, que respeten sus movimientos, sus ruidos ; coma y beba en las cantidades que desee.

Su(s) acompañante(s) deberán mantenerse a proximidad de la future madre de la manera más discerta posible y aportándole los medios que ella reclame para vivir mejor sus contracciones : calor, agua caliente, masajes, movimientos, música… Un acompañante del parto eficaz no es el que mide todo, ausculta a la madre por cada orificio, palpa o pregunta cosas… Un acompañante eficaz está atento a la actitud, ruidos y movimientos de la futura madre y evalua si todo va bien con su experiencia, le transmite seguridad, confianza y humanidad.

Cuando llegue a la fase de transición, con sus cambios de sensaciones, intensidad y cadencia… que la madre manifieste incertidumbre, cólera, ira, dolor o miedo… explíquele qué es lo que pasa, anímela, incítela a seguir sus deseos : libérela aún más !

Cuando el pujo aparezca espere, observe, sostenga… Alégrese si al futura madre manifiesta alivio o placer en este proceso, no es imposible !

Cuando el bebé aparece -y si la madre no lo ha hecho por sus propios medios- invite o ayude a la madre a cogerlo, verifique que todo esté bien con respeto y discreción… Y deje a la madre y al bebé solos, protegidos del frío…

Regrese a verificar si la placente ha sido expulsada, permita que la familia reciba a su nuevo miembro y retírese cuando sienta que todos están listos para seguir con su vida… Quédese a la disposición de la familia para cualquier consulta !

Consejos de presentación:

Sirva generosamente acompañado de libertad, dignidad y amor!

Comparta esta receta con todas las mujeres del mundo!

El parto natural es anti-feminista?

Si el feminismo es una cuestión de emancipación, entonces todo lo que signifique un alivio de las cargas ligadas al hecho de ser mujer es bienvenido.

Santa epidural, bendita seas, amén? Será así de fácil? Cómo se puede justificar, desde un punto de vista feminista, el renunciar a la anestesia durante el parto ? Parir naturalmente y sin (hiper)medicalización es forzosamente sinónimo de sometimiento al patriarcado? Dar a luz en casa o fuera de la asepsia material y emocional del hospital es compatible con una concepción constructivista (no-esencialista) y emancipadora de la feminidad?

Responder a estas preguntas es, más que un intento de teorización feminista, una tentativa de posicionamiento personal. Y es que entre mis muchas contradicciones, esta me resulta cada vez más interesante : a medida de que el recuerdo de mis partos se aleja y se desvanece, los argumentos que me ayudaron a elegir el parir en casa, sin anestesia, sin intervenciones médicas, se vuelven argumentos sin la enorme carga emocional ligada al proceso de traer a mis hijos al mundo.

Tal vez sirva recordarlos:

Las intervenciones médicas innecesarias son iatrogénicas durante el parto
El proceso del parto es delicado porque nuestras psiquis son complejas y nuestro cuerpo no funciona respondiendo simplemente a los reflejos, a la programación genética y muchos factores externos pueden literalmente sabotear el parto.

El respeto de nuestras necesidades fisiológicas es fundamental y, en la gran mayoría de los casos, incompatible con las lógicas hospitalarias.

Una mínima e insignificante influencia en ese momento de tanta vulnerabilidad basta para bloquear el flujo de ciertas hormonas, o impedir que el cuerpo encuentre una posición antálgica. Cuántos partos se alargan indefinidamente por falta de eficacia de las contracciones? Ineficacia que resulta del bloqueo de la producción de la occitocina, debido a que la parturienta está sometida a situaciones estresantes, a presiones diversas a protocolos humillantes…

Parto largo + lógica hospitalaria = necesidad de inyectar occitocina! Además, con varias parturientas dilantando a ritmos diferentes y aleatorios resulta muy difícil gestionar el trabajo del servicio de obstetricia. O sea que, mejor controlarlo todo… el someter a la parturienta a dolores más intensos que los naturales es un mal menor.

Y es que, en ese caso, la epidural es indispensable!

Conclusion n°1 : la epidural es una excelente invención para paliar los dolores artificialmente intensos de la ocitocina sintética

El dolor del parto es relativo
No quiero decir que sea insignificante. Lo que quiero decir, es que duele más o menos, según diversos factores. Uno de ellos es el miedo! Mientras más miedo se tiene, más duele.

Y cómo no tenerle miedo al parto, si en los medios de comunicación, en la cultura popular, en la literatura, en el cine, en todo lado se presenta a las parturientas como si se estuvieran muriendo del dolor… Sin embargo no a todas les duele tanto y en ciertos casos (raros, pero reales) parir no duele! Y si fuera cierto que el dolor es debido a la postura que adoptamos las mujeres modernas : simpre sentadas, con nuestro peso reposando en nuestro coxis y ya nunca de cunclillas, en una posición que abra las caderas…

Es más, en mi segundo parto, cuando estaba llena de confianza en mí misma y sabía que podía hacerlo, que podía parir, no expresaba mi dolor como un dolor de muerte. Mis gemidos, gritos y mi actitud eran actitudes poderosas, empoderadas, llenas de ira, de fuerza, de vida. Sí, dolía. Pero el dolor duró muy poco, a penas una hora y lo viví en la única paz que me es posible : una paz agitada! Pura cuestión de personalidad!

Tal vez, si creciéramos amando nuestros cuerpos de mujer. Nuestros cuerpos palpitantes, crecientes y menguantes, nuestros cuerpos y sus cavidades, sus procesos y la exacta anatomía de sus partes, tal vez no tendríamos tanto miedo.

A nadie se le ha ocurrido preguntarse porqué hay tantas mujeres que se creen frígidas… y que creen que el placer femenino es indisociable y exclusivamente producto de la penetración! (gracias Sigmund!) Qué saben de sus cuerpos ?… No, la excisión no solo es física. Es mental! Y moral!

Creo que le echamos la culpa del dolor del parto a una fuerza exterior a nosotras, cuando la clave para vivir ese dolor sea precisamente el aceptarnos mejor y amarnos más.

Apropiarse el conocimiento sobre nuestros cuerpos

El parir en casa, reusándome a la posibilidad de aliviar mis dolores de parto con anestesia, me precipitó en un viaje iniciático.

Antes no sabía. Luego supe y entendí. El viaje no fue tanto el parto en sí mismo, si no más bien el descubrimiento de los procesos del cuerpo que viví preparándome a vivir un parto conciente.

Y es que durante años tomé la píldora, evité explorar in extenso ciertas zonas de mi cuerpo, ignoré los conocimientos actuales sobre las funciones reproductivas (para qué me servían si todo estaba bajo control…hormonal) y sobre las hormonas que rigen los procesos como el parto, las reglas, …

Fué descubrir que, a pesar del avance de la ciencia, los conocimientos acerca de mi propio cuerpo me estaban casi prohibidos. Debí hacer un verdadero trabajo de detective para enterarme de la delicada alquimia hormonal que rige mi cuerpo. Para qué? Para defender mi elección ante la prepotencia de esta nueva religión que es la tecno-ciencia médica.

Es allí en donde está el patriarcado : en el poder cada vez más grande de la medicina sobre el cuerpo femenino. Desde los ensayos de ciertas vacunas en adolescentes, hasta el uso indiscriminado de hormonas para alejar la manopausia, pasando por la posibilidad de programar la fecha exacta de sus partos… todo pasa por ellos. Y no es que todo lo que la medicina aporta esté mal. Solo que la medicina astá allí para lo patológico, lo anormal.

Por eso la figura de la matrona es casi invisible o deformada actualmente. Por eso hay tan pocos matrones! Por ello en las sociedades más machistas las comadronas no son si no sirvientas del obstetra y a pesar de que, debidamente formadas, son completamente capaces de acompañar un embarazo y un parto normales.

Pues creo que vamos entendiéndolo… y que cada vez somos más! Y las cosas van cambiando, poco a poco pero en todos lados!

Yo doy a luz : mi cuerpo, vi vida, mi parto!

Cesáreas, vacaciones y lógica hospitalaria

Tiene 30 años y es su segundo hijo. El primero tiene un poco menos de 2 años y nació por cesárea programada a la semana 39 de gestación. Por qué? Su médico consideró que era demasiado grande : su peso estimado era de 4kg.

Durante su segundo embarazo, se planteó la posibilidad de que el nacimiento se haga por via vaginal… pero llegadas las 33 semanas el peso del bebé « obligó » a planificar una segunda cesárea.

« Cesárea una vez, cesárea para  siempre? » Tal vez… en todo caso, las dos fechas programadas para la cesárea coninciden con la víspera de  vacaciones…

Pero no es todo : me cuenta que en la primera cita en la cual evocó con el ginecólogo el deseo de tener un bebé en un futuro cercano, éste le urgió que tome un seguro de hospitalización específico (que cubre bastante bien los gastos por intervenciones quirúrgicas y la estancia prolongada en la maternidad en la cual el trabaja).

En lugar de abordar el deseo de ser madre, los aspectos ligados a su salud reproductiva y su bienestar general (alimentación, planificiación del embarazo…)  la lógica mercantil se impone, desde antes del embarazo!

La tasa de cesáreas debería rondar el 10% de nacimientos… en algunos establecimientos es de 80%!!! Los picos de cesáreas programadas ocurren antes de los feriados y los fines de semana… en establecimientos privados y entre las mujeres que suscriben a un « buen seguro » hospitalario… Lógico, no?

Y si la salud perinatal estuviese organizada al rededor de las lógicas del cuerpo? Se multiplicarían los lugares en donde es posible parir (en lugar de concentrarlos y obligar a que los equipos médicos creen una organizacion casi tayloriana de los partos), los seguros médicos considerarían el parto fisiológico como la norma y adaptarían sus primas en función del respetod de la fisología y no en función del balance comercial…

Casa de partos en Perú : la entrevista!

Ángela Broker es la directora de la casa de partos Pakarii. Su iniciativa es interesante y me parece importante difundir la información.

Ánimo y continúen ese trabajo maravilloso!

Qué nos cuentan los relatos de parto?

Qué nos cuentan los relatos de parto ?

Escribir la historia del parto de nuestros hijos corresponde al deseo de conservar las sensaciones de un instante que nunca más será. Narramos estas historias para darnos cuenta de la grandeza de lo que logramos, para compartir sus sensaciones con otras mujeres y con los raros hombres a quienes les interesa esta aventura. Contamos nuestros partos para ofrecérselos a nuestros hijos y sobre todo a nuestras hijas, para transmitirles la belleza o el dolor de estos eventos.

He leído miles de relatos de parto en francés, en español, en inglés. Partos en hospitales, partos en casa, partos en casas de partos, cesáreas, partos orgásmicos, partos sin asistencia, parto que más que partos parecen violaciones, partos, partos, partos… Y siempre hay algo diferente, algo único. Las contracciones son olas o montañas, tormentas, dolores, círculos, líneas, flores… Nuestros cuerpos se vuelven canales, ríos, máquinas más o menos eficaces, mareas, lunas y soles. Nuestros hijos se vuelven fuego, agua, peso, gravedad, movimiento…

En estas historias, las mujeres invitamos a reunirse con nosotros en nuestra intimidad más estricta : hablamos de dolor, de nuestros sexos, de nuestro interior físico y de nuestro interior psíquico. Nos abrimos y nos desnudamos para el lector, coreando la canción de toda la humanidad.

Y en todos estos relatos aparece la revelación, discreta y poderosa, del abandono. Ese momento en el cual se debe claudicar, dejar de hacer y poder ser simplemente cuerpo.

Y en cada historia se revela necesario el poder recuperar el movimiento y la acción voluntaria, ya no dictada por la búsqueda, si no por la evidencia. Unas la llaman instinto, otras la llamamos ganas.

Por qué si hay billones de historias y todas son diferentes habría que aplicarles reglas únicas ? A quién le interesa, si no al poder, el imponernos un molde y estandarizar la narrativa ?

Contemos nuestro parto. Y defendamos el derecho a que sea único y que pueda ser así.

Revista CRIAR n°1 : El Apego

La Revista Criar es una nueva publicación sobre temas importantes y relativos a la crianza. Desde ahora podrán encontrarla en AventurEcoFeminista. El enlace está disponible en la columna de la derecha, tienen que hacer click en « Open publication ».
Espero que su lectura les plazca tanto como a mí!
Saludos!

El dolor del parto : máquina patriarcal o fatalidad biológica?

La gran mayoría de relatos, descripciones y leyendas, ya sean estos científicos o de pura ‘tradición oral,’ nos presentan la experiencia del parto como indisociable del dolor. Éste parece omnipresente, una especie de sombra negra y de desgarrador puñal que desaparecen mágicamente al tener a su bebé en los brazos.

Quién no ha oido el relato de abuelas, tías, madres y amigas que pintan el dolor de las contracciones como EL dolor supremo…

Duele tanto? Cuánto duele? Por qué duele?

Los otros mamíferos parecen parir sin tanto sufrimiento. Por qué a nosotras nos pasa así? Hipótesis, hipótesis… barajar las más comunes nunca viene mal.

El precio del bipedismo

Los y las humanas andamos de pié, caminamos en dos piernas y, para ello, otras adaptaciones han sido necesarias : las caderas tienen una forma que permite soportar y sostener a todos nuestros órganos. Las caderas son nuestro centro de gravedad… A través de ellas tiene que pasar el enorme cerebro del pequeño humano, que nace inmaduro y protegido por un cráneo suave (que le da esa consistencia tan poco poética de huevo duro sin cáscara, al coronar) .

Parece que la posición de pié de nuestra raza provocó la adqusición del lenguaje y de otras habilidades sociales : el tener que nacer con nuestro cerebro inacabado -y así poder pasar a través de esas caderas extrañas y estrechas-, implica una dependencia prolongada, cuidados extensos y una necesidad inconmesurable de amor…

Pero… la nacer y tener que atravesar el bebé la pelvis de la madree implica trasformar una estructura normalmente rígida y estable en un túnel maleable y estirable. El parto es doloroso por ello?

Ningún otro mamífero vive permanentemente de pié. Parece que parir duele porque somos seres sociales y vamos por el mundo parados en dos piernas.

Neocórtex, malvado neocórtex…

Otra diferencia que nos distancia del resto de los otros mamíferos es el desarrollo de nuestro neocórtex. El neocórtex es esa parte del cerebro involucrada en las actividades « nobles » como la simbolización, la orientación espacial, el lenguaje… Esa parte hyper-desarrollada (ocupa 90% del total del córtex humano) deja poco espacio a las otras partes del cerebro que están a cargo de funciones como el sentido del olfato -muy importantes entre otras especies-, las emociones, o de la memoria a largo plazo… Según Michel Odent, el parto es un proceso que reposa en mecanismos manejados por el cerebro « pimitivo » (primitivo porque parecido a otras especies animales y porque, desde el punto de vista de la evolucion, apareció mucho antes…).

Durante el parto, nuestro neocortex es una barrera que impide el libre curso de esas partes del cerebro que se encargan de los procesos que nos recuerdan que somos también seres biológico, cuerpos vivientes.

Al ser seres culturales, seres de lenguaje y simbolización, nuestro neocórtex es capaz de inhibir al cerebro primitivo y durante el parto, el neo-córtex debe descansar, pasar el mando al cerebro primitivo, a la pituitaria que regula la producción de hormonas. Son precisamente las hormonas como la oxcitocina las que se encargan de gestionar la dilatación el reflejo de expulsión y otros procesos que ocurren durante el nacimiento.

En nuestra cultura es casi demasiado pedir el dejar descanzar a nuestro cerebro racional… cuando el parto está gestioando desde una perspectiva de control, de medida y de etapas y órganos que monitorear…

Las drogas y la feminidad profunda al rescate de la futura mamá

Las prácticas relacionadas con el parto, al ser completamente acaparadas por una lógica securitaria y tecno-médica, apuntan a maximizar el control, la capacidad de objetivizar los procesos del cuerpo, poderlos medir, comparar, esquematizar…

El dolor entra también en este esquema : se debe controlarlo, gestionarlo y… solucionarlo eficazmente.

Por ello, desde principios del siglo pasado, todos los métodos modernos de atención al parto apuntan a disminuír el dolor. Y aunque, desde un principio, se intuye que éste tiene una fuerte dimensión psicológica ( mientras más miedo tiene la madre, más le duele… ), la medicina (al no ser muy amiga de las experiencias íntimas y apuntando más bien a la estandarización de los síntomas y su tratamiento) apuntará a la solución del « problema » del dolor del parto con un arsenal de drogas contra el dolor.

Las alternativas a esta forma de gestión vinen de disciplinas paralelas a la medicina : la psicología, la fisioterapia, etc. que van a proponer métodos que apelan a movilizar otros recursos, internos a la mujer: Respiración, relajación, masajes, agua caliente, canto…. las técnicas difieren y parecen cada vez más numerosas.

Pero la propuesta más singular propone que el liberarnos de los esquemas culturales que nos han presentado la feminidad como algo sucio y pecaminoso bastará para poder liberarnos del dolor del parto… incluso nos prometen partos con placer…

La idea es seductora… pero, cómo se logra esta quimera?

Partos sin dolor y sin anestesia : leyenda urbana o realidad al alcance de todas?

He leído relatos de partos sin dolor, de madres que no se dan cuenta de que el bebé está saliendo sino hasta que sienten o ven el cuerpo de este salir de su vientre…

Pero, personalmente no he tenido el gusto de conocer a ninguna de estas afortunadas-supermujeres-liberadas-del-peso-de-milenios-de-patriarcado… Si existen de veras… cómo es posible que nadie haya estudiado el asunto, para poder vislumbrar una posibilidad de poner al alcance de todas esta capacidad?

En fin… si alguna de ellas lee este artículo… gracias por contame cómo hizo!

En Perú: se puede parir en una casa de partos!

Un artículo interesante sobre alternativas al parto medicalizado en latinoamérica! fuente : el comercio de perú

« Me gusta la palabra parir »

Por Carmen Escobar

¿Por qué decidió hacer una casa de nacimiento?
Tiene que ver con un cambio en la sociedad. Creo que nuestros hijos pueden hacer las cosas mejor que nosotros. Ellos son el futuro. Y es durante el embarazo en que los padres tienen las antenas paradas para escuchar. Pueden entender que los niños son el futuro y hay que ayudarlos a crecer bien. La idea es trabajar con la pareja que espera un hijo, acompañarla durante el primer año del niño, que es el cimiento de la crianza, y darle la oportunidad de tener un buen parto.

¿Usted tuvo un buen parto?
Mis partos fueron extraordinarios, porque me había empapado de la filosofía del parto natural, en casa y en agua antes de tener a mis hijos. Cuando llegué a Lima (de Alemania, hace 30 años) a dar a luz me enteré de que un 60% de mujeres daba a luz por cesárea y me dio terror. Quería tener un parto en casa y la gente me decía que buscara una partera. Yo soy de la cultura occidental y quería alguien que hubiese estudiado (medicina) y finalmente conseguí un médico que me atendió en una clínica chiquita, como una casa de nacimiento. Así tuve a mis hijos, en un espacio íntimo, con mi marido presente, pero escuchaba a las mujeres hablar de sus partos y contaban experiencias traumáticas.

¿Que haya un parto natural implica que hay un parto artificial?
Así es. En las clínicas no se dan partos naturales, aunque sean vaginales. No es natural desde que no se le da libertad a la mujer de elegir la posición de parto. Les rasuran el vello púbico, le ponen suero, enema, una cantidad de cosas. Si les das a escoger, las mujeres eligen una posición vertical: sentada, parada, en cuclillas, porque la gravedad es el aliado número uno en un parto. Existen estudios científicos que demuestran que el parto en casa es una buena opción para una mujer que se siente segura, que tiene una pareja o una familia que la apoyan en su decisión. Ella debe tener una contención emocional y psicológica y un profesional presente.

¿Esta visión está en contra de las clínicas?
No estamos en contra de nada ni nadie. Defendemos el parto natural porque en el mundo occidental no se sabe que esto implica volver a un estilo de vida natural.

Si atiende un parto en casa y las cosas se ponen difíciles, ¿qué hace?
La llevo (a la mujer) a la clínica. Hay un plan A y un plan B. Más vale prevenir que lamentar.

¿Este tipo de parto requiere una preparación especial?
En nuestra sociedad occidental sí, porque la mujer tiene tanta porquería metida en la cabeza y al ser el parto una experiencia límite, la porquería la bloquea. En cambio, la mujer de la sierra está muy bien preparada.

¿Qué es una experiencia límite?
Es la experiencia del dolor. Todo el mundo le tiene miedo. El dolor de parto no tiene que ver con Eva y Adán. Eso ya pasó a la historia. Vivimos en la sociedad de la aspirina y no queremos sentir dolor. Este no está hecho para jodernos la vida, sino para que digamos: (si me duele) tengo una herida, debo cuidarla para que se sane. El parto está hecho para eso, si no tuviéramos dolor de parto daríamos a luz en cualquier lugar. Cruzando la calle se nos caería el hijo. Las hembras del mundo animal tienen dolor de parto e instinto maternal. Cuando les toca el parto, van a donde tienen que ir, paren, crían a sus hijos y ya. El dolor de parto tiene un sentido y se puede lidiar con él. Ningún dolor es la muerte, pero la sensación de las mujeres de la ciudad de lidiar con este es muy fuerte, por eso es una experiencia límite.

¿Los ruidos y gritos que una mujer emite en el parto no se deben al dolor?
En el parto, la mujer llega a una especie de trance. A mí me gusta compararlo con las bailarinas que están en una presentación. Hay un instante en el que sienten que están llegando al límite, que el cuerpo no les da más, pero la voluntad puede más y siguen y llegan a un momento en el que pareciera que volaran. Como espectador, te admiras y te coges de la silla. La mujer en el parto llega a ese punto y hay que quitarle reloj, el celular, para que se conecten con el hecho de parir. La palabra parir me gusta mucho, porque se asocia con el lado animal, ancestral, de origen.

Ni reloj ni celulares, ¿tampoco la cámara fotográfica del esposo?
Eso es terrible. Cuando el esposo comienza con la camarita, la mujer lanza un grito de esos (como animal). Aunque depende. Hay algunas que saben desconectarse. El parto es como hacer el amor. Si estás viendo la hora, pensando que tienes que llegar a tal lugar, nunca llegas (ríe). Y es que los sonidos del parto pueden ser muy parecidos a los que se emiten cuando se hace el amor.

Sepa más
4 Pakarii es una palabra quechua que tiene varias acepciones como amanecer, empezar desde cero y también nacimiento.
4 Los padres que participan de la experiencia del parto natural mantienen contacto con la casa Pakarii un año más, hasta que el niño camina. Se les brinda pautas de crianza.
4 Página web de la casa de nacimiento: http://www.pakarii.org/pakarii/partos.html Teléfono: 422-6764

Partera indígena en Ecuador


Mercedes Buenala

(Encontré este artículo de María de Varese hace unos meses. Por más búsqueda, no logro encontrar más datos acerca de esta maravillosa partera… Si alguien sabe algo… gracias por pasarme el dato!)

Dar a luz a un niño de manera natural es algo que casi ya no se escucha.

Con los adelantos de la medicina y la mejora en la salud pública, muchas mujeres prefieren ir a dar a luz a un hospital.

A pesar de eso, todavía existen muchos lugares, sobre todo en comunidades alejadas de las grandes ciudades, donde las mujeres se ponen a manos de una partera para cuando van a dar a luz.

Las parteras son mujeres que aprenden este milenario oficio de sus madres o abuelas y de acuerdo a sus creencias cumplen ciertos ritos antes, durante y después del alumbramiento.

Mercedes Buenala, de la localidad de Gualapuro en Ecuador, es una de ellas. Además de ser partera en su comunidad es enfermera, y viene trabajando en un proyecto para que se reconozca el parto tradicional y que en los hospitales haya gente capacitada para atender a un paciente utilizando los métodos tradicionales.

La colaboradora de BBC Mundo en Ecuador, María de Varese, fue a conocer a Mercedes Buenala, quien le explicó cómo es su trabajo de partera.

fuente : BBC

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