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Proyectar su parto, planear el nacimiento : nociones fundamentales, de la teoría a la práctica

Un « plan de parto » es un documento contractual en el cual los futuros padres desciben el tipo de atención que desean durante el parto.

En la página de de referencia en español « El parto es nuestro », se lo define en estos términos : « manifestación de voluntad escrita, el ejercicio del derecho de cualquier usuario a decidir libremente, a consentir o no consentir sobre las intervenciones médicas que se le propongan ».

Acto voluntario que establece las bases de una comunicación concreta con el personal médico y las bases del trato que los futuros padres esperan recibir, el plan de parto no es un simple documento. Es el resultado de un proyecto, de un proceso de reflexión que ha madurado a veces desde antes de la gestación.

Sophie Gamelin, autora y animadora del sito http://www.projetdenaissance.com, define el proyecto de parto o de nacimiento de esta manera :

« El proyecto de parto permite a los futuros padres el proyectarse hacia el momento del parto y de la acogida del bebé. Para ellos es una oportunidad para reflexionar acerca de lo que desean, para expresar sus deseos, para clarificar el contrato de cuidado con el personal médico y para negociarlo (hasta el último minuto) y así ser actores de estos momentos. El mismo puede evolucionar durante el embarazo, ser oral o escrito. Se recomienda redactar una síntesis de algunos puntos esenciales para incluirlos en la historia clínica. » (traducción personal).

Es inegable que redactar un plan de parto puede ser una aventura rica en aprendizajes constructivos para la pareja, para la futura madre. Lanzarse en la concepción de dicho documento puede ser una oportunidad única para confrontarse con la realidad de lo que es un parto en el contexto de (hyper)medicalización actual, a condición de que la redacción sea fruto de une reflexión conciente y se haga acompañada de información y discusión acerca de cada posibilidad relativa al proceso (poder negarse a actos protocolarios inútiles como rasurado, enema, introducción de vía intravenosa, monitoreo contínuo, posición litotómica,…). No será así si la futura madre o la pareja se limitan a copiar-pegar un documento-tipo, como circulan miles en foros, blogs y páginas web. El intérés de estos documentos es innegable (es mejor que nada !), pero nunca podrá empoderar a los protagonistas de la misma manera que un proyecto construído a base de descubrimentos personales de lo que es necesario, verdaderamente necesario, durantel un parto : libertad, respeto e intimidad.

Sin embargo, qué pensar de la capacidad de un plan de parto para re-equilibrar las relaciones de poder entre paciente y personal médico ? Cómo conseguir que un contrato como este sea eficaz cuando no se realiza entre « iguales » ? Bastará con conseguir la firma del ginecólogo en el plan de parto para que la integridad física, emocional y social de la parturienta sean respetadas durante el parto ?

Dos obstáculos existen para este efecto:

Antes del parto : lograr que el plan de parto sea aceptado.

Imposible pensar siquiera en que un plan de parto figure en la historia clínica de la paciente si la institución en la cual se va a desarrolar el parto aplica protocolos rígidos, universales. Pero el interés de este tipo de acto es aún más grande en este contexto : proponer un diálogo con la institución acerca de cómo se desea parir nos puede revelar lo que la institución quiere esconder. Si el lugar en dónde voy a parir no acepta el diálogo, si el médico con el cual quiero parir no está dispuesto a discutir acerca de cómo debe ser mi parto, entonces tal vez sea necesario cambiar de proyecto, de contexto y de profesionales médicos.

Si la etapa previa a la redacción del plan de parto es imposible, si la negociación acerca de cómo se me va a tratar durante el parto se presenta difícil… el parto no se podrá desarrollar en las condiciones óptimas : le confiaría su auto a un mecánico que no acepta explicarle cómo va a componer la avería? la construccion de su casa a un arquitecto que no quiere aceptar sus sugerencias para el diseño de su futuro hogar?

Asimismo, descofíe de un médico que no está dispuesto a discutir en detalle cada acto que practica durante el parto y aún más si no es capaz de darle datos fiable y verificables acerca de cuántas episiotomías y cesáreas realiza por cada parto completamente natural.

La vulnerabilidad durante el parto : ‘señora, es por el bien del bebé’

Obtener la firma del médico en le plan de parto no es ninguna garantía. Llegado el día ‘D’, entre contracciones, hormonas, cambios de contexto (llegar a la maternidad) y la vulnerabilidad extrema que se vive como parturienta, cualquier palabra, cualquier acto pueden ser devastadores.

Cuántas madres han  manifestado su deseo por parir de una determinada manera, han recibido una respuesta positiva…. Para oirse decir en un momento dado « es necesario por el bien del bebé, el proceder a un monitoreo, una episiotomía, un fórceps… una cesárea… ». Qué madre encuentra el valor para oponerse a este tipo de sentencias cuando se ve sumergida el el torrente de sensaciones nuevas y poderosas que son un parto ? Tal vez el mayor desafío no reside en la obtención de la incorporación individual (o incluso sistemática) del plan de parto en la historia clínica si no en una EVALUACION colectiva de la aplicación de la voluntad de la madre y de la pareja.

Es que el concepto de plan de parto es el fruto de la ideología liberal : « cada individuo es capaz de construir su destino ». Pero ante el proceso de medicalización de la sexualidad femenina se requieren respuestas y medidas globales y sistémicas para garantizar que los cambios sean durables.

Un plan de parto por aquí y por allá no van a cambiar al mundo… La sistematización de la construcción de proyectos de parto tal vez resulten  ser un granito de arena en la maquinaria… a condición que se den los medios de evaluar su aplicación.

El parto natural es anti-feminista?

Si el feminismo es una cuestión de emancipación, entonces todo lo que signifique un alivio de las cargas ligadas al hecho de ser mujer es bienvenido.

Santa epidural, bendita seas, amén? Será así de fácil? Cómo se puede justificar, desde un punto de vista feminista, el renunciar a la anestesia durante el parto ? Parir naturalmente y sin (hiper)medicalización es forzosamente sinónimo de sometimiento al patriarcado? Dar a luz en casa o fuera de la asepsia material y emocional del hospital es compatible con una concepción constructivista (no-esencialista) y emancipadora de la feminidad?

Responder a estas preguntas es, más que un intento de teorización feminista, una tentativa de posicionamiento personal. Y es que entre mis muchas contradicciones, esta me resulta cada vez más interesante : a medida de que el recuerdo de mis partos se aleja y se desvanece, los argumentos que me ayudaron a elegir el parir en casa, sin anestesia, sin intervenciones médicas, se vuelven argumentos sin la enorme carga emocional ligada al proceso de traer a mis hijos al mundo.

Tal vez sirva recordarlos:

Las intervenciones médicas innecesarias son iatrogénicas durante el parto
El proceso del parto es delicado porque nuestras psiquis son complejas y nuestro cuerpo no funciona respondiendo simplemente a los reflejos, a la programación genética y muchos factores externos pueden literalmente sabotear el parto.

El respeto de nuestras necesidades fisiológicas es fundamental y, en la gran mayoría de los casos, incompatible con las lógicas hospitalarias.

Una mínima e insignificante influencia en ese momento de tanta vulnerabilidad basta para bloquear el flujo de ciertas hormonas, o impedir que el cuerpo encuentre una posición antálgica. Cuántos partos se alargan indefinidamente por falta de eficacia de las contracciones? Ineficacia que resulta del bloqueo de la producción de la occitocina, debido a que la parturienta está sometida a situaciones estresantes, a presiones diversas a protocolos humillantes…

Parto largo + lógica hospitalaria = necesidad de inyectar occitocina! Además, con varias parturientas dilantando a ritmos diferentes y aleatorios resulta muy difícil gestionar el trabajo del servicio de obstetricia. O sea que, mejor controlarlo todo… el someter a la parturienta a dolores más intensos que los naturales es un mal menor.

Y es que, en ese caso, la epidural es indispensable!

Conclusion n°1 : la epidural es una excelente invención para paliar los dolores artificialmente intensos de la ocitocina sintética

El dolor del parto es relativo
No quiero decir que sea insignificante. Lo que quiero decir, es que duele más o menos, según diversos factores. Uno de ellos es el miedo! Mientras más miedo se tiene, más duele.

Y cómo no tenerle miedo al parto, si en los medios de comunicación, en la cultura popular, en la literatura, en el cine, en todo lado se presenta a las parturientas como si se estuvieran muriendo del dolor… Sin embargo no a todas les duele tanto y en ciertos casos (raros, pero reales) parir no duele! Y si fuera cierto que el dolor es debido a la postura que adoptamos las mujeres modernas : simpre sentadas, con nuestro peso reposando en nuestro coxis y ya nunca de cunclillas, en una posición que abra las caderas…

Es más, en mi segundo parto, cuando estaba llena de confianza en mí misma y sabía que podía hacerlo, que podía parir, no expresaba mi dolor como un dolor de muerte. Mis gemidos, gritos y mi actitud eran actitudes poderosas, empoderadas, llenas de ira, de fuerza, de vida. Sí, dolía. Pero el dolor duró muy poco, a penas una hora y lo viví en la única paz que me es posible : una paz agitada! Pura cuestión de personalidad!

Tal vez, si creciéramos amando nuestros cuerpos de mujer. Nuestros cuerpos palpitantes, crecientes y menguantes, nuestros cuerpos y sus cavidades, sus procesos y la exacta anatomía de sus partes, tal vez no tendríamos tanto miedo.

A nadie se le ha ocurrido preguntarse porqué hay tantas mujeres que se creen frígidas… y que creen que el placer femenino es indisociable y exclusivamente producto de la penetración! (gracias Sigmund!) Qué saben de sus cuerpos ?… No, la excisión no solo es física. Es mental! Y moral!

Creo que le echamos la culpa del dolor del parto a una fuerza exterior a nosotras, cuando la clave para vivir ese dolor sea precisamente el aceptarnos mejor y amarnos más.

Apropiarse el conocimiento sobre nuestros cuerpos

El parir en casa, reusándome a la posibilidad de aliviar mis dolores de parto con anestesia, me precipitó en un viaje iniciático.

Antes no sabía. Luego supe y entendí. El viaje no fue tanto el parto en sí mismo, si no más bien el descubrimiento de los procesos del cuerpo que viví preparándome a vivir un parto conciente.

Y es que durante años tomé la píldora, evité explorar in extenso ciertas zonas de mi cuerpo, ignoré los conocimientos actuales sobre las funciones reproductivas (para qué me servían si todo estaba bajo control…hormonal) y sobre las hormonas que rigen los procesos como el parto, las reglas, …

Fué descubrir que, a pesar del avance de la ciencia, los conocimientos acerca de mi propio cuerpo me estaban casi prohibidos. Debí hacer un verdadero trabajo de detective para enterarme de la delicada alquimia hormonal que rige mi cuerpo. Para qué? Para defender mi elección ante la prepotencia de esta nueva religión que es la tecno-ciencia médica.

Es allí en donde está el patriarcado : en el poder cada vez más grande de la medicina sobre el cuerpo femenino. Desde los ensayos de ciertas vacunas en adolescentes, hasta el uso indiscriminado de hormonas para alejar la manopausia, pasando por la posibilidad de programar la fecha exacta de sus partos… todo pasa por ellos. Y no es que todo lo que la medicina aporta esté mal. Solo que la medicina astá allí para lo patológico, lo anormal.

Por eso la figura de la matrona es casi invisible o deformada actualmente. Por eso hay tan pocos matrones! Por ello en las sociedades más machistas las comadronas no son si no sirvientas del obstetra y a pesar de que, debidamente formadas, son completamente capaces de acompañar un embarazo y un parto normales.

Pues creo que vamos entendiéndolo… y que cada vez somos más! Y las cosas van cambiando, poco a poco pero en todos lados!

Yo doy a luz : mi cuerpo, vi vida, mi parto!

La desinformación sobre el « peligro » de parir en casa

Cuán grande y grata fue mi sorpresa al descubrir que el Diario HOY de Ecuador publicó un pequeño artículo sobre el parto en casa!!!
Lo cito a continuación :
Dar a luz en casa es tan seguro como hacerlo en un hospital

Publicado el 17/Abril/2009 | 00:05

Investigación científica en Holanda

La Haya. Los partos de bajo riesgo en Holanda, que tienen lugar en casa, son tan seguros como aquellos que se realizan en los hospitales, según una investigación médica que niega que esta práctica sea la causa de la elevada mortalidad perinatal que existe en ese país.

Según datos de 2004 del departamento de Salud Pública de la Unión Europea, el índice de mortandad de bebés recién nacidos en Holanda, donde el 30% de los partos se hacen en casa, es del 10 por 1 000, el doble que en España.

No obstante, para los dos hospitales universitarios holandeses (AMC, MUMC) y el centro de estudios científico (TNO) autores del estudio, el riesgo para un recién nacido es « igual de pequeño » si el parto se realiza en casa con la asistencia de la matrona que en un centro hospitalario.

Algunos sectores en España, uno de los países occidentales con menor número de fallecimientos perinatales, empiezan a reivindicar un parto menos medicalizado que contemple la posibilidad de alumbrar en casa. (EFE)

El enlace : http://www.hoy.com.ec/noticias-ecuador/dar-a-luz-en-casa-es-tan-seguro-como-hacerlo-en-un-hospital-343838.html

En los comentarios sucitados en otro post (« Dar a luz en casa : un parto seguro y lleno de amor« ), habían hecho referencia a esta « inquietante » aumentación de la mortalidad en Holanda incriminando el parto en casa. Sin emabrgo, la práctica del parto domiciliario no tiene NADA QUE VER con la aumentación de la mortalidad perinatal. Las causas de ella son el aumento de partos prematuros, el aumento de embarazos/procreación asistidos y el aumento de la edad de las madres.

La SEGO (sociedad española de ginecología), en un portal aliado (« para saber« ), aumentó la confusión decretando también que era la práctica del parto domiciliario lo que explicaba el aumento de la mortalidad perinatal en holanda… felicitándose de paso por la superioridad de las estadísticas españolas (menos mortalidad).

En fín… es imperativo el tener acceso a información clara al respecto y una lectura crítica de noticias que, como en el caso de los panfletos de la SEGO en « para saber », desinforman y utilizan los miedos de las futuras madres para mantener el poder del patriarcado médico…

Cesáreas innecesarias : la epidemia silenciosa.

Se considera que en menos de un 10% de partos la fisiología no basta para permitir que las cosas ocurran de manera segura para la madre y el bebé.

En estas excepciones, es necesaria una ayuda y, en muchos casos, esta ayuda toma la forma de una intervención quirúrgica : la cesárea.

Por qué entonces en algunos establecimientos la tasa de cesáreas sobrepasa el 80% de partos??? Por qué estas tasas elevadas ocurren en países en dónde precisamente los otros derechos sexuales y reproductivos de las mujeres son ignorados?

La cesárea es una cuestión de poder : es la encarnación del poder tecno-científico sobre el cuerpo de las mujeres. La materialización de las lógicas de una sociedad dehumanizada y concentrada en la eficacidad, en el control de los procesos biológicos y la lógica mercantil (un ginecólogo factura muchísmo más por una intervención quirúrgica que por la atención de un parto vaginal, fuera este natural o no).

En Holanda, el 30 % de los partos son en casa y la tasa de cesáreas es del 10% de los partos. El porcentaje de mujeres representantes en el parlamento holandés es de más del 40%.

En Brasil, la tasa de cesáreas rodeal el 30% y paralelamente, el porcentaje de mujeres presentes en el parlamento es de 9%.

Parir, una cuestión política? Sí señora!

Parto en casa vs. parto en hospital: el mito de la seguridad.

Parece que todas las sociedades están construídas sobre las bases de una violencia multiple, institucionalizada y al parecer generalizada : la dominación de los más viejos sobre los más jóvenes, la de los hombre sobre las mujeres, la de los sabios sobre los profanos, la de los ricos sobre los pobres, etc.

Pocos eventos encarnan tanto esta múltiple dominación como el nacimiento de los seres humanos. Lo cual es normal. Desde que el bebé aparece, la sociedad desea imprimirle su marca, domesticarlo, separarlo de la fusión con el cuerpo materno. Ordenar el caos.

En las sociedades « tradicionales », los ritos apuntan a inscribir al nuevo miembro en su filiación, a ahuyentar a los malos espíritus, a protegerlo de fuerzas sobrenaturales y a muchas otras cosas más, según la cosmogonía propia de la sociedad en cuestión.

En nuestras sociedades, los bebés nacen en el altar de la ciencia. Se nos consagra, desde antes que respiremos, al dios de la tencnología. Ecografías para detectar malformaciones y enfermedades, exámenes y diagnósticos, medidas y análisis. Los ritos del nacimiento en los hospitales reconfortan nuestra creencia en que podemos controlarlo todo y que este control es bueno para nosotros.

Sin negar los beneficios innegables de los avances técnicos para detectar y curar patologías ligadas a la gestación, al parto y al post parto, cabe preguntarse cuál es su lugar. Es necesario hacer un test de glucosa a todas las embarazadas? Es necesario aplicar hormonas sintéticas a todas las parturientas que se demoran en dilatar? El monitorear constantemente y durante horas produce información realmente indispensable o aumenta los riesgos de sufrimiento fetal?

Estas son preguntas que la institución hospitalaria no se puede plantear hasta sus últimas consecuencias. El hospital es una institución totalizante, uniformizante, homogenizante. La prácticas en instituciones con una lógica de rentabilidad, de eficacidad y destinadas a atender en serie a sus usuarios, como son los hospitales, deben ser así. El humano debe adaptarse a la técnica, la técnica no puede adaptarse a la infinita diversidad humana.

Gestión de personal, gestión de material, gestión de los espacios, gestión de los riesgos, administración de los costos… estas son las lógicas hospitalarias.

Esta es la lógica de la sociedad post-industrial. Esta es la violencia que el hospital inscribe en nuestros cuerpos de mujeres que damos a luz y en las primeras horas de vida de nuestros hijos. Esta violencia es necesaria si un peligro mayor nos obliga a necesitar la ciencia y la técnica para enfrentarnos a un problema suficientemente grande, ante el cual se justifique el someternos a sus lógicas. Acudir a la ciencia cuando la vida necesita una verdadera ayuda y no abandonarle nuestro cuerpo y nuestros afectos.

Quedarse en casa mientras la vida baste nos garantiza la seguridad de ser respetadas y no violentadas. Partir al hospital cuando la vida se tuerce para buscar lo que se le perdió… y, sobre todo, apropiarnos del poder de saber cuando se ha pasado la línea entre las dos (o delegarle el poder a una persona que posea las herramientas para saber si ha atravesado esa línea, matrona, médico-a-o u otra-o, pero que lo haga respetando nuestra humanidad).

« Quien acepta el sacrificar un poco de su libertad para tener más seguridad no merece ni la una ni la otra. Y termina perdiendo las dos »

T Jefferson

Casa de partos en Perú : la entrevista!

Ángela Broker es la directora de la casa de partos Pakarii. Su iniciativa es interesante y me parece importante difundir la información.

Ánimo y continúen ese trabajo maravilloso!

Qué nos cuentan los relatos de parto?

Qué nos cuentan los relatos de parto ?

Escribir la historia del parto de nuestros hijos corresponde al deseo de conservar las sensaciones de un instante que nunca más será. Narramos estas historias para darnos cuenta de la grandeza de lo que logramos, para compartir sus sensaciones con otras mujeres y con los raros hombres a quienes les interesa esta aventura. Contamos nuestros partos para ofrecérselos a nuestros hijos y sobre todo a nuestras hijas, para transmitirles la belleza o el dolor de estos eventos.

He leído miles de relatos de parto en francés, en español, en inglés. Partos en hospitales, partos en casa, partos en casas de partos, cesáreas, partos orgásmicos, partos sin asistencia, parto que más que partos parecen violaciones, partos, partos, partos… Y siempre hay algo diferente, algo único. Las contracciones son olas o montañas, tormentas, dolores, círculos, líneas, flores… Nuestros cuerpos se vuelven canales, ríos, máquinas más o menos eficaces, mareas, lunas y soles. Nuestros hijos se vuelven fuego, agua, peso, gravedad, movimiento…

En estas historias, las mujeres invitamos a reunirse con nosotros en nuestra intimidad más estricta : hablamos de dolor, de nuestros sexos, de nuestro interior físico y de nuestro interior psíquico. Nos abrimos y nos desnudamos para el lector, coreando la canción de toda la humanidad.

Y en todos estos relatos aparece la revelación, discreta y poderosa, del abandono. Ese momento en el cual se debe claudicar, dejar de hacer y poder ser simplemente cuerpo.

Y en cada historia se revela necesario el poder recuperar el movimiento y la acción voluntaria, ya no dictada por la búsqueda, si no por la evidencia. Unas la llaman instinto, otras la llamamos ganas.

Por qué si hay billones de historias y todas son diferentes habría que aplicarles reglas únicas ? A quién le interesa, si no al poder, el imponernos un molde y estandarizar la narrativa ?

Contemos nuestro parto. Y defendamos el derecho a que sea único y que pueda ser así.

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